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Los réditos de la responsabilidad PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 20 de febrero de 2007

La reputación y la imagen amable corporativas se cotizan. Para negociar con la comunidad, la vía segura es la inversión social.

 

Con aulas, profesores, medicinas, vías y casas, distintas regiones del país han gozado de las políticas de inversión social de las empresas. Grandes firmas locales y transnacionales invierten en sectores desatendidos y, de paso, fomentan su imagen corporativa. Los campos usuales son: la educación, con un 52 por ciento de inversión; la productividad, con el 20 por ciento; el medio ambiente, con un 16, y la salud, con el 12.

Los mayores capitales provienen de constructoras y petroleras que aplican estos programas en las zonas donde operan. Así pactan con la comunidad y le dan herramientas para que genere microcréditos e impulse negocios.

Tecnogrupo Automotriz, por ejemplo, capacitó a 32 jóvenes del Napo, con 20 000 dólares aproximadamente. La empresa trabaja en convenio con la OCP que, a su vez, ha colocado 30 millones de dólares en obra social desde el 2002. La Fundación Repsol YPF hace lo propio desde el 2001. Con un promedio anual de 2, 3 millones de dólares, ha creado 154 proyectos para 361 117 personas.

A más de donar capitales, las firmas incorporan un modelo de gestión y una retórica especial. La agencia Publipromueve asesoró a seis empresas en el 2006 con planes completos de responsabilidad y también con proyectos puntuales. Este año, dos firmas más emplearán sus servicios. Para Holcim Ecuador el tema de responsabilidad social es una "prioridad en su agenda", dentro del Plan de Negocios. La tabacalera Itabsa tiene su propio eslogan: cumplir y hacer cumplir las leyes de consumo. Su campaña difunde los riesgos de fumar y también invierte en lo que llama "sectores desatendidos". Se ocupan de los 500 hijos de los agricultores en las tabacaleras de El Guayas y Los Ríos. Además auspician el concurso de periodismo Símbolos de Libertad.

Hay otros 15 rubros importantes. Holcim, desde el 2005, asignó cerca de 11,8 millones de dólares a siete fundaciones y tres organismos estatales. De esto, 9,5 millones –el 25% de sus impuestos– fueron para siete municipios. El Consorcio Novis, con unas 10 empresas, asigna tres millones de dólares al año para programas de desarrollo, uno en Manabí, otro micro empresarial con pescadores, 36 becas para la Fundación Jefferson... La Compañía de Cervezas Nacionales y Cervecería Andina invirtió 1,8 millones de dólares en el tratamiento de aguas y en otros 10 programas y fundaciones.

Ecuacorriente S.A. ha trabajado con algo más de 1,8 millones de dólares en prevención de impacto ambiental, biótico y en el desarrollo socioeconómico en Tundayme, Zamora (250 plazas de trabajo).

Telefónica Ecuador otorgó 820 000 dólares en el 2006 para 2 500 becarios del programa de erradicación del trabajo infantil, Proniño Movistar. Y Porta donó 350 becas de estudio, una por cada gol que ha anotado la Selección. Plasticaucho lleva 274 400 dólares dirigidos a planes de inserción laboral para personas discapacitadas en Ambato, conservación de páramos, equipamiento de la Cruz Roja... Electrolux también se dirige a la gente con deficiencia física: dona el 0,05 por ciento de sus ventas para la Fundación General Ecuatoriana.

Plastigama no se queda atrás e invierte 110 000 dólares en programas con los hijos y esposas de sus empleados. Impsat ha invertido casi 100 000 dólares en espacios cibernéticos. Lo mismo ha hecho Microsoft desde 1997. El año pasado creó telecentros comunitarios al noroccidente de Pichincha. Más de 21 000 personas han accedido a Internet; capacitaron a 180 profesores y ofrecieron equipos con 60 por ciento de descuento y sistemas desde 2,50 dólares. Rolex, de su lado, patrocina un programa de arte: entrega 75 000 dólares entre "mentores y protegidos".

Avon, el año pasado, donó 52 200 dólares a la octava cruzada contra el cáncer de mama. A su vez, Delta Airlines pintó de rosado el Boenig 757, Pink Plane, para atraer fondos a la misma causa. La importadora de alimentos Dibeal donó 4 500 dólares en productos para los ancianatos, el año pasado. Además destina el 25 por ciento del Impuesto a la Renta a Vida para Quito. En el país no hay una política tributaria para descontar las donaciones del pago de impuestos. Pero hay formas de evitar su pago al crear fundaciones empresariales, libres de tributos.

El Consorcio Ecuatoriano para la Responsabilidad Social cuenta con 10 compañías y 11 fundaciones empresariales. La institución promueve el nexo entre la compañía y una fundación que, como mediadora entre ejecutivos y comunidades, gana tiempo y eficacia.

Una de las políticas es la de '1 + 1'. Cotecna la emplea con Hogar por Cristo. Los funcionarios donan cierto monto y la empresa lo iguala para duplicarlo. Niño Esperanza de Unicef cuenta con ingresos: 14 154 socios de Diners donan la suma de la mitad de sus consumos. Claro que hay réditos de la RSE. Las industrias reactivan la economía de un sector para que haga cierre de negocios a largo plazo. Al insertarse en una comunidad resuelven su mayor necesidad.

Protect & Gamble lo hizo frente a los problemas sanitarios en África con su desinfectante de agua. Kraft Ecuador dona el dos por ciento de la venta de las galletas Galapaguitos a la Fundación Galápagos, 30 000 dólares en 10 años.

La educación en la isla también recibe aportes. Uno de 50 000 dólares anuales proviene de Celebrity Xpeditions para un programa de Hotelería y Turismo, y dos becas universitarias de 34 000 dólares para alumnos destacados.

Hay una necesidad creciente de liderar políticas. Firmas como Ecuability S.A. califican el grado de sustentabilidad de un negocio. El Instituto de Responsabilidad Social Empresarial, a su vez, asesora en el alcance de la norma internacional ISO 26 000. Cada compañía proyecta su imagen creativamente en salud, educación y cultura.