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No hay modelo Chávez pero sí un Estado fuerte PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 13 de febrero de 2007
Mauricio Dávalos 
 El coordinador de la producción reivindica el papel Estatal, pero con límites. Explica el rumbo económico.
 
Con su tarea económica en el Gobierno, ¿desvirtuará el modelo Chávez? ¿Cómo y cuándo dará señales de que la vía del gobierno es democrática y ecuatoriana?
El programa tiene dos objetivos. Uno, el desarrollo sostenible del país con justicia social y libertad, reposicionando al Estado como planificador, regulador y promotor del desarrollo. Segundo, ubicar al país en la posición estratégica de unión entre Asia y América del Sur.

¿Qué políticas específicas desvirtuarán entonces el modelo Chávez?
El Estado no será productor ni comercializador, salvo en lo que la Constitución obliga. Pero el grave error, prácticamente desde 1992, ha sido limitar al Estado a controlar el gasto público y reducir la inflación, condiciones necesarias pero no suficientes para el desarrollo. No se ha dado un paso para mejorar el entorno de competitividad para el productor. Se han destruido entidades como el Inerhi, dejando sin dios ni ley el manejo de las aguas...

Pero se habló de la posible moratoria de la deuda, de medidas contra la banca, del Impuesto al Patrimonio, etc., y sin opción a que haya debate...
Se ha dicho que terminó la política de privilegiar el pago de la deuda por sobre las demás necesidades del país.

Eso no quiere decir que no vamos a honrar las deudas. El ministro Patiño habló de una renegociación amigable, inteligente. Es vergonzoso pagar 12% en bonos de 12 años y casi 10% en los de 30. El peso de la deuda frente al PIB bajó sólo porque el PIB subió. No hay muchas posibilidades de pago. Hay ingresos petroleros, pero el deterioro de la balanza comercial no petrolera asusta (4 000 millones en el 2006).

Esos anuncios que asustan parecen adecuados cuando se va a recomprar deuda. Pero por ahora sólo suben las tasas de interés para las empresas.
Se quiere que se entienda que el país y el Gobierno están dispuestos a ir hasta una moratoria como último recurso.

Cuando se quiere lograr algo, no siempre todas las consecuencias son positivas, pero el camino es el de una renegociación conveniente para el país.

¿El Banco Central va a desaparecer?
No. Estoy seguro de que las autoridades del Banco estarán abiertas a examinar el papel del Central y la dimensión del personal y su gasto. Es una entidad autónoma pero no separada del resto. Es el corazón del sistema financiero y hace estudios que necesita el país. En la cultura ha sido clave para proteger el patrimonio, la memoria nacional. Apoya programas como el del Muchacho Trabajador, al cual aporta el Banco y por ello ha logrado apoyos externos. Pero hay diferencias salariales frente al sector público que indignan. Todo eso hay que discutir.

Hay mensajes de que van a analizar los subsidios para volverlos más eficientes. ¿Se piensa focalizarlos?

El Bono de Desarrollo se aumentó por la enorme pobreza que hay en el país. Pero el plan para mejorar la producción y el empleo es la mejor política social. Aspiramos a que al final del Gobierno se cambie la situación de pobreza. Para ello hay planes en desarrollo agropecuario, energético, del transporte...

¿Cuál es entonces el rumbo económico?
Nos concentraremos mucho en energía, donde Ecuador es ahora vulnerable.

Además, en el manejo de las cuencas hidrográficas, en un programa de reforestación masiva, de recuperación de tierras deterioradas y ampliación de cultivos como caña de azúcar, aguacate, palma africana y de exportaciones.

El programa de transporte va a cambiar al país, lo de la vía Manta- Manaos va en serio. Se buscarán los vuelos directos de Manta al Asia. La producción en el bloque ITT se hará con el cuidado para no dañar el ambiente. Eso se conectará con la industria petroquímica que se quiere establecer en Jaramijó.

¿Cuál será el acuerdo con el sector privado, que está muy inquieto?
No deben preocuparse sino apoyar al Gobierno.

Ya no se dejará a la empresa a su destino. Se quiere dar energía, inversiones, crédito abundante para la producción, obviamente no para importar carros ni perfumes, sino para bajar los costos y volver más competitiva a la industria. Y se buscará la justicia distributiva.

El SRI no parece mirar la realidad. Hay inquietud por la baja del IVA, por el Impuesto al Patrimonio...
Esa fue una propuesta inicial que está en estudio. Le aseguro que no se dañará a la producción ecuatoriana.

Hay paranoia porque el Gobierno habla de una economía abierta con un modelo político incierto. ¿Se darán otras señales políticas? ¿Cuándo?
Se han creado muchos cucos. Pero el Gobierno, por ejemplo, no podía permitir que fuerzas políticas del Congreso, llenas de frustración y protegiendo sus intereses, pretendan incluso la remoción del Presidente mediante el poder del Fiscal General.

Pero hubo signos muy fuertes e inadecuados como la preeminencia dada a Chávez en Zumbahua. ¿Es suficiente el plan económico para diluir esos cucos?
Quienes invitaron para la entrega del Bastón de mando en Zumbahua a Hugo Chávez y Evo Morales fueron los indígenas. Y si son amigos del Presidente, ¿por qué no iba a estar con ellos? ¿Pese a la señal favorable a un modelo no democrático? El Presidente fue claro cuando dijo: “tengo amigos pero ellos no mandan en mi casa”. Poco a poco la gente se dará cuenta que el nuestro es un modelo ecuatoriano.

¿Cómo caracteriza al modelo económico del Gobierno?
De una economía humanista, no del hombre al servicio del Estado y el mercado, sino al revés. Eso nos impedirá perder el curso. Ningún sistema sirve si el hombre sacrifica la libertad y la dignidad por el mercado o el Estado.

El Presidente condenó el TLC con Estados Unidos pero habló de un acuerdo comercial diferente. ¿Cuál es?
Hay que estudiar cómo relacionarse con una economía sin dejarse imponer un esquema. Una política es privilegiar la compra de bienes nacionales por parte del Estado.

Se estima que esas compras son de 3 000 millones. En el TLC se quería poner un mínimo de 50 000 dólares para que puedan participar empresas extranjeras en el suministro de bienes. ¿Por qué EE.UU., que tiene clarísimas prohibiciones de participación de extranjeros en las compras públicas en ciertos sectores, nos pide lo contrario? Ese es un país que fue y sigue siendo protector. Entonces, primero pensemos en desarrollar nuestra economía.

¿Entonces no habría, por ahora, acuerdo con EE.UU.?
Estudiaremos acuerdos con todos los países. EE.UU. es importantísimo, pero no podemos ir contra nuestros intereses. Desarrollaremos lo que mejor hacemos: insumos, turismo, minería, el sector energético, donde ha habido tal corrupción que ha impedido construir una central hidroeléctrica desde 1984...

¿Por qué el Presidente no ha formulado una declaración ni un plan en torno al tema de la corrupción?
Está el plan del ministro Alberto Acosta y de Carlos Pareja en Petroecuador, para transpa
rentar la compra y venta de petróleo. En Aduanas el equipo tarda un poco, justo porque hay que escoger muy bien. La Secretaría Anticorrupción se creará no para superponerse a la Comisión Anticorrupción, sino con un papel proactivo, no reactivo, para encontrar los focos de corrupción.

¿Cómo evitar que haya una rectificadora en torno a los discursos económicos. Esos mensajes cruzados empiezan a provocar una relativa salida de capitales.

Se ha mezclado mucho el enfrentamiento político con algunos aspectos económicos. Pero nuestros programas darán, a gritos, un mensaje económico positivo.

¿Estos programas blindarán al país en lo económico ante los sobresaltos políticos que habrá de todas maneras?

Sí. Van a ser contundentes, para que la gente diga: “vamos adelante”. En lo político hay que esperar las decisiones de un organismo colegiado como la Asamblea y que las relaciones entre ecuatorianos se basen en el bien común, poniendo distancia del interés particular.