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Alvaro Noboa: La tragedia que vivió el perdedor PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 05 de diciembre de 2006
Álvaro Noboa aún no encuentra lógica en su derrota. Vanguardia narra la forma como la vivió en la molinera y en su casa de Guayaquil.

La tercera derrota al hilo tomó a Álvaro Noboa desprevenido. El domingo 26 debió haber sido una fiesta, pues incluso ya había encargado el manejo de sus empresas. La Presidencia era tema juzgado: esta vez era la vencida. Por eso a medida que pasaba la mañana, su excesiva confianza se tornó en desesperación.

Desde el mediodía, supo que las cosas iban mal. Encerrado en su casa de la urbanización El Río, acompañado de su esposa, Anabella Azín, y sus hijos Daniel, Sebastián, Santiago y su sobrina Carla, recibió la visita de unos amigos que le informaron que los exit polls daban la ventaja a Rafael Correa.

Incrédulo, llamó a Augusto Bernal para exigirle las últimas encuestas efectuadas por Consultar. Las revisó, pero no dijo ninguna palabra. Volvió a hablar en el momento de sufragar para pedir no dar crédito a las encuestas que no lo favorecían. Otra vez se encerró en La Molinera. Veía venir la tercera derrota, y no sabía por qué.

Cual náufrago se aferró a su encuestadora y a los informes que emitieron Cedatos y Market una semana antes. A las 17:10 decidió hablar públicamente. Subió a su coche Mercedes Benz rojo, de interior de cuero habano y detalles de madera, para dirigirse a la televisión. Allí, en forma patética, dejó constancia de que no aceptaba el fracaso. Necesitaba pruebas: documentos y hasta fotografías para saber si realmente Correa lo había vencido. Por eso, antes de salir de La Molinera había ordenado a Wilson Sánchez, coordinador del Prian, que llamara a las 22 dirigencias provinciales para que acudieran a vigilar el conteo voto a voto.

Tras su última intervención en televisión, regresó a La Molinera, donde le esperaban los periodistas. Tomó agua, mucha agua. En la puerta, un guardia se cercioraba de que los periodistas que entraban a la sala no fueran de Ecuavisa. En el lugar, Omar Quintana permanecía en un rincón con expresión insufrible, con las piernas cruzadas y mirando sin observar, a cualquier parte.

Los periodistas se amontonaban. Silka Sánchez subía los decibeles para que no dejaran entrar a Ecuavisa. Noboa se asomó por la puerta y algo le dijo. Nuevamente Silka, imprecisa, gritó que no se amontonaran y pidió ayuda a un partidario. “Por favor, diles que se hagan más para allá”.

Noboa entró con varias hojas. Vicente Taiano le enseñó otras. El presidenciable conversó en voz suficientemente alta para que todos lo escucharan: “Claro, como ahora nos los contraté resulta que gana Correa”. Ríen, con ese espasmo que produce llevar una procesión por dentro.

Silka le susurró algo. “Falta Anabella, ¿dónde está?, dice Noboa, comenzamos cuando esté aquí”. Anabella llega, atrás está Gloria Gallardo. Noboa reproduce datos anotados en un papel. Los periodistas le preguntan sobre su potencial derrota y acerca de si se postularía nuevamente a la Presidencia. El candidato replica incoherencias: “Yo le pregunto a usted, ¿si usted se casa en cuartas nupcias y en quintas nupcias ya no le cae bien su esposa?”. Se entiende que multiplicará sus intentos.

Las preguntas fluyen y Álvaro Noboa las ignora. Está en otra parte. Sale de la habitación seguido del buró. Se marcha a casa. En su mansión con los televisores apagados, empezó a pedir explicaciones. El primer turno fue el del abogado Carlos Soria, su amigo, quien era el encargado de organizar a los delegados de las juntas en Guayas. Las respuestas no le convencen. Según algunos militantes, a los delegados no les pagaron, al inicio del día, los 10 dólares que se prometieron. Tampoco se les entregó el almuerzo a tiempo. Los prianistas fallaron en el control.

Noboa tiene un chispazo de calma. Reunido con su candidato a vicepresidente, Vicente Taiano; Silka Sánchez; Wilson Sánchez, y su esposa Anabella Azín, sentencia bromeando: “El pueblo ecuatoriano se pierde de tener a un presidente como yo... ahora, nos debemos preocupar en qué vamos hacer como la primera fuerza política en el Congreso”. El ambiente es tenso. Noboa tiene una espina clavada y ellos lo saben. A todos les intriga saber por qué perdieron.

Omar Quintana, su cuñado, se unió a la reunión y propuso una explicación. El ex diputado roldosista le recordó lo que le había dicho antes de la inscripción de su candidatura: “Si el Prian hubiera formado una alianza con Sociedad Patriótica y los roldosistas, te hubieses llevado la Presidencia en la primera vuelta”. Noboa acoge esa opinión. Se lamenta con un ligero movimiento de cabeza. Luego busca otra vez a Bernal, quien le indica que el error fue aparecer públicamente con personajes de otros partidos políticos que despiertan la antipatía de la gente.

Anabella Azín también vive su propia frustración. Se sentía derrotada, no sólo por el revés de su marido sino porque considera que “la ciudadanía guayaquileña le dio la espalda a ella”. Fue al menos lo que le dijo a un amigo cercano, que se lo contó a otro...

Las palabras de aliento llegaron de Panamá. El ex presidente Abdalá Bucaram recurrió a un viejo cliché: así es la política. “Se gana o se pierde, pero hay que seguir en el camino, sin perder la esperanza. La distancia de 16 puntos es insalvable”. Noboa escucha y le dice que Bernal sigue insistiéndole que él ganó las elecciones. “Sólo quiero que se abran las urnas para saber la verdad”, dice Noboa. Bucaram lo sigue y luego ordena al vocal PRE en el Tribunal Electoral del Guayas, Carlos Hidalgo, apoyar la posición de abrir todas las urnas para el conteo voto a voto.

La orden dada por Noboa, de que se cuente voto a voto, conllevó no sólo problemas de ilegalidad sino de logística, pues la mayoría de delegados del Prian al Tribunal Electoral del Guayas ya había abandonado sus puestos. Taiano se amaneció en el tribunal negociando con los delegados deAlianza País, pero ellos se negaron. Hasta las 03:00, él y el presidente del TEG, Roberto Ponce, conversaron por teléfono con Noboa informándole todo lo que ocurría y buscando un resquicio legal que permitiera complacer su orden.

El lunes el magnate se mostró más tranquilo. Apenas se despertó llamó a Taiano para ordenarle acudir al Tribunal del Guayas a revisar el desarrollo del conteo de actas. La disposición era presentar impugnaciones y decir a la ciudadanía que el presidente electo era producto del fraude. En toda la semana, Taiano no encontró argumentos para impugnar el resultado...

Noboa también le ordenó iniciar los diálogos con los diputados salientes y reelectos para que al nuevo bloque del Prian no se le dificulten las negociaciones de la reforma política. Eso sí, por medio del Congreso porque no quiere saber nada de Asamblea Constituyente.

El miércoles, Noboa retomó el control de sus empresas. Recibió las visitas de dos amigos estadounidenses que llegaron a felicitarlo por su intervención política. Su interés radica ahora en captar el mayor número de alcaldes y prefectos en el 2008. En esta semana, tiene previsto reunirse con los directores de estructuras políticas con el fin de definir los mecanismos para designar a los postulantes.

Su candidatura dentro de cuatro años es incierta. Pero, sus amigos de confianza lo comparan con el Ave Fénix. Algunos incluso le dan nuevos bríos recordando al ex mandatario estadounidense Richard Nixon, quien ensayó más de tres ocasiones para llegar a la Presidencia de Estados Unidos. Por eso en el interior del Prian a nadie le sorprendería que anuncie su cuarta candidatura presidencial. “Total, es su dinero el que gasta”.