REVISTA VANGUARDIA
El legado de Chirac agita a Francia
| El legado de Chirac agita a Francia |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 20 de febrero de 2007 | |
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El libro bomba sale tres meses antes de terminar su gobierno. Recoge 40 años de política. El desconocido del Eliseo. La reciente biografía del presidente francés Jacques Chirac, escrita por el periodista Pierre Péan, huele a testamento. Un legado nada alejado de la polémica, como ha ocurrido en la mayor parte de discursos y posturas que han caracterizado los casi 40 años de vida política de este mandatario, que está muy cerca de jubilarse. Las últimas perlas de este político conservador, que por ahora pinta más de izquierdista y militante antiglobalización, están consagradas ahí. No sólo en su deslegitimación a Cristóbal Colón como descubridor de América, bajo el argumento de que siglos antes los vikingos ya la habían encontrado, sino en el desaire realizado al rey Juan Carlos de España, en 1992, en el marco de la conmemoración por los 500 años del hallazgo del continente. Chirac relata que cuando era alcalde de París recibió la llamada telefónica del monarca español quien extrañado le preguntó por qué había excluido a la capital francesa de toda la celebración. "Para mí, no se trata de un gran momento histórico", le respondió a secas. Y en las páginas del libro no deja de comentar el descubrimiento con sincero desdén: "No tengo ninguna admiración por esas hordas que llegaron al continente americano para destruirla. Además no fue Colón, sino los vikingos los que la descubrieron ¡Y cinco siglos antes! No montaron tanto lío y tuvieron la elegancia de destruirse ellos mismos". En España, los comentarios no han despertado mayores reacciones en el oficialismo. Será en gran medida porque Chirac lleva una historia en contra de ese país. En 1977, Jacques Chirac fue el primer dirigente galo que hizo una campaña contra el ingreso de España a la antigua Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea. En los años recientes han sido públicas sus diferencias con los mandatarios ibéricos. Por ello, simplemente han preferido ignorarlo, como lo hicieron antes. No obstante, el diario español ABC se atrevió a calificar a esas decla-raciones como "una ignorancia pavorosa, no exenta de perfidia". Chirac es un apasionado de las civilizaciones antiguas y culturas lejanas. Es un furibundo detractor del colonialismo que aborrece la cultura occidental y en esta publicación aprovecha para sentenciar frases similares a las de los movimientos antiglobalización. "Es verdad, me cuesta soportar la hegemonía de firmas como Coca-Cola y tengo sin cesar un problema cultural con los estadounidenses, siempre proclives a imponer sus puntos de vista". El presidente todavía no ha anunciado lo que todo el mundo da por hecho: las elecciones del 22 de abril supondrán su retirada. Pero el mandatario tiene poses también de profeta. Chirac develó una teoría que quizá explique en parte su comportamiento: "El liberalismo es tan peligroso como el comunismo, y conducirá a los mismos excesos. Ambos son perversiones del pensamiento humano". Chirac y su verbo sorprenden. En el 2005, a pocos días de la reunión del G-8 en Escocia, conversaban amenamente Vladimir Putin, presidente ruso, Gerhard Schröder, entonces canciller alemán, y Chirac, muy cerca de un grupo de periodistas, cuando el mandatario galo, sin aspavientos, bromeaba diciendo que "uno no puede confiar en gente cuya cocina es tan mala", en alusión a los británicos. Luego acotó que lo único que los ingleses han hecho por la agricultura europea es el mal de la vaca loca, refiere el diario Libération. Los reveses políticos y el desprecio con que le tratan muchos articulistas no son nada, dice el mandatario. Le dan igual. Y en el plano de la política local, lanza alabanzas a Nicolas Sarkozy, su as para las próximas elecciones presidenciales: un hombre activo, inteligente, un político de primer orden. Pierre Péan, quien desveló el pasado colaboracionista de Francois Mitterrand en una biografía autorizada, ha sido el primero en convencer al veterano dirigente para repasar diferentes momentos de su vida. Un hábito que por cierto asusta a Chirac, pragmático sin especial querencia por los principios, que aspira a pasar de puntillas por la historia. Un conservador de cartel, pero más de izquierda que muchos socialistas, un dirigente que encarna la política desde hace cuatro décadas y que, en el fondo, sigue siendo un desconocido. |








