REVISTA VANGUARDIA
Ortega parte en dos otra vez a su país
| Ortega parte en dos otra vez a su país |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 07 de noviembre de 2006 | |
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El ex guerrillero se acercó a empresarios y pobres en la campaña. EE .UU . lo ve con malos ojos. Chávez lo apoya.
Daniel Ortega luce renovado. Ya no usa su viejo uniforme de camuflaje con el cual gobernó Nicaragua durante 11 años. Conserva su viejo bigote y viste casual. Tres intentos fallidos por volver a la presidencia le han servido de experiencia para evolucionar en la política. Se muestra como un ex guerrillero moderado que habla de Dios y de la reconciliación. Llega a los barrios más pobres de su país como un héroe conquistador. Nada que evidencie huellas de aquellas disertaciones marxistas de hace más de dos décadas. Para el diario estadounidense New York Times, Ortega no sólo es un simple candidato dentro de la contienda, sino que se ha convertido en el centro de los mensajes de sus contrincantes en la carrera hacia la silla presidencial. El ex comandante se concibe a sí mismo como un hombre de paz, un candidato de la izquierda, del cambio. Frente a los pobres, se lanza vigorosamente en contra de lo que llama capitalismo salvaje. A los empresarios asegura que respetará la propiedad privada, las inversiones, la banca y los pactos comerciales con EE.UU. Por eso, su principal contrincante, Eduardo Montealegre, lo calificó como “un cordero disfrazado” . El candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), trataba así de acortar distancias, pues las encuestas, incluso las últimas que se publicaron antes de los comicios del domingo pasado, lo ponían muy atrás de Daniel Ortega. Éste, en cambio, gozaba de una ventaja que lo ubicaba muy cerca de ganar en la primera vuelta. Eso sólo exacerbó el discurso de sus rivales que empezaron a tratar de gene rar temores en la población. Ortega encarna decían, hasta el final de la campaña, el retorno de la hiperinflación, la estatización de la economía y la vuelta de los reclutamientos forzosos que se dieron en los ochenta. Sin embargo, el ex guerrillero supo mantener distancias y manejar cada lugar que pisa. En esta ocasión, el ex comandante ya no fue el soldado que lanzaba críticas contra el imperialismo de EE.UU. y que predicaba el socialismo. Su propaganda tuvo un tinte rosa y ya no los tradicionales rojo y negro del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Daniel Ortega pasó de Lenin a Lennon, según el diario estadounidense The Washington Post. Su canción fue la tonada de Give peace a chance, del ex beatle, pero puesta en una versión propia en español. Y su compañero de fórmula es un conocido ex enemigo de la Guerra Fría, Jaime Morales. Lo cierto es que este nuevo Ortega ha generado también una división entre sus ex compañeros: unos lo apoyan y otros insisten en que es un traidor a la revolución sandinista por la cual lucharon y que significó 30 000 muertes. El remozado Ortega ofrece erradicar la pobreza sin ideologías de por medio. Sin embargo, el sociólogo nicaragüense Óscar Vargas ve un escenario muy parecido al de hace tres décadas, que es el que ha favorecido al ex comandante: los gobiernos de la derecha no cambiaron la situación de pobreza y la gente se apoyó en la esperanza de un cambio, con la fe de que las políticas neoliberales desaparezcan. Como hace tres décadas también, las elecciones volvieron a tener injerencia de otros países. Según el diario británico The Independent, el gobierno estadounidense otra vez actuó de manera polémica contra el partido sandinista de izquierda. Y Venezuela tampoco deja de buscar una presencia regional. Ambos países fueron acusados por la Organización de Estados Americanos de intervenir en los comicios: Venezuela por usar su petróleo para impulsar la candidatura de Ortega, y funcionarios estadounidenses por tratar de unir a los partidos de la derecha para impedir su elección. Lo cierto es que por fuera y por dentro Nicaragua ha vuelto a ser motivo de polarización política. |








