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Vamos a terminar con el caos estatal |
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Fander Falconí
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martes, 26 de diciembre de 2006 |
Fander FalconíVamos a terminar con el caos estatal El nuevo gobierno basará su planificación en descentralizar , generar información, priorizar gastos...
¿En qué cambia el sistema de planificación con el actual Gobierno?¿Qué implica esa planificación? Implica articular un grupo que dé al país la brújula sobre sus grandes prioridades. El Gabinete es un equipo de trabajo, donde cada quien visualiza su trabajo en forma sectorial. El sistema de planificación da integralidad a los conceptos de Estado. Lo segundo es el apoyo en la ejecución de acciones de los ministros. Es un facilitador. Tercero, las priorizaciones, cómo se asignan eficientemente los recursos.
¿Una planificación al estilo soviético? No, y eso nos lleva a un cuarto aspecto: la descentralización. No se trata de elaborar grandes planes quinquenales. Más bien se desconcentra. Se dan capacidad y opciones de elaborar, gestar y evaluar proyectos. En el país hay ya procesos en marcha. Entonces hay que reforzarlos. Hace falta acercarse más a la demanda, para saber qué quiere la población. De allí salen las prioridades, se establece el horizonte, se articulan acciones. No hay diques burocráticos.
¿Cómo piensan romper los diques burocráticos existentes? Hay un quinto elemento muy importante: la información. Existe un sistema social montado. Hay elementos difuminados, mapas catastrales, espaciales, ambientales. Entonces hacen falta buenos sistemas de ordenamiento territorial, de información geográfica y de priorización de inversiones. Reorganizar cuencas hidrográficas y sistemas de protección sobre el control del agua, conservación de páramos. Hay que crear redes adecuadas de información pública y oportuna para dar transparencia.
¿Cómo hacer aplicables los planes si los diques burocráticos son reflejo, justamente, de poderes que se han opuesto siempre a decisiones de interés nacional? Nuestra ventaja es tener un proyecto de Gobierno consensuado en más de cien mesas de trabajo realizadas por todo el país, en materias de ciencia y tecnología, agricultura, educación, productividad, reforma institucional... Es un plan de cientos de técnicos, sin intereses corporativos y, por tanto, sin ese tipo de presiones. Tenemos un gabinete muy ligado al proyecto político, donde hay que cambiar aquello de los ministros fusibles. Más bien hay que ejercer con estabilidad las políticas.
¿Entonces el Secretario de Planificación tendrá decisión sobre los ministros? No es un superministro, tiene rango de ministro. Cada ministro tiene potestad en su campo de acción. Allí el Secretario genera encadenamientos positivos en la acción pública, posiciona líneas estratégicas, pero no se interpone. Más bien genera puentes y el Presidente tiene la última palabra. Es simplemente instaurar procesos de planificación que un supuesto neoliberalismo criollo ha desmantelado deliberadamente durante décadas. Entonces el Senplades no es un tramitador que genera o traba proyectos. Ahora 44 personas tienen la tarea imposible de evaluar 975 proyectos por 7 500 millones de dólares. Por ello es importante descentralizar. Entonces las tareas del Secretario de Planificación son articular, recomendar y apoyar al sistema de comando y control de la Presidencia sobre la marcha del plan de Gobierno.
¿Qué cambios institucionales habrá según este esquema de planificación? Es importante entender que hay que trabajar con el equipo y las instituciones que se tienen, aunque se pueden mejorar. Si falta capacitación, profesionalización, etc., habrá que fortalecer los equipos en lugar de contratar asesores externos, que ganan mucho dinero. Se debe reestructurar un andamiaje estatal caótico. Hay definiciones fuertes para cambiar el rol del Conam, dar un papel en el comercio exterior a la Cancillería, posicionar los temas de la cultura y de los migrantes.
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