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La Estabilidad es la prioridad de Bush PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 09 de enero de 2007
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La Estabilidad es la prioridad de Bush
Página 2

La llegada de los demócratas al Congreso replantea las prioridades del Gobierno.

 

En la Casa Blanca, algo ha cambiado. El primer síntoma de esa renovación fue emitido por el mismo George W. Bush, el pasado viernes con un mensaje “conciliador y esperanzador”. No le queda otra. La mayoría demócrata recién instalada en el Congreso no sólo le obliga a replantear su discurso, sino su gobernar en los dos años que le restan de mandato.

Se puede decir que Bush dio el primer paso en esta nueva relación de fuerzas: gobierno republicano y congreso demócrata. “Es hora de dejar a un lado las ideas políticas y centrarse en el futuro”, dijo tras reunirse con su gabinete para hacer un balance de los principales asuntos de la agenda nacional.

El mandatario se siente, según dijo, esperanzado en encontrar vías de entendimiento con el Congreso. Entonces, le tocará ceder principalmente en el tema de la guerra de Iraq. Algo que, de momento, no logra concretar. Lejos de reducir el número de efectivos, ha ofrecido aumentar el contingente a 140 000. Allí tendrá la primera polémica garantizada con el Legislativo.

En las denominadas 100 horas del nuevo Congreso, que durarán hasta que el Presidente dé el discurso de la Unión, primará el análisis del plan para Iraq. Además, el pedido de asignar otros 100 000 millones de dólares para financiar la guerra. Y allí va la primera pelota resbalosa para los demócratas. La mayoría -por no decir todos- fue electa por mostrarse en contra del conflicto. A EE.UU. le cuesta 10 000 millones de dólares mensuales el mantenerlo.

El director del Centro de Estudios Presidenciales y Legislativos de la Universidad Americana, James Thurber, dice que los demócratas deben demostrar que pueden gobernar de modo que ayuden al Ejecutivo a arreglar la situación. Solucionar el problema de Iraq no será fácil y los demócratas corren el riesgo de ir demasiado lejos con sus críticas a Bush. Recientes encuestas publicadas señalan que los estadounidenses siguen descontentos con la forma en que Bush ha conducido la guerra. Sin embargo, no creen que los demócratas ofrezcan una buena alternativa.

La agenda de Bush se completa con la lucha contra el terrorismo, la política fiscal, la contención del gasto público y la sanidad pública. Los consensos pueden pasar por la política energética, la reforma integral migratoria y asistencia sanitaria. En esto, el Presidente ha dicho que comparte los criterios de los demócratas.

En definitiva, los principios de sentido común, como él los llama, serán la base para la aproximación del Gobierno con el Congreso.

La jugada de Bush, según Norman Ornstein, del Instituto Estadounidense de Empresa, es recuperar la iniciativa y poner a los legisladores a la defensiva.

Pero también puede leerse así: él se sabe debilitado y pide colaboración.

Y esa iniciativa está guiada hacia la política interior. Para él, la clase política necesita garantizar que la economía crezca. La mejor manera de hacerlo es, según el Presidente, que los recortes fiscales sean permanentes.

Bush también mencionó programas de bienestar social para los estadounidenses retirados y el servicio médico gratuito. “Necesitamos reformar el Seguro Social y el seguro médico del Gobierno para que generaciones futuras se beneficien de estos programas vitales, sin quebrar nuestra economía”.

El Gobierno intentó sin éxito en el pasado reformar el Seguro Social, proponiendo cuentas de ahorro privadas como parte del programa de jubilación, en un esfuerzo que fue rechazado por la población y los demócratas.

Hasta allí la agenda Bush, pero en concreto ¿qué buscan los demócratas? Nancy Pelosi, la primera presidenta de la Cámara Baja en el país, refrendó que en las primeras 100 horas legislativas se aprobarán nuevas reglas éticas para el Congreso. También se prevé abrir la investigación en células embrionarias, subir el salario mínimo, reducir el costo de préstamos escolares y aprobar las sugerencias de la Comisión del 11-S.