REVISTA VANGUARDIA
El manual de la nueva derecha
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 19 de diciembre de 2006 | |||||
Página 3 de 3 La agenda: Se saben los temas de acuerdoNadie es ingenuo en las organizaciones con las cuales habló Vanguardia. No creen en Correa a ojo cerrado y algunos, como Larreátegui o Ribadeneira, señalan declaraciones que, de llevarse a la práctica, enfrentarían peligrosamente a los ecuatorianos. Pero, al mismo tiempo, se piensa que la vía es la seguida por países como Chile, España o El Salvador, pero sin guerras ni dictadores de por medio. “No creo que en un país donde apenas estamos descubriendo la democracia –dice Fabián Corral– lo que quepa sea la confrontación”. ¿Qué recomienda? Inteligencia y mucha generosidad de lado y lado. “Los unos tienen que renunciar a cualquier triunfalismo; los otros a los maniqueísmos”. “Nos parece –dice Humberto Mata– que debe haber un llamado de un centro democrático. El ejemplo claro es la concertación chilena”. El líder de Fuerza Democrática habla de un acuerdo “como un ancla de sensatez en el proceso de cambios en el cual entrará el país en el 2007”. Nadie es iluso para creer que habrá acuerdos en todo. Pero existe conciencia de que en un país sobrediagnosticado hay suficientes temas, y temas cruciales donde ya hay acuerdos. Y lo único que ha faltado es la voluntad política para ejecutarlos. Santiago Ribadeneira dice que la regla de oro está en la inclusión. “Eso es cuantificable, medible”. Lo es igualmente pasar de la inequidad a una mayor equidad. “La fuente de todo esto es la corrupción. Cada dólar que termina en corrupción es una oportunidad menos de reducir la pobreza”. Una profunda reforma política, autonomía provincial, distritos electorales y despolitización de los organismos de control propone, en la parte medular, Humberto Mata. Mauricio Pinto empezaría la reforma por la modificación de las estructuras legales en lo referente a la Ley de Partidos Políticos, la Ley Electoral y a la forma como se eligen las dignidades. “Los resultados de la última elección, basados en otro cuociente inventado, son escandalosos”. Organismos de control independientes también pide Eduardo Ramírez, portavoz del partido político UNO. Carlos Larreátegui agrega algunos acuerdos posibles: “comencemos por respetar la Constitución y las leyes. Hemos botado presidentes, la Corte Suprema y ahora vamos a botar al Congreso. La institucionalidad del país es tarea de todos, al igual que la lucha contra las mafias. Veo que puede haber grandes coincidencias”. ¿Las sabrá evaluar el presidente Rafael Correa? Evitar la radicalidad es, a los ojos de los entrevistados, uno de sus principales retos. “Haremos propuestas –dice Ribadeneira– y plantearemos puentes para hablar un solo lenguaje en el país. Lo peor que podemos hacer es negociar por posiciones. Así nunca nos pondremos de acuerdo y eso debemos evitar porque yo no quiero 25 años más de lo mismo”. La asamblea: Nadie dejará la vía despejada a CorreaTambién en estos sectores se están dando cambios sobre la primera impresión que causó la Asamblea. Carlos Larreátegui la critica porque cree que se ha convertido en un fin en sí misma, porque genera una sobreexpectativa, pudiera ser usada para incluir políticas de gobierno y por el estatuto que pudiera fraccionar aún más al país. Pero, en última instancia, él, como los otros actores, reclaman que haya concertaciones previas. Es una respuesta directa a Gustavo Larrea quien abrió esa posibilidad en esta revista. “Lo que buscamos –dice Humberto Mata– es un cambio en paz y en orden. Somos partidarios de que la Asamblea no sea de plenos poderes sino que tenga una agenda específica de reformas políticas y judiciales para institucionalizar al Ecuador”. “Hay que ponerse de acuerdo –dice Santiago Ribadeneira– a dónde vamos. Lo segundo es fijar la ruta. Debemos atacar a quienes sostienen el statu quo porque es ahí donde está la plata. Ahí debe estar la disputa política para reconstruir el Ecuador”. En claro, y en ello coinciden los entrevistados, el enemigo de la nueva derecha no es Correa. Es el statu quo, son los poderes fácticos corruptos. Y en ello debieran coincidir con el nuevo mandatario, pues Ecuador se encuentra en un período de transición. La reinstitucionalización sólo se dará si hay concertación. Lo más seguro, en todo caso, es que el régimen que se instalará el 15 de enero tendrá estas voces al lado. O al frente. No se esconderán. No cometerán el error –dice Pinto– que cometió la oposición en Venezuela. “Allí las fuerzas se retiraron en una especie de huelga y dejaron todo el camino abierto a Chávez. De esas lecciones hay que aprender. Si se llega a una Asamblea, hay que participar”. |
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