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Londres ¿Una nueva capital del mundo? PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 02 de enero de 2007

La ciudad supera a Nueva York en la captación de divisas. Cada vez más millonarios la prefieren.

 

El Big Ben parece estar doblando las campanas anunciando una nueva era de dominio para Londres. Según los expertos en negocios, la capital inglesa se está convirtiendo en la nueva capital del mundo. Cada vez más extranjeros eligen esa ciudad para residir y hacer turismo, según el Centro de Economía e Investigación Empresarial londinense.

El magnate del acero indio, Laskhmi Mittal y el petrolero multimillonario ruso Leonard Blavatnik son los nuevos chicos del vecindario en Kensington Palace Gardens. Es una calle de Londres de casas lujosas conocida como la hilera de los billonarios.

En tanto, en el oeste de la capital, en el barrio de Ealing, unas tiendas ofrecen productos polacos para los inmigrantes que llegan a Inglaterra en busca de una mejor vida. Al sur, en Elephant & Castle, vive una importante colonia de colombianos y ecuatorianos.

De la misma forma en la cual los inmigrantes inundaron los barrios de Nueva York el siglo pasado, ahora Londres parece ser el panal adonde todas las abejas quieren llegar. El atractivo de Nueva York, su noche interminable, ha ido perdiendo su encanto con las restricciones que llegaron tras los ataques del 11 de septiembre del 2001.

Mientras que Londres parece haber abierto sus puertas al mundo, Nueva York se las ha ido cerrando, en gran parte por unas políticas del Departamento de Seguridad que han generado repudio entre muchos turistas.

“Cuando la gente decide irse de su país, cada vez hay más personas que prefieren partir a Londres”, dijo Jonathan Faid, economista de alto rango en el Centro de Economía e Investigación Empresarial. Además del flujo de inmigrantes, los precios de la propiedad privada se han disparado y el empleo se mantiene robusto. En términos financieros, la capital inglesa domina mercados de cambios de divisas, supera a Nueva York en los listados de nuevas bolsas de valores y se está adelantando a Manhattan en los fondos de protección (hedge funds).

En el estilo de vida, la cultura y la vida nocturna, Londres está trazando el camino. Los turistas, pese a los temores de que haya un ataque terrorista, siguen llegando a la ciudad. No sólo eso: los Juegos Olímpicos del 2012 se celebrarán en Londres.

Los turistas realizaron 30 millones de viajes a Gran Bretaña el año pasado, pese a los ataques del 7 de julio del 2005. Las celebridades también parecen sentir las vibraciones londinenses. El director de cine Woody Allen ha sido infiel a su querida Nueva York. Londres es su nueva musa. Estrellas internacionales como Madonna, Kevin Spacey y Gwyneth Paltrow ya residen allí.

Detrás de todo este boom está el dinero: la bonanza de los mercados financieros ha sido muy generosa con Londres. Nueva York continúa teniendo la mayor economía urbana del mundo, pero su fortuna se basa en empresas nacionales. Londres, en cambio –dicen los expertos–, ya ha robado a Nueva York la corona como destino principal de mercados financieros internacionales.

Todo empezó hace dos décadas, cuando la entonces primer ministro Margaret Thatcher implantó una serie de reformas financieras en 1986, entre ellas la desregularización de la Bolsa de Londres. El mercado era, hasta ese entonces, un club para los ricos y personas con conexiones. Después se convirtió en un centro barato, más transparente y atractivo para los extranjeros y los inversionistas locales.

También hubo un cambio filosófico en la visión thatcheriana de una sociedad sin clases sociales, en la cual los mejores y los más brillantes de cada raza y estrato tendrían las condiciones para conseguir el éxito.

El actual primer ministro Tony Blair, del Partido Laborista, ha continuado con la política de la conservadora Thatcher, aprobando leyes seductoras para los extranjeros. La capital londinense, además, cuenta con una magnífica posición estratégica que le permite jugar con las horas para negociar con Nueva York y Shangai.

Pese a un cierto descontento entre su población, Gran Bretaña ha puesto muy pocas objeciones a la compra extranjera de instituciones locales. Por ejemplo, en el 2003 el magnate ruso Roman Abramovich se hizo con el Chelsea, un club de fútbol londinense.

Estados Unidos, Francia y Alemania han planteado duras batallas en contra de adquisiciones de compañías nacionales por parte de multinacionales extranjeras. El auge de Londres mantiene a varios empresarios neoyorquinos preocupados. Un grupo de banqueros estadounidenses, dueños de diferentes empresas, académicos e inversionistas emitieron un informe recientemente en el cual lamentaban el incremento de normas reguladoras. El comité recomendó una táctica distinta para combatir la corrupción corporativa que ha sacudido a Estados Unidos en los últimos años.

La Cámara de Comercio de Nueva York ha efectuado una serie de reuniones y pronto publicará un estudio al respecto. La alcaldía ha contratado a la consultora McKinsey para desarrollar una nueva estrategia.

En noviembre pasado, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el senador para el estado de Nueva York, Charles Schumer, escribieron en The Wall Street Journal. Dijeron que Nueva York pudiera perder su posición como capital financiera del mundo si no emprendía un camino con menos regulaciones. “Si no mejoramos el ambiente corporativo, corremos el riesgo de que Nueva York pierda su importancia en el sector global de servicios financieros... Esto sería devastador para nuestra ciudad y nuestro país".

La Gran Manzana está en alerta mientras Londres le gana la carrera.