REVISTA VANGUARDIA
Ulises, el mal que ataca al emigrante
| Ulises, el mal que ataca al emigrante |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 21 de noviembre de 2006 | |
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El 50 por ciento de los extranjeros que llegaron a España sufre trastornos mentales. En España bastan dos años para que los inmigrantes padezcan trastornos mentales. Las conclusiones del vigésimo sexto Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) resultan categóricas y preocupantes: uno de cada dos sin papeles termina padeciendo enfermedades mentales. Los siquiatras han detectado a este nuevo trastorno y lo llaman el síndrome de Ulises. Éste se caracteriza por el estrés crónico y múltiple que padecen los emigrantes al afincarse en su nuevo país. Las causas de esos trastornos parecen obvias. El doctor Joseba Achotegui, siquiatra de la Universitat de Barcelona, explica que se debe a una situación de estrés límite, con cuatro factores vinculantes: soledad, al no poder traer a su familia; sentimiento interno de fracaso, al no tener posibilidad de acceder al mercado laboral; sentimiento de miedo, por estar muchas veces vinculados a mafias, y sentimiento de lucha por sobrevivir. Este trastorno afecta en España a 770 000 inmigrantes sin papeles y 200 000 que están bajo la condición de temporales. Según el experto catalán, los síntomas del síndrome son depresivos (tristeza y llanto), pensamientos de muerte y obsesivos por los “gravísimos problemas que tiene”, ansiedad, irritabilidad con menores, problemas somáticos (cefaleas y fatigas por su dolor síquico) o síntomas de confusión (pérdida de memoria). Aunque los efectos que causa en los inmigrantes la llegada a un nuevo país, a veces hostil y desconocido, no son novedad en la salud pública ibérica, el tema fue nuevamente puesto en el debate precisamente por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. Esta reunió en Valencia a cerca de 7 000 médicos que trabajan en la red de atención hospitalaria primaria. Las nuevas cifras que aportaron, evidencian que aquel estrés que se consideraba superable, derivó en problemas mentales serios. El porcentaje de inmigrantes que sufren de trastornos se ha cifrado en el 50 por ciento, lo cual en la práctica resulta ser el doble de la media de casos reportados por españoles que padecen estas patologías. Asensio López, vicepresidente de la Sociedad, sostiene que los inmigrantes llegan al país aparentemente sanos y sin enfermedades contagiosas, aunque uno de los principales problemas en el contacto con los médicos es el de la comunicación. No sólo por hablar un idioma distinto, sino porque expresan los síntomas de otra manera. “En los últimos años, los médicos de atención primaria están descubriendo una terrible incidencia en la aparición de trastornos síquicos en los inmigrantes, ya que el 50 por ciento de ellos, aunque esté aparentemente sano, sufre de problemas de salud mental”. En concreto, entre un 25 y 30 por ciento padece de ansiedad y más del 25 por ciento de depresión, una sintomatología que no transmiten en las consultas al médico de atención primaria. Por regla general, el inmigrante económico (como llaman los expertos a los que llegan) suelen ser personas jóvenes y sanas que puede vender su fuerza de trabajo. No emigra el que quiere, sino el que puede, y por ello no emigran ni los ancianos ni los enfermos, sino los jóvenes y sanos, dijo José Luis Bada Aínsa, de la Unidad de Medicina Tropical del Instituto Catalán de Salud. Sin embargo, la situación en la que viven –condiciones sociales, falta de familia y soporte de grupo, el hacinamiento y la soledad– los convierte en un grupo de riesgo capaz de sufrir enfermedades adquiridas en el lugar de acogida. Este no es un problema fácil de detectar, porque el inmigrante no acude a los centros de salud. José Vázquez Villegas, coordinador de la Sociedad, afirma que “la salud no es prioridad para el extranjero, salvo si eso le impida trabajar”. ¿Soluciones gubernamentales? Pocas y aisladas. En la municipalidad de Araba, el Concejo decidió ofrecer ayuda psicológica a los inmigrantes para que superen el síndrome de Ulises. El departamento de Asuntos Sociales firmó un convenio similar al suscrito en el 2005, para fortalecer la integración. En el 2003, en un encuentro en Bruselas, al cual asistieron profesionales de la salud mental y de las ciencias sociales de Italia, Francia, Portugal, Holanda, Reino Unido y Bélgica se puso sobre la mesa la existencia del fenómeno Ulises, y se intentó lograr que la Comisión Europea reconozca su gravedad e importancia, para que se adopten medidas legislativas para abordarlo. El pedido cayó en oídos sordos. Los siquiatras en concreto piden medidas a los gobiernos para prevenir estos trastornos y una formación adecuada de los médicos para que puedan detectar a tiempo los síntomas. Así se evitaría que el mal se vuelva crónico y pueda acabar en trastornos mentales graves o incluso en el suicidio. |








