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Las nuevas cartas que juegan los demócratas PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 06 de febrero de 2007

¿Una mujer, un negro o un latino dirigirá el país más poderoso? desde ya, ocho candidatos están del lado demócrata.

 

Estados Unidos se prepara para sus elecciones presidenciales. Los demócratas son los primeros en poner las cartas sobre la mesa, aunque todavía falten dos años para el relevo en Washington, más de 21 meses para los comicios nacionales y 13 para los primarios. Desde ahora, ya se han anotado en el bando de los demócratas ocho candidatos, mientras crece el rechazo al envío de más tropas a Iraq.

La popularidad de Bush baja tan estrepitosamente que alcanzó la semana pasada el 25 por ciento. La más baja en su mandato. Y las cartas demócratas lucen singulares. La mano está llena de varias 'primera vez'. Por el momento, tres candidatos son los más opcionados. A la cabeza está la ex primera dama y actual senadora reelecta de Nueva York, Hillary Rodham Clinton. Sería la primera vez que una mujer llegue a la presidencia.

Y en esta carrera la esposa de Clinton parece trotar suavemente. Confiada. La viada alcanzada con el hecho de haber estado ocho años en la Casa Blanca, como esposa y asesora de Bill Clinton, y su experiencia en el Senado, le permiten obtener un favoritismo nada sorprendente del 33 por ciento. Pero aunque no es la primera mujer que corre por la presidencia, ya que ese privilegio se lo llevó Victoria Wooodull, en 1872, sí es la que tiene más opción de llegar. Incluso más que el republicano Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York y carta extraoficial del partido de Bush.

De pasar las primarias demócratas, previstas para marzo del 2008, Hillary Clinton se convertiría en la primera candidata oficial para ocupar la Casa Blanca de Estados Unidos. En el pasado, ninguna de las siete anteriores aspirantes, incluyendo a Wooodull, sobrevivió a la eliminatoria interna de sus respectivos partidos. Pero Hillary Clinton, aunque avanza victoriosa, debe derrumbar las barreras que ella mismo estableció. El cambio de actitud respecto a algunos temas ya fue evidente la semana pasada.

En Iowa recibió los primeros reproches sobre su voto en el 2002, a favor del uso de la fuerza en Iraq. Ella respondió con una crítica frontal a Bush por haber ordenado una invasión con “un plan mal concebido y una estrategia ejecutada de forma incompetente”. Para ella, Iraq, después de todo, es “el colmo de la irresponsabilidad”.

Hillary Clinton también tiene otras debilidades. A pesar de que pocos dudan de su capacidad, ella generó muchas divisiones cuando era primera dama y será difícil borrar ese pasado de la memoria colectiva. Clinton encendió pasiones a favor y en contra. Con ella no hay medias tintas. O la odian, o la aman. El segundo en busca de su 'primera vez' es otra sorpresa: Barack Obama.

El afroamericano, de padre keniano de corte musulmán y de madre oriunda de Kansas, es senador de Illinois. Además, Obama es considerado como el primer político negro con posibilidades reales de competir en las presidenciales estadounidenses. Se ha convertido en un personaje mediático gracias a su carisma y su apariencia, y en uno de los favoritos del público. Con sus habilidades retóricas y su brillante sonrisa, Obama tiene el 17 por ciento de aceptación. Este hombre es un fenómeno que no se ha visto en la política estadounidense –dice la opinión pública– desde John F. Kennedy.

Si hasta el mismísimo Bush ha quedado impactado por su discurso e imagen. Atractivo es uno de los calificativos que el Mandatario ha vertido sobre el senador de Illinois. También ha dicho que cada vez que lo ha visto en persona ha quedado impresionado.

Entre Hillary Clinton y Barack Obama, el tema de Iraq será clave. A diferencia de ella, Obama no votó a favor del conflicto en el 2002, porque apenas había sido electo como senador, pero ha cuestionado sistemáticamente la sensatez de la guerra en Oriente Medio. Ninguno ha explicado con claridad lo que haría respecto a este tema.

Tras los dos primeros lugares, muy distante, se encuentra otro que también tiene la posibilidad de vivir su 'primera vez'. Se trata del descendiente de latinoamericanos, Bill Richardson, ex embajador de EE.UU. ante las Naciones Unidas y actual gobernador de Nuevo México. Por cierto, es el único latino en un cargo similar en todo el país.

Luego, con escasas posibilidades están los senadores Joseph Biden (Delaware); Dennos Kucinich (Ohio); Chris Dodd (Connecticut); John Edwars, ex compañero de John Kerry, y el ex gobernador de Iowa, Tom Vilsack.

¿El país más poderoso del mundo está listo para elegir a una mujer? ¿Resulta elegible un hombre negro con apellido que rima con Osama? ¿Un latinoamericano en la Casa Blanca? De momento, los tres están seguros de algo.

Sus contrincantes no usarán argumentos sexistas o racistas en su contra, por eso de ser políticamente correctos. Pero sin duda, el género y el color de la piel serán temas de campaña y formarán parte del análisis respecto a quién tenga las mejores posibilidades de ganar a los republicanos. Así están las cartas en EE.UU., en la mano de cada elector.