INICIO arrow REVISTA VANGUARDIA arrow Emelec debe, primero, retornar al Estado arrow arrow arrow
Emelec debe, primero, retornar al Estado PDF Imprimir E-Mail
Nelly Rodríguez   
martes, 16 de enero de 2007

La solución a las obligaciones de la empresa empieza por la compra de sus activos. Luego se puede pensar en una administración externa.

 

La decisión del Gobierno de Rafael Correa de revisar la contratación de la empresa Eléctrica de Valencia (Eleval) desnuda, una vez más, los problemas jurídicos, laborales y económicos que padece desde casi ocho años el sistema de distribución de energía eléctrica en Guayaquil.

Para entender esto, revisemos la historia. En 1925 la Municipalidad de Guayaquil firmó un contrato de concesión para la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica con la Empresa Eléctrica del Ecuador (Emelec). En 1998, ésta aún pertenecía a Fernando Aspiazu y el Consejo Nacional de Electrificación no renovó la concesión. Tras la crisis bancaria de 1999, los bienes de Emelec pasaron a un fideicomiso cuyo objetivo era pagar a los perjudicados del Banco del Progreso. En el 2000, se cerró Emelec y los bienes pasaron a la Administración Temporal.

El abastecimiento de energía a la ciudad empezó a deteriorarse por la falta de inversión desde antes de 1998, desde que Emelec no logró asegurar la concesión. Las administraciones temporales, por su propia naturaleza, sólo mantuvieron operando el sistema. Por cierto, de los resultados de esas administraciones, además de Conelec que supervisaba la gestión, ¿quien más ha recibido alguna información sobre el desempeño? Nadie.

¿A qué autoridad respondieron? A nadie. ¿En qué situación dejaron la empresa? No se sabe. No hay rendición de cuentas.

En marzo del 2003, por Decreto Ejecutivo, Lucio Gutiérrez autorizó la Corporación para la Administración Temporal Eléctrica de Guayaquil, traspasando los activos a otro fideicomiso.

Nicolas Parducci, señaló en un informe que crearla por decreto ejecutivo la viciaba como corporación, pues carecía de base asociativa, requisito indispensable para su naturaleza de persona jurídica de derecho privado. Para rescatarla de la ilegalidad, los sectores productivos, la Junta Cívica, la Escuela Politécnica del Litoral y el Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos impulsaron la creación de la Comisión Eléctrica de Guayaquil. El objetivo fue contratar un administrador internacional y así evitar que sigan la politización y las administraciones inefectivas sin proyección de largo plazo.

La Categ tiene serios problemas financieros, por dos razones: el esquema tarifario, que perjudica a las empresas distribuidoras, y su propia ineficacia.Las pérdidas por robo de energía, es decir la energía que entrega y no factura, suman 29%. Y sólo recauda el 90% de la facturación neta. Pero debe pagar toda la energía a los generadores. El tema de los empleados es otro inconveniente.

¿Quién es su patrono? ¿Emelec, la Categ, el Estado? ¿Qué pasó con las reservas de jubilación y el pasivo laboral? Nadie responde por las obligaciones patronales. Los empleados fijos suman aproximadamente 900, con un promedio de 20 años de labores, pues a falta de patrono, no hay jubilaciones. Además, existen 450 trabajadores contratados a través de tercerizadoras. De acuerdo con el Decreto Ejecutivo N. 1691 del 25 de julio del 2006, el Gobierno solucionaría el problema laboral y los cruces de cuentas. No lo hizo.

La empresa Eleval debe realizar una selección del personal, sin embargo la interrogante es cómo va a indemnizar al personal estable que no requiera, si no hay dinero. Muchas de las decisiones que se tomaron en el proceso fueron apoyadas por Patricia Guanín, representante de los empleados. Por eso, no se entiende que sean ellos mismos aquellos que más cuestionan el proceso y se oponen a la gestión de Eleval.

¿Qué queda por hacer? Que el Gobierno cumpla su obligación legal de dar el servicio en concesión y que resuelva las deudas pendientes, activos y pasivos laborales. La vía más adecuada es que evalúe los activos de Emelec, los compre y con el dinero del pago se cumpla con las obligaciones con los trabajadores y otros acreedores. Sin duda que aún faltará dinero, pero con esas acciones se liberará de algunos problemas a la Categ, como para que se pueda iniciar otro proceso, ya sea de administración internacional o, preferiblemente, de concesión definitiva.