Política
Asamblea Constituyente: Retórica de democracia para una dinámica anti-democrática
| Asamblea Constituyente: Retórica de democracia para una dinámica anti-democrática |
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| Teodoro Bustamente | ||||||||||
| martes, 30 de enero de 2007 | ||||||||||
Página 4 de 8 4. Hablando de la Intermediación Política
Respecto a los intermediarios políticos, es fundamental señalar que estos son necesarios y que lo que debemos hacer es en primer lugar exigir que estos sean de mejor calidad. En segundo lugar, es conveniente señalar que los intermediarios políticos no se reducen a los diputados, o alcaldes. La intermediación política esta conformada por una trama de varios niveles e instituciones. Entre ellas hay dos que merecen una cierta atención. Son los líderes de organizaciones de intereses particulares y los medios de comunicación. Es importante señalar que estos dos grupos en realidad están constantemente inter- actuando con los políticos, para producir conjuntamente con ellos el sistema político que tenemos. Estos sectores han mostrado en su desempeño básicamente las mismas cualidades que los políticos. Más aún, algunos de los peores vicios de los políticos, su particularismo y clientelismo lo han desarrollado en común interacción con muchas entidades de intereses particulares, es decir con muchas organizaciones de la llamada sociedad civil. Su retórica, su demagogia es por otra parte defecto compartido con los medios de comunicación. Todo esto no significa tampoco que no existan en estos tres niveles, es decir medios de comunicación, sociedad civil y organizaciones honrosas excepciones que no pueden ser ignoradas en este comentario sobre estos sectores. .
El problema fundamental de todos estos niveles, partidos y representantes políticos, organizaciones gremiales de la sociedad civil y medios de comunicación es que, en los tres casos están tomando su función, su rol de intermediación, no como una responsabilidad y un servicio, sino como una situación de privilegio, a la cual le deben sacar el máximo de provecho y la misma que tratan de mantener y ampliar al máximo. Subordinan el interés de sus representados a sus intereses como intermediarios. Han secuestrado la representación.
Los diputados antes que defender los diferentes puntos de vista de las ideologías que representan, lo que hacen es defender sus privilegios en cuanto a diputados. Las organizaciones de la sociedad civil, antes que defender a las personas comunes y corrientes lo que hacen es defender su función de intermediarios. Los comunicadores antes que asumir la responsabilidad de informar con veracidad y seriedad lo que hacen es defender su puesto de intermediarios, su rating, los ingresos económicos que las empresas de comunicación tienen con esa función.
Esta es la situación de perversión de la democracia en que vivimos: Nuestros representantes se han adueñado de esa función para usarla en su beneficio, ya no nos representan nos usan para sus intereses. Ante esta situación lo lógico es buscar formas de controlar a nuestros representantes. Necesitamos que estas personas no puedan hacer en nuestro nombre cualquier barbaridad. Necesitamos que no puedan hacer lo que les da la gana.
En el sistema político actual ya tenemos una situación en la cual nuestros representantes han abusado legal y extra- legalmente de nuestro encargo. Tenemos presidentes y congresistas que han violado la constitución para repartirse y adueñarse entre ellos de los privilegios del control de una Corte Suprema. En otro momento representantes que violan la Constitución para dar golpes de Estado. Necesitamos defendernos mejor de todos aquellos que dicen representarnos.
Dado que ese es nuestro peor peligro: El que se tomen nuestro nombre para obtener privilegios y manipular las instituciones de un sistema legal, es de eso de lo que tenemos que defendernos. Ahora veamos qué es lo que sucede en una situación de una Asamblea Constituyente. En realidad lo que creamos al organizar una Asamblea de este tipo es algo terriblemente peligroso pues se trata de un nuevo grupo de representantes que serán más o menos igual de malos que los que ahora hemos elegido como diputados, pero que tienen muchas menos limitaciones en lo que puedan hacer. Es como entregar a un tinterillo inescrupuloso un poder para que haga a nuestro nombre todo lo que le de la gana. Es en realidad, como entregar a un chulquero que nos ofrece maravillas un cheque en blanco. Es una manera de entregarnos para que hagan a nuestro nombre un ordenamiento constitucional peor aún, del que tenemos. Es una manera de asegurarnos de que nos metan en peores problemas que aquellos en los que ahora estamos. |
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