INICIO arrow REVISTA VANGUARDIA arrow Bush mira otra vez hacia abajo arrow arrow arrow
Bush mira otra vez hacia abajo PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 05 de diciembre de 2006
Estados Unidos quiere recuperar su protagonismo en el hemisferio. Lo intentará por vías diplomática y económica.

Dos llamadas telefónicas realizadas en pleno vuelo, desde el Airforce 1, perfilan el nuevo rumbo que quiere Washington en la relación con Latinoamérica. George W. Bush primero se despidió del presidente mexicano saliente, Vicente Fox, y luego felicitó al mandatario electo ecuatoriano, Rafael Correa. Aunque el diálogo fue muy breve, la ocasión sirvió para invitarlo “a cooperar en resolver los problemas comunes”. Eso le dijo Kate Starr, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional.

 ¿Hacer llamadas en pleno vuelo? La actitud de Bush va más allá de una cortesía. Latinoamérica vuelve a su agenda. Hay acciones concretas y otras planificadas.

 Dentro de las concretas, se encua dra el memorando emitido la noche del miércoles pasado por el mismo presidente de EE.UU. Con este documento se retiró la prohibición de otorgar Fondos de Apoyo Económico a catorce naciones durante el año fiscal 2006, que concluyó en septiembre. Seis de esos países eran latinoamericanos. Se habían adherido a la Corte Penal Internacional (CPI) y decidieron no ofrecer inmunidad a los soldados estadounidenses. A pesar de que esa postura se mantiene, George Bush derogó el veto.

 La medida de la Casa Blanca llega después de la eliminación de otra exclusión: la prohibición de que los soldados de esos países recibieran becas para estudiar en centros militares estadounidenses. Por ello, Richard Dicker, de la organización Derechos Humanos, cree que la nueva decisión de Bush “es parte de un cambio importante en esta Administración en relación a lo que ha sido una política desastrosa y equivocada frente a la CPI y Latinoamérica”. Entre las acciones planificadas, se destaca la decisión del Gobierno de Estados Unidos de lanzar una ofensiva de acercamiento a Brasil y a “otras naciones clave de América Latina”. Las elecciones de Ecuador, Nicaragua y Venezuela alarmaron al entorno de George W. Bush, principalmente por la influencia que ejerce el mandatario venezolano en la región.

 Nicholas Burns, secretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, reconoció el fracaso en los intentos para “disminuir la influencia del presidente Hugo Chávez, en la región”. Por eso, a comienzos del 2007, la administración Bush, intensificará sus vínculos con aquellos nuevos gobiernos porque su elección constituye “una afirmación de las prioridades de Estados Unidos”.

 Burns, quien es el número dos en el Departamento de Estado, dijo que funcionarios estadounidenses visitarán pronto Brasil, México, Colombia y Chile. Lo harán una vez que la región haya concluido el intenso ciclo electoral que incluyó más de una docena de contiendas presidenciales en menos de un año. “Por necesidad, el 2006 fue un año de observación para ver hacia qué dirección se iba a inclinar Latinoamérica”, dijo Burns en una reunión celebrada en el Consejo de las Américas. Este es el organismo de EE.UU. que promueve el comercio con Latinoamérica.

 Las declaraciones de Burns marcan un “cambio de enfoque” para la administración Bush, de acuerdo con el editorial del diario The Miami Herald. El periódico considera que el gobierno bolivariano del presidente Chávez, por su política antiimperialista, de plena soberanía e independencia de los dictámenes de Washington, “representa una amenaza para la estabilidad política y económica de la región”. Estados Unidos quiere recuperar su protagonismo. Thomas Shannon, secretario de Estado asistente para Asuntos Hemisféricos, indicó que Washington mantendrá la ayuda del Plan Colombia y continuará promoviendo la aprobación de acuerdos de libre comercio con países de la región. “Nuestra política hacia Latinoamérica no cambiará”, dijo Shannon en diálogo con la BBC de Londres.

 Sobre Chávez, reconoció que hay interés en mejorar las relaciones y se ha hecho una serie de llamados a Caracas. “Venezuela no ha respondido porque para el presidente Chávez es demasiado importante su retórica antiestadounidense —dijo Shannon—. Tal vez después de las elecciones, él estaría dispuesto a buscar una manera de mejorar las relaciones con nosotros”.

 Otro alto funcionario de la administración estadounidense también hizo una evaluación de la región. Esta vez el análisis fue más político. Charles Shapiro, subsecretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, dijo en Bolivia que en Latinoamérica no hay una tendencia política clara hacia la izquierda, la derecha o el centro, sino una democracia sana. “Los gobiernos electos responden a las necesidades y expectativas de los electores”.

 “No veo tendencias hacia la izquierda, hacia la derecha o el centro, lo que veo son tendencias nacionales. Creo que eso es muy saludable para la democracia. Si fuera médico diría que la democracia latinoamericana está sana. Eso se ve en México y Colombia. Allí los ciudadanos han elegido presidentes de centro derecha. En Perú, Brasil y Chile, a presidentes de una izquierda moderna y moderada. En los otros países, a mandatarios más inclinados a la izquierda, la populista”, dijo sin precisar a cuáles se refería.

 Pero Shapiro y Shannon no toman en cuenta que el abandono a América Latina ha sido aprovechado por otras naciones asiáticas y de Oriente Medio. Ahora, ¿qué tan efectiva será la campaña para recuperar la hegemonía en un hemisferio particular e inestable? Eso está en manos de la diplomacia.