REVISTA VANGUARDIA
En busca de la influencia perdida
| En busca de la influencia perdida |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 13 de marzo de 2007 | |
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George Bush pasa revista a sus socios latinoamericanos. En su gira, habla del libre mercado. ¿Qué hace George W. Bush en Latinoamérica? El periplo del mandatario estadounidense está matizado por el rechazo popular en los países que visita, la falta de interés de los gobiernos a cuyos territorios no acudió y las pocas expectativas que ha generado aun en su propio país. De hecho, tal es el desinterés, que sectores demócratas lo han calificado como un viaje vacacional, de esos que suele tomar, cada vez que casa adentro, la situación se le complica. Las razones de su visita parecen difusas: entre contrarrestar la influencia chavista y asegurar a sus socios. Por allí transita Bush. “Hay un creciente desafecto con Estados Unidos que amenaza nuestros intereses vitales y nuestras propias relaciones”, dijo John Zogby, director de Zogby Internacional. Desde la Casa Blanca insistió que el tema oficial es promover la causa de justicia social en el Hemisferio Occidental. En otras palabras, se quiere reafirmar que las políticas neoliberales promovidas por Washington por 20 años son la mejor vía de desarrollo para la región. Thomas Shannon, director para asuntos de Latinoamérica, pone cifras a los que dudan de tales intenciones. “Bush gastó 1 600 millones de dólares en ayuda a la región el año pasado, casi el doble de los 860 millones que destinaba al inicio de su gobierno”. De repente, al parecer, todos en el gobierno de Bush están mostrando gran preocupación por las injusticias sociales y económicas en América del Sur. “Son inaceptablemente altas”, dijo Stephen Hadley, asesor de seguridad nacional, quien además agregó que los beneficios de la democracia, libre mercado e integración económica han sido lentos en alcanzar a muchos en varios países, particularmente, los pobres… y los indígenas”. Estados Unidos desea ser socio de gobiernos que piensan correctamente y toman las decisiones adecuadas para sus pueblos. El ex presidente de Chile, Ricardo Lagos tiene otra forma de pensar. Él sostiene que ya pasó la etapa de una misma receta para todos. Algo de que en Estados Unidos, por lo que se puede ver, no se han dado cuenta. Para Lagos, este viaje es el resultado de una agenda internacional muy copada por el tema del terrorismo en la cual no hubo una comprensión adecuada, particularmente de los fenómenos comerciales que se suscitan en América Latina. Esta gira es la más extensa e incluye el mayor número de países desde que Bush llegó al poder hace seis años. Lo hace cuando faltan 22 meses para que culmine su mandato. Antes pasó cuatro veces por Latinoamérica. Ha visitado México, Perú, El Salvador, Chile, Colombia, Argentina, Brasil y Panamá. La novedad de este viaje es Uruguay. El Presidente estadounidense, quien viaja acompañado de su esposa Laura, llegó la noche del jueves a Sao Paulo y permaneció allí hasta el viernes. Ese día, junto con el mandatario brasileño Inacio Lula Da Silva, Bush se convirtió en guardián del medioambiente. El acuerdo de cooperación sobre etanol firmado entre Estados Unidos y Brasil abre “un nuevo momento para la humanidad”, afirmaron ambos presidentes. El anuncio del acuerdo, firmado por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el ministro de Exteriores de Brasil, Celso Amorim, se realizó tras visitar un centro de almacenaje y transporte de biocombustibles ubicado en las afueras de Sao Paulo. “Cuando eres dependiente del petróleo, tienes un problema de seguridad nacional, esto quiere decir que dependes de las decisiones de otros países”, explicó George W. Bush, en una aparente alusión a las ventas de petróleo barato por parte de Venezuela a otros países de la región. Además, el acuerdo “conviene a nuestros intereses económicos”, pues “en un mundo globalizado, si aumenta la demanda en China o India, sube el precio del petróleo en nuestros países”. Por su parte, el presidente brasileño destacó que el “ambicioso” memorando de entendimiento abre “un nuevo momento para la humanidad”. Lula Da Silva recordó que la génesis de este acuerdo se remonta a la primera visita de Bush a Brasil hace dos años, cuando “estuvo a punto de dejar el almuerzo a la mitad” porque, según dijo, “yo no hacía más que hablarle del etanol”. Lula aseguró que el acuerdo permitirá desarrollar tecnología para obtener etanol “sin afectar al suministro de alimentos o sin dañar a los bosques tropicales”. Con estas palabras, respondía a los manifestantes en contra de la visita de Bush en Sao Paulo. Allí se reunieron más de 10 000 personas. Ellos denunciaron en días recientes que la producción masiva de etanol puede hacer que se eliminen bosques tropicales para dedicar los terrenos a cultivar caña con el fin de obtener ese alcohol. Sin embargo, las protestas en las calles de Sao Paulo son apenas un reflejo de los numerosos actos de rechazo que se dieron no sólo dentro de Brasil. También hubo manifestaciones en Colombia y Uruguay. Y se tienen previstos más en México, donde el mandatario estadounidense termina su gira este miércoles 14 de marzo. En opinión de algunos expertos este viaje no logrará resultados concretos. Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, afirmó que “en América Latina saben que el presidente no tiene mucho apoyo en EE.UU. y tampoco capital político para gastar”. |








