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Constituyete - Asamblea: No iremos a ojo cerrado PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 12 de diciembre de 2006
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Constituyete - Asamblea: No iremos a ojo cerrado
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¿Entonces, el país no irá a la asamblea a ojo cerrado?

No, no vamos a ojo cerrado.

¿Excluye un choque de trenes, entre el Ejecutivo y el Legislativo, para enero?

Desde luego. Ese escenario de choque de trenes fue una estigmatización de nuestra fuerza social y política. De vernos como si no fuésemos gente de diálogo, sino que impondrá cosas y no ver nuestra esencia. Somos una fuerza democrática. Acordémonos de que la primera izquierda es liberal y racionalista. La socialista también, incluso la más radical, la anarquista tenía expresiones racionales.

Si al proceso le ha hecho falta racionalidad en ciertos sectores es porque se teme que el Presidente electo quiera reproducir el esquema venezolano.

Nosotros somos ecuatorianos, nos hemos movido con absoluta creatividad. No hemos copiado ninguna receta, ni en la campaña electoral ni en nuestra propuesta programática. Nuestro gobierno será auténtico, con identidad propia, con iniciativa propia. Estamos para contribuir a fortalecer la democracia, el estado de derecho, para contribuir a salir de la crisis económica y social y de la crisis ética que ha sufrido el país en esta década. Y esa será nuestra contribución con el país. Ni mucho menos pretendemos perennizarnos en el poder. El poder es transitorio y así lo entendemos y lo debe entender siempre todos los ciudadanos.

¿Qué señales van a emitir hacia esas franjas decentes que quieren cambios, pero que están inquietas?

En esta primera semana, tras la elección, el Presidente electo y yo hemos dado señales que van en esa dirección: vamos al diálogo, abrimos conversaciones con distintos diputados y bloques. De esto no queremos informar al país hasta concluir con todos. Queremos hablar con todas las expresiones políticas del país y con ellas buscar acuerdos mínimos. Lograr, por ejemplo, un acuerdo de transparencia y ética para luchar estratégicamente contra la corrupción, que es un mal nacional endémico y sistémico. ¿Por qué no acordar fortalecer la Fiscalía antilavado de activos que se creó y que no tiene presupuesto y por eso no funciona? Eso es un avance y es un tema muy importante. Se trata de una ley que es insuficiente para luchar contra la corrupción.

Hay consensos posibles incluso con aquellas fuerzas que no están por el cambio y que están obligadas a hacerlo si es que la transparencia ilumina el debate político. No van a poder oponerse a ciertos cambios. Y hay fuerzas democráticas con las cuales tenemos discrepancias pero que son éticas, que quieren un país mejor y con ellas tenemos que dialogar y concertar.

Si ese es el espíritu, ¿por qué no creerle a los partidos que quieren pasar las reformas por el Congreso?

Porque el Congreso ha demostrado las limitaciones de no procesar las reformas. Si vemos un momento político de convulsión como fue el de abril y mayo del 2005, el Congreso tenía en sus manos la posibilidad de producir y procesar una reforma, de relegitimar a las fuerzas políticas que han gobernado el país con absoluto derecho de hacerlo. Si hubiesen hecho la reforma, probablemente hoy no seríamos la expresión política que somos. Ahí cometieron un error histórico. Las conducciones políticas de esos partidos están llamadas a renovarse. Nosotros damos una mano para juntos hacer la renovación.

¿Ese tema es innegociable?

Sí, porque creemos que el Congreso no ha podido procesar las reformas. Es más: el Congreso no puede nombrar Contralor General del Estado, no logra los 67 votos. Ahí hay un bloqueo político y creemos que la constituyente es la salida al bloqueo político.

Alguna vez alguien dijo que queremos dinamitar el país y yo le contesté que al país lo dinamitaron hace 10 años con cargas permanentes de dinamita. Y no ocurrió sólo en lo político y en lo jurídico, sino también en lo económico. La crisis de 1999 y el 2000 reventó la economía. Hay 2 millones de ecuatorianos fuera. Nosotros somos la posibilidad de hacer el cambio y eso implica debatir la Constitución, debatir los temas de fondo entre todos. Creo que es muy importante que el Ecuador viva esa posibilidad de pedagogía política.

Ustedes no ven que la reforma se haga en el Congreso, pero hay un escenario en el cual los diputados pueden lograr los votos necesarios...

Sí eso sucediera expresaría una voluntad de cambio. Eso sería incluso un avance. Pero indudablemente la mayoría de los ecuatorianos quiere la constituyente y creo que las fuerzas políticas están obligadas a dar ese espacio a la ciudadanía. Ellos no pueden cerrar los ojos y vivir de espaldas al país. Si lo hacen cometerían un nuevo error estratégico. Creo que es un momento de renovación y las fuerzas que así lo entienden de centro, derecha, izquierda tendrán mucho espacio político.

¿El estatuto presentado por Alianza País para llevar a cabo la Asamblea Constituyente es suficiente?

El estatuto tiene que ser democrático. El estatuto no puede elegir asambleístas a dedo. Uno de los grandes errores del país es el corporativismo, es querer que haya representaciones funcionales. Se nos metió el corporativismo en el 50 y el 60 a través de la derecha y en los 90 a través de la izquierda y no queremos el corporativismo sino una sociedad democrática, participativa, ciudadana.

¿Entonces, mantendrán el estatuto que mandaron al Tribunal Supremo Electoral en agosto pasado?

Sí, esa es nuestra propuesta de estatuto. Pero estamos dispuestos al diálogo, a que si hay una objeción de fondo al estatuto, racionalmente planteada y hay una mejor salida, acogeremos la mejor. No somos dogmáticos y no queremos imponer un dogma al país.

Eso quiere decir que han decidido alejarse de la izquierda más arcaica...

Nosotros somos una nueva izquierda, porque la dogmática ha mostrado sus profundas limitaciones históricas. Es una izquierda que entiende el momento histórico y que quiere transformarlo. Entiende que hay un pasado del cual debemos ser herederos. Debemos ser parte de lo mejor de la historia de la humanidad y herederos de lo mejor de la historia nacional. Nosotros debemos aprender y apropiarnos como país de Montalvo, Alfaro, de todo lo que ha sido progreso para la nación y, por lo tanto, una Constitución no puede desconocer la riqueza del pasado.

Entonces dejarán de lado el viejo mito fundacional...

Claro, porque la República no nace cuando se instale la constituyente. La asamblea será un nuevo momento de la historia nacional y esperemos que este sea un momento alegre, divertido, de justicia, de unidad.

Hay personas que temen que cuando lleguen al poder repartan dinero a granel y llenen de esa forma la asamblea de partidarios incondicionales del Presidente electo...

Esa es una visión que no nos quiere leer, ver y entender. Es una visión sectaria. Nosotros no hemos sido eso, no somos gente que nació ayer. Hemos hecho vida social, política, hemos peleado por muchas causas siempre desde la democracia y jamás desde el autoritarismo.

En resumen, ustedes quieren una constitucional, con acuerdos previos y sin poderes omnímodos.

No hay que enredarse en la terminología. La diferencia entre la academia y la política es que la una estudia la realidad y la otra la intenta transformar o mantener. No queremos encerrarnos ni encasillarnos ni convertir a una palabra en motivo de un choque. Por lo tanto, decimos que vamos a una constituyente y ésta será mejor mientras más acuerdos tengamos entre los ecuatorianos.