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Página 1 de 2 Lucio Gutiérrez viabilizó la asamblea. ¿Por qué lo hizo? Vanguardia cuenta cómo Álvaro Noboa le preparó el escenario.
El miércoles 10 hacia las ocho de la noche Lucio Gutiérrez marcó el número de Álvaro Noboa. Lo había hecho en la mañana sin éxito. En la tarde Noboa le había indicado que a las siete de la noche le daría respuestas. ¿Qué quería saber el ex presidente? Si al día siguiente el Prian daría paso a los acuerdos concluidos la semana anterior: iniciar el trámite de las reformas constitucionales y elegir al Fiscal General y al Contralor del Estado.
Gutiérrez ya estaba harto de que Noboa y Silka Sánchez le dieran largas. Su primer enfado se dio el 6 de enero con Jorge Cevallos por no poner, en el orden del día, la ruptura del candado constitucional.
Gutiérrez, inspirado en el acuerdo, pensaba que el Congreso debía funcionar como reloj suizo.
Cevallos le dijo al diputado Luis Almeida que el empresario no le había instruido.
Lo mismo le repitió Silka Sánchez con respecto a otros acuerdos, que según Gutiérrez no se habían cumplido. Uno de ellos fue la creación del cuarto poder. Este sería integrado por la Fiscalía, la Contraloría, la Procuraduría y las superintendencias de Bancos y Compañías. Y con él debía desaparecer la Comisión Anticorrupción. Eso debía plantearse el 8 de enero en el orden del día de la sesión del Parlamento; pero no se lo hizo porque Noboa no lo aprobó.
El líder de Sociedad Patriótica no entendía además por qué con Noboa sólo podía hablar a partir de las tres de la tarde. Ese miércoles, en vez de certezas, Noboa le dijo que el acuerdo se cumpliría en los días venideros. Pero agregó una frase que sobrecogió a Gutiérrez: “he decidido...”.
El líder de Sociedad Patriótica le recordó que eran una sociedad de cuatro y que ese “he decidido” sólo podía pronunciarlo dentro del Prian. Los hermanos Gutiérrez manejaban, además, una información que les producía insomnio: Álvaro Noboa había hecho un pacto con las autoridades respectivas de la Fiscalía y Contraloría para que continúen en esos cargos durante los siguientes cuatro años. Sus informantes les habían dicho que hubo encuentros en la casa del millonario, en la urbanización El Río, el lunes 8.
Gutiérrez llamó a Noboa y le sacó en cara el hecho. El empresario lo negó; pero la duda subsistió.
Gutiérrez confirmó su versión con Luis Almeida y calificó la actitud de Noboa de traición.
En el acuerdo constaba que los cargos de Fiscal y Contralor serían ocupados por el Prian y Sociedad Patriótica respectivamente.
Poco necesitaba, entonces, aquel miércoles, el ex Presidente para bajarse de aquella camioneta.
Se lo comunicó a Noboa y una vez más le insistió en romper el candado constitucional. Pero éste le contestó: “haz lo que quieras… yo he dispuesto que el rompimiento del candado se haga en las próximas semanas y no ahora”.
“Me abro de la alianza –le dijo Gutiérrez– no para ir a formar otra alianza sino porque tú nohas cumplido el acuerdo”. Gutiérrez concluyó, luego de colgar el teléfono, que en política el empresario bananero no ha aprendido lección alguna.
Desolación: es lo que produjo en el Prian, el PSC y la UDC la decisión del líder de Sociedad Patriótica. Fue evidente desde las nueve de la mañana del jueves 11 en el Congreso. Los diputados recién llegados no olvidarán.
El Prian no dio la batalla por perdida.
De hecho, Sylka Sánchez recibió la orden de deshacer el entuerto y volver las cosas a donde estaban. Por eso Jorge Cevallos, presidente del Congreso y diputado del Prian, anunció en Teleamazonas, como si nada supiera, que esa mañana se comenzaban a tramitar las reformas. Noboa había decidido al fin tramitar 13 proyectos.
Cevallos volvió a la realidad tres horas más tarde cuando se encontró frente a una sala de sesiones con apenas 32 diputados. Los bloques que hasta esa hora pertenecían a la minoría (ID, MPD, PRE, RED y Pachakutik) habían abandonado el Congreso antes de las 10:00. Lo mismo ocurrió con Sociedad Patriótica. Los primeros hicieron su cuartel general en el Hotel Dann Carlton, para delinear lo que sería su trabajo y la alianza con Sociedad Patriótica. Los segundos, en cambio se fueron a la sede de su partido, para organizar los nuevos acuerdos y enterarse de la conversación que hubo a eso de las 20:00 con Noboa. La ruptura de la mayoría anticonstituyente se veía venir desde el martes 9. Hubo señales a granel. La sesión del Congreso de ese día, convocada para integrar el Tribunal Supremo Electoral, no prosperó. El desacuerdo era tan obvio que Jorge Cevallos dejó que 32 diputados intervengan, por dos horas y media, y no dio paso a la votación de ninguna de las ternas presentadas por los siete partidos a los cuales correspondía tener un delegado en el organismo. Al día siguiente, el ovillo no se deshizo. Para disimularlo, se dijo que la votación no se podía dar por el desacuerdo que había entre la RED y la ID para designar a su delegado. ¿Cuál era la razón del desacuerdo? El cambio de criterio en el Prian sobre quién debía presidir el Tribunal Supremo Electoral. Ese cargo, así se había decidido, era para el PSC. Noboa lo quiso para él. Esto implicaba que cambie el acuerdo previo que había en torno a la Fiscalía, para que pase al PSC. Incluso se habló de que ese cargo iba a ser para Gustavo von Buchwald, ex presidente de la Corte de Guayaquil. El tema de las comisiones legislativas también saltó a la mesa nuevamente. Igualmente hubo disensiones en la elección de los vocales del TSE: cada cual votó según sus intereses. Así, se retiraron del Congreso. En realidad, todo se jugó el jueves en el Hotel Dann Carlton, al norte de Quito. Allí eligió domicilio Gustavo Larrea, tras haber pactado el miércoles a las diez de la noche con Lucio Gutiérrez y una hora más tarde con Jimmy Jairala, jefe de bloque del PRE. Éste le recomendó conseguir que los diputados de Sociedad Patriótica y el bloque progresista no fueran a la sesión para no dar quórum.
Larrea desmontó el terreno en dos etapas. Primero se reunió, hasta las 13:40 y a puerta cerrada, con los grupos de minoría para explicarles el alcance del acuerdo con Sociedad Patriótica.
Además de Jimmy Jairala estuvieron, entre otros, Patricio Mendoza y Homero López (PRE), Ciro Guzmán y Gustavo Terán (MPD), Andrés Paéz y Jorge Sánchez (ID), Santiago Guarderas y Martha Roldós (RED), Ramses Torres (Pachakutik), Fernando Cordero (ind.), Tania Masón.
A la misma hora, y mientras Carlos Pólit, Luis Tapia y Fausto Cobo iban al Carlton —segunda etapa para Larrea—, Lucio Gutiérrez anunciaba, en rueda de prensa, el fin del acuerdo con el Prian, la UDC y el PSC. Para él, el jueves había comenzado a las seis de la mañana, hora a la cual convocó a su bloque en la sede del partido para comunicar su decisión. No hubo disidentes y no los puede haber en un partido que marcha al paso. Informó a sus 24 diputados que delegados suyos irían al medio día al hotel Dann Carlton para reunirse con el ministro de Gobierno, Gustavo Larrea, y los bloques de diputados de la minoría (RED, ID, MPD, PS). Y que el objetivo era elaborar el estatuto de la convocatoria a la consulta popular para la instalación de la Asamblea Constituyente.
En la rueda de prensa, que ofreció hacia las 13:30 dio razones políticas; entre las cuales la más importante fue, según él, evitar un enfrentamiento fraticida en el país. Mientras tanto, en su entorno se comentaba profusamente las razones 'menos trascendentes' de la ruptura: prepotencia de Noboa y de Silka Sánchez (a quien en el Congreso comparan con un capataz) y la actitud de Jaime Nebot. El mapa dibujado por los amigos de Gutiérrez era insostenible para su causa: el Prian con un Presidente del Congreso sin poder alguno de decisión. Noboa impidiendo las reformas sin dar la cara al país.
Nebot, diciendo que no se inmiscuye en política partidista pero decidiendo, por celular, cualquier acuerdo... Gutiérrez —dice uno de sus allegados— era el único que se estaba quemando sin obtener reforma alguna y además oponiéndose a la Constituyente que, según sondeos, es altamente popular. La carta pública de Nebot desanimó a Gutiérrez de estar en esa alianza.
Tras tres horas de reunión, la nueva mayoría delineó con el nuevo régimen, el acuerdo. Para Sociedad Patriótica es claro que ha concluido un pacto para viabilizar la Constituyente. Pero también de reparto de comisiones y de poder local: se acordó que los tribunales electorales provinciales sean designados respetando la votación que hubo en cada provincia.
La idea es que este martes 16 el Presidente envíe la propuesta al Congreso, éste lo revise, lo apruebe y remita al TSE para que convoque a consulta. Este texto tiene que ser consensuado con el Congreso porque, de acuerdo a la norma, el Congreso únicamente califica ese documento. No lo puede cambiar sino simplemente debe decir si está o no de acuerdo.
También se sugirió que, mediante referendo, se ratifique lo que la asamblea apruebe. Se redactó, además, un proyecto de acuerdo que se pondrá a consideración del Congreso en estos días. En él se dice que el Consejo Nacional de la Judicatura debe terminar el concurso para la elección del Fiscal y proceder a enviar la terna al Congreso. Las comisiones legislativas especializadas se integrarán de acuerdo al número de diputados que tenga cada bloque y se establecerá una suerte de regla de tres para determinar el número de presidencias y vicepresidencias que les corresponden. Se pondrá en el Comité de Excusas a un representante más, una vez que el PRE está por cerrar un acuerdo con cuatro independientes, para conformar un bloque.
Sociedad Patriótica renegó de una de sus tesis al aceptar que se establezca una asamblea de plenos poderes. Esos acuerdos se redactaron en dos páginas en las cuales se determinó que, en principio, el número de asambleístas será de 63. Cada uno elegido por provincia y otros más por el número de habitantes. Por ejemplo, a Guayas le tocarían ocho... Larrea salió del Carlton más de las cinco de la tarde, satisfecho.
Hasta entonces, Silka Sánchez no había renunciado a convencer a los hermanos Gutiérrez de dar marcha atrás.
En la mañana, había llamado a Pascual del Cioppo para pedirle “hacer algo” para salvar la mayoría parlamentaria pues, según ella, se había producido un incidente verbal entre Gutiérrez y Noboa. “Ya veré que puedo hacer”, le dijo Del Cioppo. También él llamó a los Gutiérrez, pero no encontró eco.
Diputados del PRE y de RED consultados por esta revista aseguraron que Sánchez los llamó ofreciéndoles “oro y moro”, con el solo objetivo de que den quórum a la sesión del jueves. Su desesperación fue tanta que diputados del Prian afirman haber sentido una actitud amenazante y agresiva de la jefa de bloque. En todo caso, en el Congreso, ella se paseaba el jueves en la tarde de un lado a otro gritando y exigiendo lealtad.
Su mensaje (el de Noboa) a los diputados del PSC fue el mismo: mantenerse unidos. Sin embargo, el desconcierto en ese bloque llevó a algunos legisladores a dejar entrever la posibilidad de apoyar a la nueva mayoría.... (ver recuadro).
Correa ganó así el primer asalto contra la mayoría anticonstituyente. Su ministro Gustavo Larrea estaba seguro de su tarea. Y tenía razones para estarlo: el 15 y 16 de diciembre Luis Almeida y Luis Tapia, hombres de confianza de Gutiérrez, se habían reunido con él en su oficina de Quito. Fueron a escuchar el planteamiento del Gobierno respecto a la Constituyente. Los diputados dijeron que ellos no estarían en contra de ella, pero que había que dialogar con el estatuto en mano y haciendo un consenso para que el Congreso no se vea afectado. Es cosa hecha.
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