REVISTA VANGUARDIA
Las mujeres al poder
| Las mujeres al poder |
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| Martha Ormaza | |
| martes, 13 de febrero de 2007 | |
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La canciller de labios carnosos, Elsita. La de moño singular... una variopinta gama femenina ocupa los sillones del Gobierno.
Como todas las semanas, tuvimos una larga charla vesperal con mi editor. Al tratar de centrar el tema sobre el que querría escribir, me dijo algo que me puso a pensar. Los cronistas relatan la historia de los pueblos a través de los hábitos de la gente. Lo privado forja la época. El motor de la historia no es lo público. La política es circular y se repite. Se copia a sí misma en disfraz de diversos matices. La gente en su cotidiano, en sus modos de pensar, de ser y hacer es el alma de su tiempo. Me vi en pijama, con los pelos parados, rumiando palabras en acceso peripatético, haciendo historia. Una historia un poco antiestética, pero historia al fin. Vinieron a mí las imágenes que tenemos de los últimos 25 años en democracia, y sí, encontré una novedad en lo público. Cada vez hay más presencia femenina en los espacios de poder. Y en el gobierno que se estrena, las mujeres ocupan los sillones que podrían marcar la diferencia en lo público para no repetirse más. Si tienen claro, que tienen que inventarse cómo distanciarse de los patrones masculinos de la política secular. Adelante mis valientas, las ovacioné silente. Allí, me di cuenta de que valiente es adjetivo neutro. Noté que no es un calificativo excluyente de la progesterona, lo que me trajo más esperanza aún. Es neutro también el sustantivo coraje, me dije, y cuando ya me iba a ir de notas sexistas, apareció sin anuncio la imagen de Guadalupe Larriva que acalló mi desvarío. Cuando apenas le habían tomado las medidas para la elaboración de las botas militares y el traje de camuflaje, se fue en un horrible accidente que nos recordó a todos la fragilidad de la existencia. Ya sabremos qué sucedió cuando acaben las investigaciones. Mientras tanto en el país de la maquinación y del cálculo extraviado, cada quien dice lo suyo. Desde que se murió por la novelería de subirse al helicóptero en prácticas nocturnas, hasta que fue la CIA la sentenció, por recordarle al gobierno estadounidense que el convenio de la Base de Manta pronto cumplirá su plazo sin renovación. ¿Cómo habría ejercido su cargo a la cabeza de la institución con milenaria testosterona? Esa será la pregunta sin respuesta. Su encantadora sonrisa será una perenne espina en el corazón de todos. A mí lo que más me conmovió, es que, a sus 50 años y después de una larga viudez, estaba de novia y apostaba por el amor y el matrimonio. A la nueva Ministra de Defensa, no se le presenta un panorama muy fácil. No sólo tiene el reto de ejercer bien esa Cartera, sino el de llegarnos al corazón y al corazón de las tropas. Un cambio de look le podría venir bien para encontrar las filas de la milicia más prestas a la obediencia. Pensé también en María Fernanda Espinosa, hermosa mujer que conozco en persona. Bella por dentro y por fuera. También constituye un nuevo modo de hacer política internacional. Su preparación intelectual, su sensibilidad de poetisa sensual, sus labios carnosos dignos de los besos más apasionados, domesticarán al presidente Uribe y a todo mandatario que se le ponga delante. Adiós, glifosfato y más polvos, y bienvenida la buena vecindad. Hay un trecho estético enorme, entre la estructura maxilar de la actual Ministra y la del Canciller anterior. Dicen que la primera imagen es el 50% del éxito en cualquier negociación. Si es cierto, ya vamos con ventaja. A María Isabel Salvador la conocí hace tiempo, cuando su padre, amigo y compañero de aula universitaria del mío, era Embajador ante la Santa Sede. Son gente brillante y afectuosa. El Ministerio de Turismo sigue en buenas manos femeniles. Con las nuevas políticas para el turismo interno, gozaremos, como gringos, del biche, el ceviche, el mote, el locro y de la guanta, en nuestros más bellos parajes, al son de la batuta de esta dama. Me inyecto de emociones hasta que aterrizo sin fuselaje en el Congreso. Me topo con Silka Sánchez que comanda la oposición como a las empresas Noboa. Me estrello con el despropósito de los labios y los cachetes mal inflados de Gloria Gallardo. Entonces, no todo es belleza y feminidad. Me inquiero, qué hace Anabella Azin en vueltas al mundo, cuando debiera presidir la Legislatura. ¿Será sabio esperar que se quemen los primeros cartuchos masculinos del Prian? Cuando miro el Tribunal Electoral, casi convulsiono, con la presencia de Elsa Bucaram en su tersura, que ha puesto de moda el moño de las “Chicas Superpoderosas”. Imagino sus mañanas, con un equipo de peluqueros graduados en cálculo estructural. Junto a la Ministra Fiscal subrogante, que tampoco es un sex simbol, me recuerdan una máxima de mi abuela. “La mucha continuidad es causa de menosprecio”, pero mi abuela también decía algo que no aplico: Por escrito, sólo las cartas del amor lícito. |








