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EE.UU. dirá sí a más medicinas para el VIH PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 06 de marzo de 2007

Tres nuevos fármacos están por cambiar el tratamiento contra el sida. Hay expectativa.

 

En materia de lucha contra el Sida este año se ve prometedor. Especialmente para millones de personas que lo padecen. La terapia antirretroviral de alta eficacia (llamada Targa) podría dejar de ser la única forma conocida hasta ahora para combatir uno de los males del siglo: el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH).

La buena noticia se dio a conocer en la reciente Conferencia de Retrovirus y Enfermedades Oportunistas, celebrada la semana pasada en Los Ángeles, Estados Unidos. En concreto, tres fármacos están a punto de recibir la aprobación de la FDA (agencia que regula los medicamentos en EE.UU.). Esta se daría en los próximos meses.

¿Cuál es la novedad? Los tres tratamientos presentan un mecanismo de acción distinto al de los antirretrovirales. Van directamente a la integrasa (una proteína del VIH) o a uno de los correceptores del organismo que ayuda al virus a propagarse. En la comunidad científica éste se conoce como CCR5.

Algunos medios de comunicación de Estados Unidos han seguido con inusitada expectativa la conferencia. El diario The New York Times señaló el avance como “muy excitante”. En una de sus reseñas, el doctor John W. Mellors, sostiene que se está ante un desarrollo muy importante en el campo de los tratamientos.

En las páginas del The Wall Street Journal, por su parte, Nelson Vergel, conocido activista con VIH desde 1983, sostiene que "es la primera vez que en una reunión se habla de tantos fármacos nuevos que puedan solucionar el problemas de las resistencias”. Si bien, los medicamentos hasta ahora no han logrado erradicar al virus, sí prolongan la vida de los pacientes. Se espera que los nuevos tratamientos afiancen esta tendencia.

Uno de los nuevos fármacos, el raltegravir de Merck, actúa bloqueando la enzima integrasa que el VIH necesita para multiplicarse. La integrasa permite que el VIH integre su código genético en el ADN de las células a las que infecta para poder reproducirse.

De acuerdo con los resultados presentados en la conferencia de Los Ángeles, más del 61 por ciento de los pacientes con cepas de VIH resistentes a la mayoría de los fármacos actuales vio como la cantidad de virus en su sangre bajaba a un nivel indetectable tras ser tratado con raltegravir. En un grupo similar de pacientes tratados con la mejor combinación posible de medicamentos actuales, el porcentaje se quedó en el 33 por ciento.

El segundo fármaco, el maraviroc de Pfizer, actúa bloqueando la proteína CCR5, que se encuentra en la membrana de algunas células humanas. El VIH suele usarla como vía de entrada al interior de dichas células. Los estudios presentados en Los Ángeles indican que una combinación de fármacos que incluya este producto reduce el nivel de virus en la sangre más eficazmente que una combinación sin maraviroc.

Hay un problema. No todos los pacientes van a poder beneficiarse del fármaco ya que, en algunas personas, el VIH no necesita la proteína CCR5 para entrar en las células.

Ciertos médicos advirtieron que el maraviroc inhibe una proteína del cuerpo humano en lugar de atacar las proteínas del virus. De allí que no se conocen aún con exactitud los efectos secundarios.

El tercer fármaco que puede ver la luz en el 2007 es otro inhibidor de integrasa. El GS-9137, de la farmacéutica Golead Sciences, aún tiene investigaciones pendientes. Su desarrollo está menos avanzado que el fármaco similar que elabora Merck.

Mientras los estudios para controlar el virus avanzan alentadores, en América Latina y el Caribe, de acuerdo con reportes de Naciones Unidas (ONU) cada día mueren 200 personas.

En el 2006, hubo casi 170 000 nuevos infectados. El Caribe sigue siendo la segunda región del mundo más afectada por la epidemia, después del África subsahariana. Los países más azotados son República Dominicana y Haití.

La buena noticia es que hace un año se calculaba que 345 000 personas recibían tratamientos antirretrovirales en Latinoamérica y el Caribe. Según la ONU, eso representaba al 75 por ciento de los pacientes.

Para Nancy Andrade, experta del programa Onusida, el hecho de que la gente siga muriendo cuando se dispone de la medicina para evitarlo, es imperdonable. Por eso, la comunidad científica confía en esta carta: los nuevos tratamientos, para empezar a ganar la batalla al virus del siglo.