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Verdaderas intenciones PDF Imprimir E-Mail
Fernando Rivera   
sábado, 27 de enero de 2007
Durante las últimas elecciones, varios analistas de Wall Street supusieron que a pesar de asegurar lo contrario, Rafael Correa buscaría desestabilizar la economía para volver insostenible el dólar.  Se basaban en el hecho de que Correa había llamado a la dolarización “el peor error económico” cometido por el Ecuador y que avisaba que buscaría reestructurar la deuda externa, a pesar de que el peso de la misma se encuentra a niveles manejables.  Correa desmintió a sus críticos, diciendo que salirse de la dolarización sería aún peor para el país.  Muchos, como yo, le creímos.  Otros no parecen muy convencidos.

En su columna del Wall Street Journal del 22 de enero, Mary Anastasia O'Grady, argumenta, que para lograr destruir a la burguesía, como decía Lenin, aplastándola entre los impuestos y la inflación, Rafael Correa tiene que primero deshacerse del dólar.  Para lograrlo debe tomar algunas medidas: primero debe sofocar el comercio con Estados Unidos, el principal socio comercial del Ecuador, y principal fuente de divisas. Pero eso no es suficiente, para desestabilizar la economía debe reestructurar la deuda externa, creando así una crisis internacional que ahuyentaría la inversión extranjera y cerraría la llave del crédito internacional. Luego, la falta de flujo de divisas al país, junto con un incontrolado gasto fiscal crearán las condiciones necesarias para que la dolarización se vuelva insostenible. El ahijado de Chávez podrá así lograr su cometido.

 

Claro que esta opinión refleja el punto de vista de Wall Street, y no debe ser tomado como realidad. Joseph Stiglitz, premio Nóbel de economía, dice que muchas veces las personas en los países del sur asumen que los países ricos confabulan para destruirlos. Y aunque nadie se pasa el día en Nueva York, Londres o Washington planificando como hacer más pobres a los pobres, el resultado de decisiones económicas basadas en dogmas políticos muchas veces tienen justamente ese resultado. En este caso, podemos decir lo mismo de la opinión de Mary O’Grady. Tal vez Correa no esté planificando como destruir la economía del Ecuador, simplemente toma políticas económicas equivocadas basado en dogmas políticos.

 

Lo preocupante, es que al parecer, O’Grady y Wall Street no son los únicos que piensan así. Resulta que el equipo argentino que ha sido llamado por Correa para que ayude a reestructurar la deuda, está convencido que el verdadero objetivo es ver “cómo salir de la dolarización ”.  De ser así, Rafael Correa nos está mintiendo a todos y lo peor de todo, está poniendo en riesgo el bienestar y la vida de millones de ecuatorianos por lograr sus sueños revolucionarios. El camino al infierno está lleno de buenas intenciones.