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La marca LFC se agota PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 09 de enero de 2007
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La marca LFC se agota
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Denunciaron persecuciones en su contra


Eso y otras denuncias lo llevaron al exilio del que ha vuelto un par de veces, tras haber pactadoprecisamente con Febres Cordero...

En 1995, el líder socialcristiano cercó al vicepresidente Alberto Dahik, acusándolo de malversación de fondos. Lo llevó a juicio político en el Parlamento, pero fue absuelto.

No obstante, el 15 de agosto de ese año, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Miguel Macias Hurtado, allegado al PSC, inició proceso legal en su contra y de varios funcionarios públicos por dos delitos cohecho y mal uso de fondos públicos. Como se sabe, Dahik se asiló en Costa Rica, donde vive actualmente.

Tras de ese proceso cayó en desgracia la economista Ana Lucía Armijos, por ese entonces presidente de la Junta Monetaria, al declarar que Dahik había hecho una declaración brillante contraatacando las acusaciones de Febres Cordero. ¿Qué pasó con ella? Tras haber sido enjuiciada por el caso del Banco Continental y sobreseída en 1998, en 1999, los socialcristianos iniciaron un juicio político por ser -según ellos- el verdadero poder en Carondelet y de ser “obsesiva pagadora de la deuda externa”.

La guerra con Ricardo Noboa empezó cuando se desafilió del Partido Social Cristiano.

Se marchó cuando el PSC pactó con Abdalá Bucaram para llevar a Heinz Moeller a la presidencia del Congreso. Fue en 1994. Noboa no aceptó ese acuerdo porque él era el encargado de fiscalizar a Bucaram.

Febres Cordero denunció que Jorge Gallardo había cometido peculado al entregar American Express al Banco de Guayaquil y Visa Filanbanco al Pichincha. Noboa estuvo en calidad de testigo y quien firmó el traspaso fue Gallardo. En el 2002, Yépez archivó la denuncia contra Gallardo, pero la de Noboa quedó en el aire. En el 2004, el fiscal Félix Moreno Wong retomó el caso y, como no había méritos para el peculado, lo acusó de arrogación de funciones y pidió boleta de captura. El juez Édgar Salazar Vera lo llamó a juicio. El delito admite fianza y Noboa la pagó. Ese caso no prosperó y fue acusado de conspiración. El juez le impuso una multa y ahí quedó todo.

Un caso que conmovió fue el de Rodrigo Fierro, columnista de El Comercio. Un escrito suyo le valió una demanda, meses de juicio, una amenaza de cárcel y una multa de un millón de dólares.

Gustavo Noboa fue el último político que se dijo víctima de Febres Cordero. Una denuncia presentada por un supuesto peculado en la renegociación de la deuda externa lo llevó al exilio. En ese caso también fue acusado Jorge Gallardo, ex ministro de Economía. Esto llevó a su hermana Gloria, quien había trabajado con los socialcristianos, a alejarse de ese partido.

Ramiro Larrea, miembro de la Comisión Anticorrupción, fue, según él, él único juez que lo hizo comparecer ante la justicia. Esto sucedió en el caso Ran Gazit. Por eso dice que Febres Cordero lo detesta