REVISTA VANGUARDIA
La trama del enfretamiento
| La trama del enfretamiento |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 09 de enero de 2007 | |
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Legislativo y ejecutivo están frente a frente. La acción del uno lleva a la reacción del otro La hora cero llegó. El choque de trenes comenzó con la instalación, el viernes 5 de enero, del nuevo período de sesiones del Congreso. Con ello, se evidenció que los dos frentes comparten la misma estrategia (anularse) por lo menos en siete puntos. Uno: el fracaso de una gestión política disuasiva. Por parte del gobierno la emprendió el ministro de Gobierno designado, Gustavo Larrea. Los contactos, previstos para oír y explicar el alcance de la Constituyente, fueron frenados desde Alianza País. La percepción que tienen los partidos de oposición es que Larrea no representa las verdaderas intenciones del régimen. Además comparan su posición —políticamente correcta— con el discurso incendiario, dicen, del Presidente electo. La oposición, por su lado, no buscó interacción alguna con el nuevo Ejecutivo. En ese caso, el intento de conciliar posiciones con miras a llegar al mayor número de acuerdos, previamente a la consulta popular, quedó en eso, en intentos. Dos: el discurso beligerante de lado y lado. Rafael Correa no podía hacerse amigos en el Congreso, pues habló de la ilegitimidad de la elección de los diputados y, sin mayores matices, de las mafias que, dice, se han apoderado del país. De plano, el nuevo mandatario descartó que este Congreso (renovado en un 80 p0r ciento) haga las reformas que el país reclama. La confrontación verbal también vino de los legisladores. Luis Fernando Torres habló de guerra. El Prian ni siquiera reconoció el triunfo de Correa. Y Federico Pérez, su mayor figura en la Sierra, dijo, en El Comercio, que un escenario, si el Presidente convoca la consulta, es enjuciarlo políticamente y destituirlo por violar la Constitución. Con esta predisposición al desacuerdo, sólo cabe esperar el enfrentamiento. Tres: la ficción de las cifras. Cada frente asume que tiene los votos necesarios para neutralizar al otro. En el Prian, Sociedad Patriótica (SP), socialcristianos (PSC) y Unión Demócrata Cristiana (UDC) se habló de una mayoría de 69 votos. Con ellos, se pensaba nombrar autoridades legislativas, integrar las comisiones, cambiar el TSE e iniciar las reformas tras la ruptura del candado. Esa mayoría funcionó el viernes pasado sólo para nominar al Presidente y la mesa directiva del Congreso. En el gobierno electo hay confianza en que esa mayoría no se mantendrá y estará por debajo de los 67 necesarios para hacer reformas constitucionales. Larrea ha dicho que hay más de los que se cree a favor de la Asamblea. De hecho, entre los roldosistas se hablaba de que el Ejecutivo les había asegurado que entre seis y ocho legisladores del PSP y el Prian iban a sumarse a los diputados que están por la Constituyente. Los votos seguros por la Asamblea llegan a 33: 7 de la ID, 6 de la RED, 6 del PRE, 6 de Pachakutik, 3 del MPD, un Socialista y 4 independientes. De ser así, al Gobierno le haría falta un voto para frenar cualquier reforma que quiera impulsarse desde el Congreso. Cuatro: el enredo del mecanismo. La discusión política gira en torno a los procedimientos para convocar a la consulta popular. Pero no existe siquiera un borrador del estatuto de la Asamblea ni sus temas de reforma. En ausencia de esos contenidos, Ejecutivo y Legislativo se libran a meras escaramuzas verbales con la opinión como testigo mudo. Cinco: la táctica del miedo ha sido muy efectiva y bien utilizada por los dos bandos. Por un lado, los partidos temen que, como es costumbre, el Gobierno rompa los bloques parlamentarios. Su mensaje para sus diputados es simple: el Gobierno quiere usarnos para sacar adelante la Constituyente luego disolver el Congreso y mandarnos a la casa. Correa y sus amigos, en cambio, incitan a los diputados a no desoír a los electores e inscribirse en la reforma. La mayoría difunde otro miedo: Correa no quiere hacer cambios (si los quisiera se pondría de acuerdo con el Congreso) y sólo quiere una Asamblea que atentará contra el sistema democrático, él quiere acabar con la casi inexistente institucionalidad del país. Seis: no hay certeza de que la estabilidad económica pueda aguantar tanta inestabilidad política. Analistas económicos y las cámaras creen que se puede desperdiciar un momento favorable para la economía que incluye: alto precio del crudo, buen nivel de remesas y devaluación del dólar ante el euro, lo cual vuelve más competitivo el aparato productivo nacional. En el fondo, no se entiende cómo el presidente Correa puede crear inestabilidad económica en un momento en el cual tendrá que administrar una brecha fiscal de alrededor de 800 millones de dólares. Si se agregan los 400 millones que dejará de percibir el Estado por la disminución de dos puntos del IVA, el panorama no luce nada halagador para el nuevo ministro de Economía. Éste ha dicho que negociará con los organismos seccionales para posponer los pagos atrasados de la adminsitración Palacio. Es un deseo vano. Se conoce que los alcaldes y prefectos no aceptarán demora alguna en las asignaciones. Ese puede ser un nuevo frente para un gobierno obsesionado por la Asamblea Constituyente. Siete: una propuesta aún sin eco. ¿Tras una primera medición de fuerzas, los dos frentes volverán a un punto medio? La semana pasada el ex candidato presidencial y dirigente de la RED, León Roldós, junto al vocero de Clave Democrática, César Montúfar, hicieron una propuesta intermedia: sí a la Asamblea, pero con límites y plazos, y que respete al Congreso. Una propuesta cuyo futuro es más que incierto. En efecto, también la semana pasada los dos frentes desecharon el diálogo y se atrincheraron en sus posiciones. Así la acción de uno suscita la reacción del otro. Y viceversa.. |








