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El presidente Correa por ahora es indescifrable PDF Imprimir E-Mail
Jose Hernández   
martes, 30 de enero de 2007

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Dos semanas es poco para saber lo que hará el Gobierno. Pero en ese lapso el Presidente produjo señales que dejan entrever su estilo.

 

 Es verdad que este gobierno apenas cumple dos semanas. Es verdad también que en ese lapso es imposible sustentar copiosamente lo que será su línea gubernamental. Pero dos semanas pueden servir en cambio —y en este caso han servido— para que el gobierno muestre su estilo. Y ese estilo, sobre todo en el ámbito político, es indescifrable.

Indescifrable es, hasta ahora, el presidente Correa. No sólo él sino sus amigos que lo relacionan con un socialismo a la chilena. El propio Presidente se ha encargado de dar argumentos, muchos argumentos, a aquellos que piensan que él se inspira más en Hugo Chávez. A Rafael Correa y a su equipo político no parecen interesarles los matices que hay entre uno y otro.

Matices que son inmensos. En su entorno minimizan los efectos que causan sus coincidencias con el presidente venezolano o los ignoran porque ya tienen los ojos puestos en los sondeos que dicen que su popularidad es alta. Pero Chávez no sólo perturba a los gremios empresariales: crea desconfianza y temor en las clases medias que quieren cambios pero no saltos al vacío.

Indescifrable es el presidente Correa cuando rehúsa dialogar con sus adversarios y se desconecta hasta de los partidos y movimientos progresistas que lo apoyan. El cambio propuesto, el nuevo pacto político entre ciudadanos, se logra, para que sea socialmente sostenible, con debates y acuerdos. Él no los impulsa porque está apostando todo a la Constituyente. ¿Quién le asegura que, de darse la Asamblea, Alianza País tendrá mayoría en ese organismo? Indescifrable es el presidente Correa cuando autoriza a Gustavo Larrea, su ministro de Gobierno y Policía, a conversar con los partidos políticos y, luego, le corre la alfombra bajo los pies. El resultado es desgastador para Larrea, cuya voz se tornó —muy a pesar suyo—ambivalente para muchos. ¿Lo que él dice y hace representa realmente el pensamiento presidencial? ¿Su palabra compromete acciones por parte del Presidente? Si las cosas siguen como están, el ministro de la política será el primer fusible que se queme en esta administración.

Indescifrable es el presidente Correa cuando no percibe las interferencias que crean sus mensajes y los de sus allegados. ¿Es él el radical? ¿Gustavo Larrea es el contemporizador? ¿Manuela Gallegos, la señora que se autoproclama representante de los ciudadanos, es la activista botafuego? ¿A qué estrategia sirve esa división? ¿Aguanta una acción seria de Gobierno tal disparidad en la comunicación? Indescifrable es el presidente Correa cuando decidió bajar dos puntos del IVA, aumentando en 400 millones de dólares el hueco fiscal que debe administrar. Ahora su Ministro de Economía y su Director del Servicio de Rentas Internas tienen que exhibir un proyecto de ley para compensar la reducción del IVA. ¿Tiene aquello lógica? ¿Tiene lógica exhibirlo —como lo hace el señor Carlos Marx Carrasco— cuando el gobierno sabe que su aprobación depende del Congreso y que allí pocos diputados estarán dispuestos a pagar por esa medida ante los electores? ¿Quiere el gobierno nacional endosar esa responsabilidad al Congreso? Rudo ejercicio. En todo caso, ese proyecto más parece un ejercicio de mera prestidigitación tributaria.

Indescifrable es el presidente Correa cuando multiplica las incertidumbres. La semana pasada hubo señales inequívocas de que su movimiento usará medidas de fuerza para obtener decisiones políticas. ¿Aprueba esa actitud el Presidente? ¿Dejará que se violen las leyes pretendiendo que es la única forma de crear nuevas? ¿Se vuelve así a la vieja teoría de que la violencia es la partera de la historia? En todo caso, esos gestos también crean zozobra en una sociedad que, por fortuna, le huye a la violencia. Algunos en Alianza País, aliada para las circunstancias con el MPD, parecen olvidar que la paz es un bien público, un bien nacional que debe ser cuidado por todos.

Indescifrable es, hasta ahora, el presidente Correa. Pero, tras dos semanas en el poder, se supone que quedan muchas cartas por jugar.