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Revista Vanguardia
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martes, 15 de julio de 2008 |
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Hasta ahora, el golpe al grupo Isaías deja réditos al gobierno: cumple con una promesa electoral y se convierte en administrador del mayor polo televisivo del país. Esto sin aparente costo, pues dejó a los Isaías sin recursos de defensa. Tras esa movida, el régimen patea el tablero del sector que ha sido más irreductible a sus mecanismos y actitudes: los medios de comunicación. Vanguardia analiza cómo ahora él puede, si quiere, competir deslealmente contra ellos. |
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