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La asamblea no es de Rafael Correa PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 16 de enero de 2007

César Montúfar -Clave Democrática, Fernando Cordero - Diputado de Nuevo País, Augusto Barrera -

Foro Urbano.

¿Cómo se puede aterrizar la Asamblea Constituyente? ¿Cuáles deben ser sus reglas y lineamientos básicos? Tres actores políticos debatieron con Vanguardia sobre sus contenidos y alcances.

¿Por qué el país vuelve a mirar la asamblea como una panacea?

Fernando Cordero: Creo que las reformas a las cuales aspira la gente en una asamblea son un poco más profundas, porque van a estar, supuestamente, más desconectadas de las formalidades de los partidos políticos. Ahí hay mejores condiciones ciudadanas para liberarse de ataduras y prejuicios.

Augusto Barrera: La Asamblea Constituyente es el camino de reconstrucción del sistema de representación y ese es el tema de conflicto. Es el momento catalizador de la construcción de un nuevo sistema no sólo de partidos, sino quizá de representación política, con todo lo que significa: conformación del poder político.

César Montúfar: no estamos en el momento de la reforma. El triunfo de Rafael Correa abrió una puerta a otro momento: la discusión de modelo, no sólo político. Estamos en un momento de replanteamiento global y por eso hablar de reforma ya no cabe. El Congreso, en términos de resolver el tema político, resulta desbordado.

FC: El Congreso Nacional resulta insuficiente pero no innecesario en este período de transición.

CM: En este momento habría un modelo en ciernes -no sé si está escrito- que es el modelo de Correa. La oposición a Correa sólo puede venir desde el planteamiento de otro modelo, y eso es lo que no van a hacer el Congreso Nacional ni los partidos. Nadie tiene en este instante la posibilidad de armar un modelo alternativo.

FC: No me imagino un papel en blanco donde se comienza a reescribir el modelo.

Hay un bagaje de cosas buenas que están en la Constitución y que estarán en el modelo que se plasme en la nueva Constitución. Es cierto que las reformas son insuficientes. Ya están desbordadas por la aspiración ciudadana y por el triunfo de una alternativa política diferente. La propia asamblea debiera hacerse en un esquema diferente, por

Hay tiempo para construir otra opción que no sea todo o nada.

FC: Hay que reconocer que hay un error de por medio: se lanzó a la asamblea como un fin, cuando es apenas un medio para el cambio, pero como se la concibió como un fin no hay un esfuerzo serio para definir el contenido de ese cambio. Este rato eliminar la consulta es inviable políticamente. Pero lo que sí podría hacer es darse un espacio, no sé si en el propio estatuto, para programar y planificar el cambio.

CM: Si no se crea otra opción, sencillamente este proceso conducirá al totalitarismo o al autoritarismo. Si Correa no tiene una contraparte democrática, vamos hacia la réplica del chavecismo o o de cualquier forma de autoritarismo.

AB: Decir que el guión de Correa es una réplica de Chávez es una presunción que está en ciernes. De aquí hasta la insuna estructura diferente, en la cual no estén directamente metidos ni los partidos ni los movimientos políticos.

CM: En el modelo de Correa puede haber, y de hecho lo está demostrando, rasgos autoritarios que posiblemente se van a parecer mucho a lo que tenemos, porque a lo mejor lo que se está planteando es la suplantación de un grupo de poder por otro en el Estado. Por lo tanto, la Constitución del Ecuador podría ser un apéndice o una continuación del poder planteado desde el Ejecutivo. Sería terrible si la asamblea termina siendo eso. Pasaría a ser un instrumento de acumulación de poder del ejecutivo, como fue en Venezuela. Lo cierto es que frente a Rafael Correa no hay nada.

AB: Hay una reacción absolutamente retardataria y conservadora. Es como que estamos jugando con un huracán en la cabeza de un alfiler, porque finalmente en el debate aparecen cosas absurdas.

Entrar a un proceso tan terrible para discutir si es unicameral o bicameral, si son 76 ó 74, no tiene el menor sentido.

Lo que está en juego son dos cosas: la estructura de representación política; es decir, los actores de la representación y las reglas de esa representación. Por eso me parece que es un juego de vida o muerte porque podemos salir de la Asamblea Constituyente con partidos extinguidos y con un desencadenamiento de dinámicas de movilización.

El debate real queda encubierto de manera dramática y estamos escogiendo entre una especie de carta en blanco o una actitud absolutamente reaccionaria de parte de los partidos políticos.

talación de la constituyente se prefigura la naturaleza del proceso constituyente, por eso es tan importante.

CM: Ahora estamos en un episodio y la coyuntura quizá no nos deja ver el proceso de más largo plazo.

AB: Pero el propio Gobierno Nacional es un campo en disputa, en el buen sentido de la palabra.

FC: El Congreso no tiene agenda ni el Ejecutivo claridad de lo que quiere conseguir con una asamblea. Si nos proponemos en un período preasamblea, que empieza este lunes, definir esos objetivos, se resolverán las verdaderas capacidades de uno y otro espacios políticos.

Hay muchos objetivos de corto plazo que puede resolver el Congreso.

AB: Lo que hay que evitar es un tipo de confrontación inútil y estéril. Si queremos superar este régimen feudal, mafioso con una forma de representación ciudadana, es de absoluta responsabilidad hacer lo posible porque esto ocurra. Creo que nadie está dispuesto a que haya dos héroes y que esto sea otra tragedia y que a la vuelta de la esquina tengamos un febrescorderato sin Febres Cordero. Esto sería lo peor que le pudiera ocurrir al país.

El Presidente debe establecer otras interlocuciones y creo que es un gravísimo error suponer que la estructura de la sociedad ecuatoriana es creer que están él y el Prian. No es así. Por eso una responsabilidad nuestra es construir este campo en términos de concentración de fuerzas y contenidos políticos.

CM: Ese campo tiene que construirse en diálogo pero también en oposición y diferenciación con el Ejecutivo, porque estoy de acuerdo con que el campo de Correa sea heterogéneo, en disputa, pero es el campo del Ejecutivo. Si pensamos en una asamblea, ésta tiene que representar fuerzas que se apunten al cambio, pero que no sean del Ejecutivo, porque lo más peligroso sería que tengamos una asamblea que sea un apéndice del gobierno de Correa.

FC: A mí me sigue confundiendo una cosa y creo que es lo que nos tiene paralizados a los ecuatorianos: estamos demasiado preocupados del contenedor y no nos hemos dado tiempo de ir definiendo el contenido. En el contenido es donde se abre esta convergencia ciudadana. Creo que el ser así de duro y radical para propiciar el cambio no puede ser a la forma de quien lo haga, sino de qué cambio queremos hacer.

¿Esos cambios deben ser negociados previamente?

CM: Absolutamente, si no ahí corremos el riesgo que la asamblea se convierta en un espacio de caotización y desinstitucionalización.

Si vamos a una asamblea tiene que ser sobre la base de un acuerdo sobre los contenidos y también sobre un respeto al poder constituido.

AB: Una posibilidad podría ser hacer un proceso preconstituyente. Si el presidente jugara a fondo unos sí y unos no, marcaría la cancha con una terrible fuerza y le daría más viabilidad a la Asamblea Constituyente.

FC: Entre el sí ciudadano y la realización de la asamblea falta un espacio, que es darle el contenido a ese sí. Ese espacio puede ser múltiple. Imaginemos un escenario con más tiempo: entre el día que se convoque la asamblea y el día que empiece -digamos 10 meses- se puede establecer un espacio de objetivos que pueden ser disímiles. No son poderes acortados porque debe ser una asamblea de plenos poderes. La asamblea puede tomar unos y desechar otros y para que sea híper democrática debe regresar a la gente. Son poderes plenos pero con objetivos.

Pero si prescinde de algunos temas, ya no hay poderes plenos.


FC: No es una asamblea que se agota el día que se la aprueba, es una proyección del Ecuador. Ahí sí hay espacio para estas acotaciones en el corto plazo y para las libertades de plenos poderes para el mediano y largo plazo. Toda esta confrontación oculta que a veces es puramente mafiosa va a desaparecer el rato que nos pongamos a discutir objetivos y no a jugar a quien es más fuerte para saber quién hace la reforma política, quién se gana a los electores, que es una masa de ciudadanos desesperada por los cambios.

CM: Para nosotros no es una asamblea de plenos poderes, sino recortada y esa cancha tiene que estar en el proceso de consulta, de convocatoria. Debiera estar en la consulta el acotamiento, los temas fundamentales sobre los cuales se va a trabajar pues se va a discutir en función de dirimir entre modelos.  FC: Estoy de acuerdo contigo, pero no hay tiempo hasta el lunes.

CM: El lunes comienza el proceso. La asamblea no es Correa, el Gobierno es un actor importante, pero hay que defender el espacio de la asamblea como un espacio plural y, por lo tanto, en esa perspectiva tenemos que abrir la posibilidad de que realmente sea expresión de un pacto social y económico del Ecuador entre proyectos políticos.

FC: Este espacio que estás prefigurando, esos acuerdos que marcan la cancha, el tipo de asamblea que queremos, se van a percibir. Estas cosas se van a distinguir sin que haya un director de orquesta que marque el guión.

CM: Pero la cancha trazada debe estar explícitamente en la convocatoria.

AB: Querer interpretar toda la complejidad de la acción política en el estatuto y las reglas es insuficiente y es un gravísimo error no diferenciar que el Presidente es Jefe de Estado y el actor político dominante. Me preocupa el manejo político que hay en este momento que no diferencia estos roles.

El partido que ganó las elecciones debe dar señales claras sobre que sí y que no.

No quiere decir que será su asamblea pero debe dar señales claras. Si vamos a inaugurar un año político, que la forma de comprensión de ese año político sea politizando a la sociedad en el buen sentido y no enfrentando a la sociedad a una especie de maniqueísmo. .

CM: el Gobierno tiene más o menos ventaja porque ganó la elección y tiene iniciativa política. El problema que tenemos es que no hemos ganado ninguna elección y que no tenemos iniciativa política. La pregunta es cómo desde ese espacio se puede construir lo que dices.

Si no lo logramos dejamos al Gobierno solo sin interlocutor y eso es lo más peligroso para el propio Gobierno. Lo que más preocupa es si los que estamos fuera podemos articular una posición conjunta que tenga alguna incidencia en el proceso de que esta asamblea no sea un instrumento de acumulación de poder del Ejecutivo.

AB: Una fuerza puede tener potencia transformadora si se construye como una alternativa y en ese sentido disputar el sentido de cambio.

CM: Pero Rafael Correa no monopoliza el sentido de cambio.