|
María Fernanda Espinosa
La canciler designada no cambiará la política frente a Colombia . El papel de la cooperación internacional se ampliará
Cómo usted limará las asperezas con Colombia, en momentos en que la relación está alterada?
El Ecuador ha mantenido una política de Estado en el tema colombiano y nosotros la continuaremos. Ésta se fundamenta en tres ejes: respeto y garantía de los intereses nacionales, garantía irrestricta a la soberanía nacional y la no intervención en el problema colombiano.
Pero se han producido denuncias por parte de Colombia sobre que Ecuador debe cuidar más su frontera...
El Ecuador invierte de su presupuesto para el mantenimiento de 13 destacamentos y 8 000 efectivos en la zona de frontera. Del lado colombiano no hemos visto lo mismo. Colombia no ejerce soberanía sobre su línea de frontera. El país, además, ha trabajado en el plan de desarrollo fronterizo Ecuador- Colombia, en cumplimiento de convenios anteriores. Éste busca mejorar las condiciones de vida, la seguridad, los niveles de salud pública y alimentación de las poblaciones de la zona de frontera. No se trata sólo de las aspersiones, sino del ejercicio de la soberanía, que es poder tomar decisiones de manera autónoma, para garantizar el bienestar y los derechos humanos de los ciudadanos y ciudadanas.
¿Ecuador reclamará a Colombia y a EE .UU. los costos de manutención del dispositivo de FF .AA. en la frontera?
Por supuesto. Tanto las poblaciones afectadas ecuatorianas cuanto los gastos del presupuesto para mantener una presencia viva y activa en la zona tienen costos que, considero, deben ser reconocidos por el gobierno de Colombia, porque esto no ocurriría si no existiera el problema en Colombia.
¿Y a Estados Unidos?
El Ecuador ha hecho un esfuerzo, desde hace años, para combatir el narcotráfico y ha apoyado todas las iniciativas regionales. Eso debe reconocerse.
Cuando se acordó la suspensión de las aspersiones hace un año, se planteó hacer estudios sobre el impacto del glifosato.¿Insistirán en ese tema?
Es fundamental llegar a un acuerdo con Colombia sobre la elaboración conjunta de unos términos de referencia para un estudio científico objetivo, neutral, creíble por las dos partes. Eso es básico, porque la cantidad de evidencias que el Gobierno ecuatoriano tiene es muy preocupante y corrobora los daños que ya hemos constatado en las poblaciones de frontera y los cultivos lícitos que garantizan la seguridad alimentaria de esa población.
¿A quién se pedirá ese estudio?
La idea es que haya científicos ecuatorianos y colombianos bajo el monitoreo y control de calidad de expertos internacionales y de los organismos pertinentes de Naciones Unidas. Estamos hablando de la Organización Mundial de la Salud, del Alto Comisionado de Derechos Humanos, de la FAO.
La relación con Colombia ha estado sobreexpuesta en los medios, ¿continuará con la política de los eslogan o se volverá a la discreción?
Las decisiones que se tomen en materia de política exterior tienen que ser de conocimiento público. Pero también ocurre que muchas de las negociaciones que se establecen con países tienen que ser discretas. No podría anticipar y decir esto va a ser público y esto privado.
¿Con usted se desglifosateará la relación con Colombia?
Sí debe desglifosatearse porque la agenda bilateral con Colombia es muy amplia. Hay muchas más cosas que nos unen: la voluntad de combatir la pobreza en nuestros países, garantizar los derechos humanos, dinamizar y hacer efectivo el plan de desarrollo fronterizo Colombia-Ecuador. Tenemos una larga historia de colaboración, de intercambio cultural, que quisiéramos que se mantenga. Tenemos temas de orden migratorio que tratar: hay una enorme cantidad de colombianos que habitan en Ecuador, tenemos el tema de desplazados y refugiados. Respetaremos y cumpliremos todos los acuerdos internacionales, las convenciones de Ginebra, sobre el tema de refugiados. Tenemos un largo menú de discusiones que supera el tema del glifosato.
En el tema de los refugiados, ¿ se recurrirá a la ONU para conseguir fondos?
El exiguo presupuesto fiscal hace que cada vez tengamos más limitaciones para atender las necesidades de los refugiados colombianos y eso tiene que ser una responsabilidad, primero, de Colombia y luego de la ONU.
El Presidente electo ha dicho que no se renovará el convenio de la Base de Manta, pero alrededor de éste hay otros acuerdos para la Policía y el Ejército...
Tendremos que estudiar cuáles son los acuerdos colaterales que se han establecido y ver la conveniencia o no de mantenerlos. Pero el convenio de la Base de Manta terminará enel 2009.
¿Conoce el Planex? ¿Lo utilizará?
No sólo lo conozco, sino que participé activamente en su construcción.Ahí hay varios aspectos de enorme interés para esta gestión. Uno de los temas más importantes es el proceso de integración, de construcción de la famosa comunidad sudamericana. El Ecuador invertirá mucha energía para convertir esto en realidad. Creemos en una integración cualitativa, que vaya más allá de los aranceles y la infraestructura. Otro tema de enorme importancia es el de la cooperación internacional. La Cancillería tiene a su cargo el ordenamiento de los regímenes de cooperación internacional y trabajaremos de manera concertada para ordenar, planificar e incrementar las formas de cooperación para el país. Además, para que esos fondos sean utilizados de la manera más eficiente y acorde a las prioridades nacionales.
¿Habrá un cambio de importancia en las embajadas? ¿Dejará la de Estados Unidos de ser la más importante?
No, en absoluto. Dentro de la geopolítica actual, cada país tiene su importancia. Tenemos relaciones bilaterales privilegiadas con muchos de los países de la región y Estados Unidos es un socio comercial fundamental y actor clave dentro de la geopolítica. Tendremos las mejores relaciones con EE.UU.
¿Cambia el eje geopolítico para el Ecuador o sigue siendo Washington?
Creo que dentro de los procesos de la globalización de la economía y de la política no podemos hablar de ejes, sino de formas de alianza y de integración, de relacionamiento bilateral y sobre eso se basará la política exterior.
¿Cuáles son nuestros países aliados para conseguir esos objetivos?
El presidente Correa tiene una actitud democrática, incluyente. No creo que es sano decir éste es el eje o estos son los países privilegiados. Hemos hecho visitas a países tan importantes y clave en los procesos regionales como Brasil, Argentina, Chile, Venezuela. Haremos una gestión que impulse dos conceptos: multilateralismo y la multipolaridad.
EE.UU. dice que está dispuesto a negociar un acuerdo comercial con Ecuador, pero bajo las referencias que ellos manejan. ¿Cómo mira ese escenario?
Tenemos mucho que hacer en términos de promoción comercial de nuestras ventajas comparativas, de garantizar que los pequeños y medianos productores puedan instalarse en los sistemas de mercado internacional y que los empresarios responsables, que pagan sus impuestos, que generan empleo, tengan las garantías para operar. Bajo esos principios podemos discutir y negociar los acuerdos.
El presidente electo, Rafael Correa, habló de llegar a un acuerdo comercial con la Unión Europea lo cual es más complicado que hacerlo con EE.UU...
No creo que es así. La Unión Europea tiene interés de firmar un acuerdo de asociación con la Comunidad Andina de Naciones, es decir, hacer una negociación multilateral y pensamos que quizá es una salida excelente.
El Ministerio de Relaciones Exteriores será más amplio y abarcará al de Comercio Exterior, ¿cambiará esto el perfil de los embajadores?
En absoluto. Existe un equipo, en los ministerios de Relaciones Exteriores, Comercio e Industrias, preparado para temas comerciales. Pero se mejorará el contenido de los estudios de la Academia Diplomática y del Instituto de Estudios Internacionales para formar negociadores especializados.
|