REVISTA VANGUARDIA
Correa quiere utilizar a las Fuerzas Armadas
| Correa quiere utilizar a las Fuerzas Armadas |
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| Vladimiro Álvarez | |
| martes, 13 de febrero de 2007 | |
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Se debe diferenciar el mando operativo del político. Si no se divide bien esta responsabilidad se puede desinstitucionalizar a las FF .AA . Es propio de un Estado serio poner a alguien que desconoce la realidad militar como Ministra de Defensa? Algunos dirán que no. Sostengo que todo depende de cuál sea la fortaleza y las condiciones de quien ejerza la función superior. La llegada de un civil al Ministerio de Defensa busca evitar nuevos compromisos antidemocráticos, irrupciones políticas o cambios inesperados en el devenir democrático del país. El nombramiento de una mujer de perfil más bien académico en una función como la que tiene que desempeñar en el Ministerio de Defensa obedece a la estrategia del Gobierno, concretamente del presidente Correa, de suavizar la imagen de dureza de las Fuerzas Armadas y los elementos militares en su relación con la población civil. Pero también a la intención de socializar la visión de las FF.AA. más allá de la misión que le asigna la Constitución. La designación de personas vinculadas al trabajo social antes que a lo militar se explica de esa forma. Es decir, que la entidad no sólo tenga relación con lo que es la defensa militar del territorio y la seguridad nacional sino que paulatinamente el papel se dirija más a lo social. No será fácil. Pudiera en un momento determinado haber un choque de cultura con la formación propiamente militarista de la oficialidad y la tropa con lo que ha sido siempre la doctrina de la seguridad nacional y con lo que debía ser el papel eminentemente profesional de los militares. Por eso, una de las tareas más complejas que ha tenido nuestro país en el régimen democrático es lograr la obediencia de la fuerza pública a las decisiones de las autoridades civiles competentes. El mandato constitucional de que los miembros de la fuerza pública son obedientes y no deliberantes es uno de los temas de mayor debate que hay en la relación civil-militar. Es allí donde debe hacerse el mayor esfuerzo. En este punto hay que diferenciar lo que es el mando civil y político, en general de la fuerza pública, incluyendo a la Policía Nacional, de lo que es el mando operativo y técnico. No puede un Ministro de Defensa, hombre o mujer, de formación militar o civil, desde su puesto dar órdenes o instrucciones de carácter obligatorio en los operativos de carácter militar ni policial. Eso complete exclusivamente a quienes tienen funciones policiales y militares. Se debe separar el ámbito administrativo, civil y político del ámbito operativo propiamente militar. El riesgo que creo que corre la relación civil-militar, más que por el hecho de que una funcionaria no conozca la realidad militar, es en sí la falta de claridad en la división de las responsabilidades, lo cual puede ser muy peligroso porque se desinstitucionalizaría a las FF.AA. Dicho de otra manera, se las politiza si se utilizan para fines eminentemente políticos. Un ejemplo de ello son las supuestas amenazas y cómo se recurre al Ejército en busca de protección. Un funcionario pidió la semana pasada la intervención de las unidades de inteligencia militar para descubrir actos de corrupción dentro de Pacifictel. ¿Inteligencia militar? Para eso está la Policía y sino confían en ella, entonces deben sanearla. Es decir, se corre el riesgo que se tergiverse el papel de las Fuerzas Armadas. La inmadurez y el mareo inicial en el poder están provocando esas actitudes. Eso es peligroso para la institucionalidad democrática del país y para los propios funcionarios que no entienden que el poder no es ilimitado y que es transitorio. Uno de los primeros pasos que el gobierno de Correa quiere dar es tener control de las Fuerzas Armadas. Y hay señales particulares: la forma cómo se han dado ciertos cambios, el ofrecimiento demagógico de incremento salarial y el ofrecimiento de renovar el equipamiento o de modernizar las tecnologías. Estas constituyen una forma de llegar y convencer demagógicamente a los elementos militares. También está claro que quiere utilizar a las Fuerzas Armadas como un respaldo político. Así se leen los mensajes políticos que desde los recintos militares envía al Congreso. Correa busca apoyo desde ahora en la institución armada. |








