REVISTA VANGUARDIA
La ID se extravió en un pragmatismo utilitario
| La ID se extravió en un pragmatismo utilitario |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 06 de febrero de 2007 | |
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Andrés Páez
El nuevo Presidente nacional de la ID mira críticamente el pasado de su partido. Traza la cancha de lo que hará para modernizarlo. Andrés Páez, de 40 años, fue elegido, el sábado 27 de enero, Presidente de la ID. Le ganó a Ramiro González. Su triunfo es visto como una revuelta de la militancia contra la vieja guardia de la ID. Ahora Páez y su generación tienen que renovar al partido que fue el más ideológico del país. La Izquierda Democrática se olvidó de la ideología durnate los últimos diez años. ¿Se puede hablar, en esas circunstancias, de un partido socialdemócrata? Lo que se postergó fue la discusión ideológica. Nunca se abandonó a la Social Democracia como postulado político. Por desgracia no hemos tenido posturas frente a los grandes problemas que aquejan al mundo: el agotamiento del agua, las pandemias, el VIH sida y su crecimiento vertiginoso en el mundo. Tampoco hemos tenido posturas respecto de los problemas del mundo o del Ecuador contemporáneo. Me parece que la ausencia de esa discusión provocó un vacío. Ahora debemos afinar nuestras posturas, adecuarlas a los fenómenos y decir al país lo que pensamos respecto a esos temas. Su partido cayó en un pragmatismo que hace difícil diferenciarlo de los otros partidos. Y de su crisis. Las últimas elecciones de la Izquierda Democrática reflejan la posición totalmente crítica que se adoptó frente a lo que ha venido sucediendo. Si no hubiera sido así, no se hubiera dado esta insurgencia en el partido. Llevo ocho años pidiendo un congreso ideológico y no se lo ha hecho. Ahora se va a convocar al congreso ideológico del partido, pues éste se extravió muchas veces en la máquina de calcular y por eso olvidó principios fundamentales. No sólo los principios. No trajo ideas políticas al país y tampoco las inventó. No hay nada más grave ni pernicioso que la práctica política divorciada de las ideas. Y muchas veces ese divorcio nos llevó a un pragmatismo utilitario que es reflejo de decadencia. Ese pragmatismo utilitario hizo colapsar, en algún momento, la credibilidad institucional del partido. Me parece que cuando hay claridad en las ideas también hay claridad en la acción política. Jaime Nebot dice que ya no es la época de los partidos políticos. Todo lo contrario. Los partidos no tienen por qué sustituir a los movimientos sociales ni éstos a los partidos. Lo que pasa es que los partidos políticos convertidos, en algunos casos, en clubes sociales han perdido su identidad, su dimensión, su eficacia. ¿Qué propuestas harán para convertir a la Izquierda Democrática en un partido socialdemócrata contemporáneo? La propuesta fundamental en este momento es la necesidad de que el país tenga un libreto. Esa ausencia no le ha permitido tener una orientación, un norte, una brújula. El país ha sido como una veleta en el mar. Los socialdemócratas planteamos la necesidad de un gran acuerdo nacional. Lo mismo pudiera proponer la derecha. No lo creo porque en la derecha no existe interés por un acuerdo nacional ni por un libreto de largo plazo. Hay algunos sectores que apuestan a la coyuntura y otros al caos. ¿En su visión todavía tiene sentido seguir hablando de socialismo en la Izquierda Democrática? Tiene sentido. Yo recogería lo que el ex presidente Borja dijo: un partido que requiere más de izquierda y de juventud. Una izquierda que no caiga en un radicalismo pero que sí reivindique los intereses colectivos, que no caiga en componendas ni en pactos de coyuntura. Sobre todo, un partido más renovado donde la incidencia de los líderes tenga absoluta sintonía con la aspiración de su militancia. ¿Por qué más de izquierda? Porque tenemos que enfocar nuestro interés en el bien colectivo. Tiene sentido hablar de socialismo en la medida que tenemos posiciones socialdemócratas que giran alrededor de los elementos del acuerdo nacional que proponemos. ¿Cómo cuáles? Para ese acuerdo es fundamental definir el papel del Estado. Creemos en un Estado que no puede ser intervencionista y que tampoco puede abandonar el interés público. Tiene que ser un Estado regulador que además defienda el interés colectivo. Nosotros hablamos de reciudadanizar la política. Es decir, devolver la política a los ciudadanos y repolitizar a los ciudadanos. No creo que se pueda diseñar una sociedad desde la beligerancia, desde la exclusión y desde una visión patrimonialista. Antes la Social Democracia funcionaba con un gran modelo a escala internacional. ¿Cree que todavía hay marcos de referencias exteriores? Creo que hay marcos de referencia exteriores, pero también creo que no hay dietas de aplicación universal. No se puede pensar, por ejemplo, en los pactos de la Moncloa y creer que eso se agote en la reforma política. Hay que pensar también en el eje económico porque usted puede tener una constitución maravillosa, llena de declaraciones, y sin una concreción material. Hay que pensar en una economía, y en un modelo de economía solidaria que privilegie la atención a los menos favorecidos. ¿Por dónde pasan esos marcos : América Latina o Europa? Izquierda Democrática tiene que ser reedificada entendiendo nuestra propia idiosincrasia, nuestras realidades. Estoy pensando en un partido que aproveche sus potencialidades y que imite prácticas importantes por ejemplo: el extraordinario nivel organizativo del socialismo obrero español, el academicismo del partido socialista francés, el pragmatismo del partido socialista alemán, la versatilidad del partido socialista portugués... Me siento más identificado con una socialdemocracia a lo español, a lo Felipe González o Rodríguez Zapatero. Son experiencias que tienen que ser espejos donde sepamos procesar los mejores reflejos. Hay que entender la política sobre las particularidades cualitativas y cuantitativas de cada país. Es curioso pero la ID debe estar entre los pocos partidos socialdemócratas que no proponen, en forma permanente, libros y documentos sobre el país. Todo eso lo vamos a retomar a través del centro de información y documentación de la Izquierda Democrática en el cual hay que poner a trabajar gente en forma permanente. Lo único que necesitamos es un rediseño presupuestario del partido que, desgraciadamente, tendrá que hacer erogaciones importantes durante este año y el siguiente. ¿Usted es de los que cree que política sólo se hace en el Congreso? Ahora hay varios centros, también están los gobiernos seccionales. Pero seguirá en el cargo de legislador que luce incompatible con su nuevo cargo de Presidente de la ID. No veo que sea incompatible. Incluso creo que es muy enriquecedor estar en el centro del fenómeno de los hechos políticos. En mi caso es una coincidencia, pues llegué al Congreso Nacional antes de llegar a la presidencia del partido. Si hubiera sido antes Presidente del partido, probablemente no hubiera sido congresista. Pudiera irse. Pudiera irme como han hecho otras personas que tienen recursos económicos suficientes para vivir dedicados a la política, incluso en algunos casos –no hablo de gente de mi partido– con sospechosas fortunas. Aquí lo que interesa es el partido que queremos hacer. Un partido que en lo más mínimo tenga sombras de intereses particulares, que pueda ser espejo para otras organizaciones, abierto a profesionales y jóvenes. Un partido sin padrinazgos ni feudos de poder, que tenga claramente una praxis política afincada en una claridad ideológica. En ese partido sintonizado con la colectividad permanentemente soñamos la nueva generación. |








