REVISTA VANGUARDIA
Esoterismo: Un enigmático negocio en auge
| Esoterismo: Un enigmático negocio en auge |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 13 de marzo de 2007 | |
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Lectura de cartas, de café, de cigarro, baños, limpias... la búsqueda de respuestas sobre el futuro genera una legión de esotéricos. Octubre del 2004. La adivina Carmen Harra predice que “un hombre alto, fuerte, entrado a los 40 años, con una familia muy estable y tres hijos” será el nuevo mandatario del país. Dos años después, Rafael Correa gana las elecciones. Este hecho fue incorporado a la lista de aciertos de la síquica. Son 16 de carácter mundial. Estos le han dado un prestigio tal que se da el lujo de cobrar 400 dólares por una hora de consulta. Rubros altos que aumentan el negocio del esoterismo. Adivinos, curanderos, libros, horóscopos, portales web, mensajes vía celular y programas de Tv. Opciones para todo público y bolsillo. En el Ecuador no existe un registro oficial de las cifras que se tejen alrededor de este negocio. Sin embargo, según la revista Diners, los ecuatorianos gastan alrededor de 326 millones de dólares anuales en ello. La clientela y la competencia aumentan cada año. Benjamín Silva, que se hace llamar profesor Lebinson, dice que hace 15 años habían unos cinco "brujos" en todo el sur de la ciudad. Ahora, sólo en el casco colonial hay una docena de "consultorios" para lectura de cartas. Instalar uno es fácil. No se necesita autorización municipal. El arriendo de un local pequeño va de 80 dólares a 200. Además hay quienes atienden en sus propios domicilios. Para adquirir las cartas se gastan menos de 20 dólares. Una lectura cuesta de cinco dólares a 50. Depende del prestigio del esotérico y de su tipo de clientes. En Guayaquil, la Guga Ayala es la de mayor renombre. Recibe, por 20 dólares la consulta, a diputados, reinas y empresarios. En el Café Tarot, en La Mariscal, los extranjeros son asiduos visitantes. Pagan desde 18,50 dólares por la lectura de cartas. En estos sitios como en la mayoría, el promedio diario de clientes es de 10 a 15. Pero el servicio cruza fronteras. Nelson Salazar, especialista en lectura de tarot, atiende telefónicamente a 25 personas de España, 12 de EE.UU. y cuatro de Alemania. Todos pagan, a través de agencias de transferencia, de 20 a 25 dólares por consulta. Una de ellas es Rosely Marquez. Vive en San Francisco (EE.UU.) y hace dos meses se contactó con Salazar. "Quería seguridad para decidir qué hacer de mi vida", dice. Precisamente, la Guga explica el porqué del interés creciente: "antes la gente recurría a las cartas por temas amorosos. Ahora, lo hace para decidir sobre trabajo, viajes, negocios...". Por eso los servicios también se diversifican. Se ofertan baños, sanaciones, armonizaciones de chacras, elaboración de cartas astrales, amarres (para el retorno de ex novios/as), sacar espíritus de un domicilio y hasta exorcismos. Dependiendo del caso la gente cancela hasta 200 dólares por sesión. Pero hay pagos que van más allá del dinero. Algunos esotéricos dan cuenta de gente que entrega casas, autos, joyas y demás. Ellos dicen que lo peor es que muchas veces los trabajos son hechos por charlatanes que no solucionan nada. Esas estafas no son denunciadas oficialmente porque no hay forma de probarlas. Los ingresos de los adivinos no pasan por el Servicio de Rentas Internas. No dejan factura. Irma la Torre, astróloga, afirma que los charlatanes se valen del miedo para que el cliente se vuelva dependiente de las consultas. Salazar agrega que los programas de Tv sirven para ese fin. En canales de UHF venden espacios a los esotéricos. Salir al aire de lunes a viernes por un lapso de 10 a 30 minutos diarios cuesta de 300 a 1 000 dólares. "Tu esposa te engaña... Tus hijos quieren tu herencia... Ven visítame y te ayudaré". Así contesta Lebinson en su programa de canal 23 a la carta de un televidente. Dice que en un año su clientela creció en un 50 por ciento. Igual porcentaje maneja María Isabel Garcés, quien se autodenomina Mizsha. En la radio también hay espacios pero las ganancias se dividen. Si es que el esotérico consigue auspicios entrega más del 60 por ciento a la estación y se queda con el porcentaje restante. Todo esto sucede pese a que es una contravención legal. El Reglamento de la Ley de Radiodifusión y Televisión establece que las radiodifusoras y canales tienen prohibida la transmisión de "programas dirigidos por mentalistas, parapsicólogos o adivinos". Pero no es el único aspecto fuera de control. El servicio de mensajes esotéricos por celular también lo es (ver recuadro). El costo por mensaje bordea los 50 centavos. Mario Vanucci, astrólogo, tiene dos números. Él redacta los horóscopos a diario. Los textos son almacenados en la plataforma electrónica de Interacel desde la cual se envían a cada solicitante. Pese a ello, Vanucci indica que la información es personalizada. Aunque también lee el tarot y hace cartas astrales, reconoce que los mensajes tienen la demanda más alta. Pero se reserva cuántos recibe. Roque Hernández, secretario nacional de Telecomunicaciones, explica que no hay control porque "es un valor agregado de las operadoras. Si es que funciona mal el cliente lo abandona". Pero cada vez la gente está más atraída por estos temas. Otra muestra de ello es la venta de libros. Osho, Deepak Chopra, Brian Weills, Walter Risso o Brigitte Glaser son autores muy solicitados. En Mr. Books hay 800 textos y cada mes llegan 10 ó 20 títulos nuevos. Edgar Freire, de la Librería Científica, indica que las tres corrientes de mayor lectura son: esoterismo, autoayuda y medicina alternativa. Las ventas representan el 20 por ciento de la facturación total. En cambio para Librimundi es del 15 por ciento. Algunos títulos se encuentran en almacenes esotéricos donde las velas, inciensos, talismanes y otros artículos tienen su nicho. En el centro de Quito hay al menos ocho locales donde se venden jabones "lluvia de plata" o "Quiéreme". Su costo oscila entre uno y dos dólares. También las velas "Quita marido" o "Santísima muerte". Su valor es de 80 centavos. La venta de estos artículos deja una ganacia de hasta el 10 por ciento. José Palma, propietario de la tienda Icaro en Guayaquil, invierte 6 000 dólares en la compra de piedras energizantes. En dos meses recupera su capital. Otro caso es el de La Nena, una guayaquileña que lee las cartas españolas. Hace dos años instaló su bazar esotérico Sun, Moon and Star. Invirtió 7 000 dólares y tiene una ganancia del cinco por ciento. Pero ¿quiénes son los clientes? Hay políticos, empresarios, policías, militares, modelos, periodistas... Incluso, Santiago Amaury, parasicólogo que labora en Guayaquil, ha atendido a evangélicos pese a que ellos tienen prohibición de La Biblia. En todo el negocio, las mujeres de 25 años en adelante representan el 80 por ciento de la clientela. Los hombres de la misma edad el 20 por ciento. Sin embargo, los adolescentes se van sumando. Salazar tuvo un cliente de 13 años que se atendió con el consentimiento de sus padres. Esta autorización no es necesaria si se tiene a mano Internet. En Google hay seis millones 590 000 referencias de respuesta bajo la palabra esoterismo. Entre ellas constan portales webs como www.esoterismo.net. El crecimiento del negocio es imparable. Amaury instalará un bazar esotérico y la Guga lanzará al mercado un tarot con su nombre. Actualmente tramita la patente. Los esotéricos pueden percibir de 1 000 a 5 000 dólares mensuales, aunque no lo admiten. La mayoría trabaja un promedio de seis horas diarias de lunes a sábado. No ejercen otra profesión y se dan tiempo para visitar clientes en otras provincias. Pese a ello, muchos, como Lebinson, niegan que la actividad sea lucrativa. "Da para vivir humildemente", afirma el hombre que luce una gruesa esclava de oro en su mano derecha y dos anillos grandes del mismo metal. |








