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El planeta pasa la factura PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 23 de enero de 2007

El invierno en los países más desarrollados deja 100 muertos y millonarias pérdidas

 

Vientos helados y nieve. El hemisferio norte se congela. Hasta la semana pasada, en un poco más de 100 quedó establecida la cantidad de personas que murieron por el temporal en Estados Unidos y en algunos países de Europa. Resulta contradictorio: hasta hace poco más de seis meses, el calor ahogaba a los europeos y californianos con temperaturas que bordeaban los 45° centígrados.

Hoy, en cambio, los californianos no salen de su asombro: una capa de nieve blanqueó el miércoles las colinas de Malibú, un pueblo costero cerca de Los Ángeles, conocido por sus playas y el sol radiante que las calienta todo el año, así como por albergar residencias de afamados actores de la industria cinematográfica y televisiva.

Esa nevada fue la primera en 20 años y no sólo tomó desprevenidos a los transeúntes y aquellos que se movilizaban en sus automóviles. También a los agricultores que perdieron sus cosechas por la helada. El crudo invierno que soporta Estados Unidos ha registrado inundaciones, lluvias e incluso tornados, que perturban las actividades diarias, causando el cierre de caminos, de escuelas y de empresas, así como la cancelación de vuelos en los aeropuertos. Por el momento la cuenta es más de 65 muertos y cientos de miles de personas sin energía eléctrica.

En Texas, por ejemplo, hubo 10 muertes. Solamente en Dallas cayeron ocho centímetros de nieve, lo cual obligó a las autoridades a cerrar los aeropuertos mientras que miles de personas se quedaron sin electricidad. Más aún, poco acostumbrados a la nieve, los cowboys tejanos tuvieron que aprender a conducir en autopistas heladas algo que les resultó mucho más difícil que domar un caballo salvaje.

A diferencia de lo ocurrido en Nueva Orleáns con el huracán Katrina, esta vez la Casa Blanca actuó inmediatamente declarando al Estado de Missouri en emergencia. De esa forma puso a disposición de las autoridades locales ayuda financiera federal. Más de 3 600 personas se refugiaron del frío en 85 albergues instalados en todo el estado.

Durante la semana, más de 500 000 personas se quedaron sin electricidad en el noroeste de Estados Unidos. En las autopistas cubiertas por el hielo, los accidentes se fueron sucediendo durante todo el día. Las escuelas decidieron mantener sus puertas cerradas por precaución. El viento y el peso del hielo tumbaron cientos de árboles.

En Washington, las temperaturas habían sido hasta hace 15 días primaverales, pero desde hace cinco días cayeron abruptamente de 30 grados hasta 10 grados bajo cero en algunas regiones. “Estamos en enero”, dijo Brian Korty, especialista en meteoro que hemos tenido”. Lo cierto es que en California hacía tiempo que no hacía tanto frío. Un buen indicador de lo que ocurrió allí es que, según Nancy Lungren, una vocera del departamento agrícola local, los agricultores perdieron a manos del tiempo, el 75% de la producción de naranjas.

Arnold Schwarzenegger, gobernador de California, declaró la emergencia en su estado donde la importante industria de frutas cítricas ha visto sus plantaciones diezmadas, con pérdidas que suman alrededor de mil millones de dólares.

Las temperaturas en el territorio continental de EE.UU., con excepción de Alaska, fluctuaron el martes entre una mínima de -36 grados centígrados en Embarrass, Minesota, y una máxima de 29 grados en Opa Locka, Florida.

Pero si Estados Unidos luchó contra el frío, Europa, y en especial sus países del norte, también padecieron por la tormenta Kyrill. Esta dejó un saldo de 42 muertos en varios países. El mayor número de víctimas se registró en Londres, donde perecieron 10 personas debido a accidentes automovilísticos, golpes de escombros motivados principalmente por los vientos huracanados que alcanzaron velocidades de entre 120 y 200 kilómetros por hora.

En Alemania, por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el servicio de ferroviario tuvo que ser suspendido por las condiciones meteorológicas.

La estación central de Berlín, la mayor de Europa, fue cerrada cuando los vientos arrancaron de su techo dos grandes vigas de acero como si se tratara de paja.

El invierno recién comienza. En España se anuncia para esta semana un nuevo frente de frío en que se prevén temperaturas promedias por debajo de los 5 grados bajo cero, según anunció Fermín Elizaga, jefe de Predicción del Instituto Nacional de Meteorología (INM). Los países ya preparan planes de contingencia para proteger especialmente a los sectores más vulnerables y evitar que la cifra de daños materiales y pérdidas humanas sea considerable.