REVISTA VANGUARDIA
El estudio técnico sobre las fumigaciones es vital
| El estudio técnico sobre las fumigaciones es vital |
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| José Ayala Lasso - Ex canciller de la República | |
| martes, 19 de diciembre de 2006 | |
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La aspersión reiniciada por Colombia es un tema importante, pero está sobredimensionado. Además, se puede cuestionar el uso del glifosato.
El tema de las fumigaciones aéreas en la frontera norte se está convir- tiendo en un aspecto de importancia muy grande en las relaciones colombo-ecuatorianas. Hay que darle la atención que merece, pero redimensionándolo. Hay que colocarlo en un contexto en el cual se reconozca que hay temas de mayor importancia. Eso es fundamental. Mi impresión es que en este momento está sobrepasando el nivel de importancia que debiera tener en el contexto de la relación binacional.
En segundo lugar, en esta materia hay posiciones contrapuestas. Colombia aduce que muchas razones científicas demostrarían que las fumigaciones con glifosato son inocuas para los seres humanos, los animales y, se supone, para otras plantas distintas a la coca. El Ecuador, por su parte, afirma con hechos que lo que dice Colombia es falso. Hemos visto por televisión niños lacerados, mujeres afectadas en su vida familiar, consecuencias en los animales de la zona y cultivos destruidos. Planteo una reflexión: tenemos a la venta en el mercado vegetales que han sido cultivados sin usar productos químicos y tenemos otros en que se utilizan y sobre los cuales hay advertencia de que se los lave bien antes de consumirlos. Este mensaje significa que incluso cuando se usan productos químicos no para destruir, sino para cultivar, para hacer crecer mejor a la planta, eso puede ser malo para el ser humano. Si esto es así, imaginemos qué otras consecuencias podrán producirse cuando se usan químicos destinados a matar ciertas plantas. Si esos químicos, cuyo fin es destruir esas plantas, caen sobre seres humanos, animales u otros cultivos, es obvio que los van a afectar.
Hay que hacer un estudio imparcial sobre el glifosato, que lleve a conclusiones objetivas y científicas. Y en eso no se ha avanzado, a pesar de que esa debiera ser una de las líneas vectoras de la relación entre los dos países.
Hay otros factores que se deben tomar en cuenta alrededor de este tema: ¿por qué Colombia apuesta por la fumigación? No sólo para extirpar la planta dañina para la humanidad, sino también porque esa planta es fuente de financiamiento para la violencia interna en Colombia. Ese es un fenómeno netamente político. Pero ese hecho, con el cual Ecuador acertadamente no quiere inmiscuirse, causa efectos tremendamente importantes y negativos en nuestro país. Si se quiere, Ecuador es víctima inocente de un problema interno de Colombia. Recibe las consecuencias del glifosato, emigraciones clandestinas, exportación de la violencia hacia el Ecuador, llegada de ilegales colombianos...
Un elemento político más: el presidente Álvaro Uribe ha dicho que el Ecuador debe tener comprensión frente a lo que ocurre, pero creo que el caso debe verse de varias maneras. Uno: las fuerzas oficiales del Gobierno colombiano no están actuando en todo su territorio, porque hay una violencia interna que está posesionada de una parte del territorio. Como no puede mandar soldados, acude al glifosato, a la fumigación aérea. Dos: tiene un Plan Colombia financiado con una ingente asistencia estadounidense. Si no lleva a cabo esa iniciativa dentro de los parámetros que interesan a ese acuerdo bilateral, se le suspenderá la ayuda. Hay que imaginar que uno de los fundamentos sobre los cuales se levanta el Plan Colombia es la extirpación de la coca con fumigaciones. Tres: hemos oído a la canciller Araújo decir que por no fumigar en la línea de frontera en estos 10 u 11 meses se han cultivado 10 000 hectáreas adicionales de coca. Eso es una fantasía, que merece un tratamiento más serio. Lo que ocurrió es que las fumigaciones anteriores no lograron extirpar la coca, por lo cual se puede cuestionar la eficacia del método escogido para destruir las plantaciones. En esta materia se debe hablar con objetividad, buscando un informe técnico sobre el glifosato y abriendo, con voluntad de acuerdo, un período de diálogo oficial entre Ecuador y Colombia. Así se reducirá el problema a temas básicos para que nuestra relación con Colombia, que ha sido fraterna a lo largo de la historia, lo sea siempre. |








