REVISTA VANGUARDIA
El país debe sacarle el jugo al acuerdo petrolero
| El país debe sacarle el jugo al acuerdo petrolero |
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| Heinz Terán | |
| martes, 23 de enero de 2007 | |
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El sistema de Venezuela puede ser un buen referente para volver eficiente a la petrolera estatal ecuatoriana. Y abre otras opciones. Lo de Ecuador y Venezuela es un paso, muy grande por cierto, pero no es todo. Para que el país gane en el sector hidrocarburífero, las claves son: producción de petróleo sustentable, uso de buenas prácticas de conservación y obtención del crudo según la capacidad de los yacimientos. No se trata de sacar la mayor cantidad posible en el menor tiempo, sino según las posibilidades de las refinerías. Tiene que ser una producción planificada. Venezuela refina el petróleo y entrega productos limpios como diésel y gasolina. Pero hay que establecer, primero, cuánto. Lógicamente los productos elaborados son más caros por ser derivados, pero se pueden compensar de forma volumétrica: dar una cantidad mayor de petróleo y reducir las cifras de derivados. El acuerdo es beneficioso, a pesar de que en Venezuela el mandatario Hugo Chávez ha ejercido mano fuerte sobre las compañías petroleras privadas. ¿Por qué? A diferencia de lo que sucede en el campo petrolero ecuatoriano y quizás eso asuste a muchos empresarios privados ecuatorianos, Venezuela incrementó el presupuesto del Estado con el petróleo. Chávez no permitió a las compañías privadas refinarlo, pero sí dedicarse a otras actividades como compra, venta y hasta consignación de sus derivados. Y les ha ido bien, al punto de que Estados Unidos es el mayor comprador del petróleo venezolano. El resultado fue que el personal que poseen las estatales venezolanas se especializó en el área hidrocarburífera. No son improvisados. Tienen una planificación de producción anual. Si por alguna circunstancia las petroleras tienen un pedido extra de derivados, éste pasa por un proceso de verificación y las respectivas aprobaciones de parte de las autoridades. Parte de esa política es la que aparentemente se aplicaría en el país. No es de extrañarnos entonces que siguiendo el ejemplo venezolano se produzca un relevo del personal de las estatales nacionales por especialistas. Ecuador debe aprovechar la asistencia técnica de ese país en cuanto a estructura petrolera. Las refinerías de Esmeraldas, La Libertad y Sushufindi están deterioradas. La primera está sin mantenimiento, la segunda es antigua y, la tercera es muy pequeña. Pese a los trabajos de mejoramiento que se les han realizado, su rendimiento no es adecuado. Lo mejor es darles mantenimiento, nada de adicionarles plantas para refinar. Con esa táctica se las debe seguir utilizando y, a paso inmediato, proyectar la construcción de una nueva refinería que pudiera estar lista en tres o cuatro años. Ésta sería apropiada para el procesamiento del crudo Oriente nacional. Esa misma asistencia técnica venezolana es la que mejorará la infraestructura de Petroecuador. Al menos eso es lo que se espera y lo que en realidad debe realizarse, considerando las deficiencias actuales. De acuerdo con el convenio suscrito la semana pasada, Ecuador debe enviar un promedio de 36 000 barriles diarios a Venezuela y concluir el año con 100 000 barriles. Pero, eso no es posible. Ecuador empieza por una transición en la que su estructura petrolera de personal y de terreno se ve forjada a cambiar. Entonces, lo que sí se verá a corto plazo es la reducción de las importaciones de derivados y, por tanto, la de los gastos del Estado. El país importa entre un 30 y 40% de lo que necesita de diésel y gasolina al año, lo cual no es favorable porque todo el valor de lo que se exporta es trasladado para la compra externa, sin beneficio. Pero, eso no es lo único. La transición petrolera representa un momento oportuno para ejecutar –si lo aprueban las autoridades- otras alternativas que ya han sido planteadas por alcaldes y ex funcionarios, como son los proyectos de biocombustible –que es la mezcla de alcohol y gasolina– y biodiésel. Ambas producciones disminuirán las importaciones en un 10% en el año. Es decir que se avizora un progreso en el sector petrolero, siempre y cuando se consigan concretar convenios bilaterales –entre naciones– para evitar aquellos gastos intermedios que producen las empresas privadas. |








