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El manual de la nueva derecha PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 19 de diciembre de 2006
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El manual de la nueva derecha
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Las lecciones El país debe asumir sus decisiones

Los movimientos o partidos de estas tendencias, que Vanguardia agrupa como nueva derecha, han aprendido del pasado. No quieren más golpes de Estado. Quieren que el Presidente Correa pueda concluir su mandato. Quieren que el país pueda sacar una conclusión de este ensayo de izquierda y, como dice Mauricio Pinto, “que se vea si es posible hacer lo que se dijo en campaña y que no solamente se digan cosas para ganar una elección”.

Todos son conscientes de que el país votó, otra vez, por la reforma. Y que esta vez en lugar de un enfrentamiento contra Rafael Correa, lo que se necesita es apoyarle. De dos maneras, dice Mauricio Pinto: participando directamente en una concertación con él y señalándole los errores. El objetivo es edificar una democracia que, en su funcionamiento, pudiera inspirarse en la democracia chilena.

“Más que ayudar a Correa –dice Humberto Mata– hay que darle contenido. Mi gran crítica es que pasó hablando de reforma política y de Asamblea pero ahora nos damos cuenta de que fue sólo un discurso. No tuvo plan. Si el país lo percibe como un mentiroso, se lo va a comer en seis meses. Hay que darle un contenido a la reforma”. Larreátegui tiene dudas sobre si Correa representa, como dijo a Vanguardia Gustavo Larrea, su ministro de Gobierno designado, la nueva izquierda. Pero aboga, igualmente, por una concertación. Es más: él ya se reunió con Larrea y admite que ve en él señales de apertura. No así, por ejemplo, en Alberto Acosta.

UNO también dice apoyar a Correa pero, muy al estilo de lo que hacían las cámaras, mantiene una prudente distancia. “A lo que aspiramos –dice Eduardo Ramírez– es que pueda hacer un buen gobierno, que encuentre personas idóneas y sin compromiso y que tenga firmeza en sus actuaciones para mejorar la administración de las empresas estatales”. Ramírez prefiere no hablar de mafias también en el sector privado. “Como vocero de UNO no me toca dar esa respuesta”.

Al unísono abogan porque haya respeto hacia el nuevo Presidente. “Él llegó al poder –dice Santiago Ribadeneira, también de UNO– elegido por el pueblo y el pueblo dijo lo que quiere. Intentemos escribir juntos un nuevo modelo que acompañe lo que el pueblo pidió con el liderazgo del Presidente, respetándolo y escuchándonos. Queda claro que botar presidentes no ha servido para nada y que los centros de poder corruptos han hecho su negocio”.

En la nueva derecha no se habla de acabar al contrincante ni de batallas en las calles. Se habla de pelear en las ideas y de ventilar los problemas públicos ante la opinión.

El País Al fin se lo mira como un hogar

Hace casi un año, Mauricio Pinto, desesperado ante la falta de voluntad política para firmar el TLC, dijo que muchas empresas se irían del país. Su discurso hoy es sensiblemente diferente. “Esto viene –dice– de la experiencia amarga que sufrieron élites de otros países parecidos al nuestro, que se vieron abocadas a autoextraditarse y vivieron el drama de sentir que no estaban en casa. Tuvieron que regresar y construir de cero”.

Ecuador es una realidad que en este momento está en la agenda de las élites decentes. “El país –dice Santiago Ribadeneira– ha tenido la característica de juntar grupos sectarios (banqueros con banqueros, empresarios con empresarios, indios con indios) que construyen el país de su interés. Planteamos sentarnos a la mesa, todos los ecuatorianos, escucharnos y delinear una agenda nacional”.

De ese país ha hablado en columnas y libros Fabián Corral. Y su pensamiento sintoniza perfectamente con voces generacionalmente más jóvenes que ahora dicen que, aunque pudieran irse, no lo harán. Lo novedoso no es sólo eso: es la decisión de entrar a la política y no librar más ese espacio a gente, en muchos casos, poco recomendable. En ese caso se cuentan empresarios y profesionales que se juntan en Ecuador Libre o en el Partido UNO. “Así como hay un desafío de acompañar al Presidente –dice Santiago Ribadeneira– los sectores sociales debemos tener el desafío de acompañar a los políticos honestos que están en la cancha para que mantengan su capital político”.

Dicho de otra manera, si los sectores decentes no se mojan el poncho –expresión de Fabián Corral–, los más jóvenes, formados en el país, seguirán cultivando la desesperanza y repitiendo que no hay oportunidades en Ecuador. Y Mauricio Pinto anota que durante los meses que recorrió el país con motivo del debate sobre el TLC, encontró a estudiantes, profesionales y élites del país deseosas de salir de su comodidad y de construir una nación para quedarse. Por eso alaba la actitud de Guillermo Lasso y lo ve, al igual que a Larreátegui y Mauricio Pozo, como personas capaces de liderar la nueva derecha en Ecuador.