REVISTA VANGUARDIA
Tungurahua: apremia la reubicación de comunas
| Tungurahua: apremia la reubicación de comunas |
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| Jorge Arteaga | |
| martes, 13 de marzo de 2007 | |
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En el país no hay una política clara sobre los desastres. Las autoridades no han aprendido nada de las otras explosiones del volcán. A las instituciones estatales les faltó aprender bastante de las últimas advertencias que ha hecho elTungurahua. El Estado no ha concretado nada sobre su política de reordenamiento territorial. Más bien lo que habido son iniciativas de los organismos técnicos de socorro, como la Cruz Roja, que puso en marcha un plan para 21 comunidades y 1 000 familias, a las cuales brindaron protección, higiene, salud, alimentos, agua... El país, hasta ahora, sólo reacciona a través de conductas asistencialistas, inmediatistas y coyunturales. Esto muestra que todavía no tenemos una política clara sobre lo que son los desastres y se cruzan los roles. La Ley de Seguridad Nacional dice que la Defensa Civil es un ente coordinador y que, por tanto, debe dar las facilidades para que los organismos operativos (Cruz Roja, Policía y Bomberos) hagan su tarea. Sin embargo, a estas instituciones no les queda más que guiarse por sus propias líneas de acción como son, por ejemplo: atención pre hospitalaria, rescate, evaluación de daños y de necesidades, apoyo sicológico, apoyo en la evacuación de personas. No cuentan con otras directrices. En la emergencia anterior, el Estado entregó cinco millones de dólares y se sabe que a la Cruz Roja de Tungurahua le dieron 5 000 dólares y a la de Chimborazo otros 5 000. Hay otros 4 990 000, sobre los cuáles no se tiene conocimiento. No hay una rendición de cuentas como se debe hacer en cualquier institución que brinda servicios y, más aun, que es para protección de las personas. Lamentablemente, si se da una nueva erupción, se repetirá el caos inicial registrado en las dos ocasiones previas. Para muestra un botón: en el Gobierno anterior, los albergues estuvieron a cargo del Ministerio de Bienestar Social. Ahora no se sabe quién manejará el del Pingüe donde ya hay familias. Esa es una responsabilidad del Estado, que debiera tener la sapiencia para recoger las herramientas internacionales existentes como el Manual del Proyecto de la Esfera. Otro caso son las vías de evacuación. Ahí tampoco se ha hecho nada por parte del Estado. El observatorio del volcán Tungurahua en Guadalupe ha señalado que la onda de calor, en caso de una nueva erupción, llegará hasta Puñapí, por donde era la vía de evacuación determinada por las autoridades de socorro. Tuvo que darse la vualta a los letreros que se pusieron y mostraban la ruta para indicar por dónde pueden ir ahora, porque ni siquiera hay dinero para hacer nuevos. Además, se tiene que socializar con la gente el camino a tomar. En suma, como no hay una política de prevención estamos ante un riesgo altísimo. Tampoco se sabe con exactitud cuánta gente corre peligro, porque desde agosto hasta ahora nadie maneja datos concretos. La Cruz Roja, por ejemplo, ha identificado a 1 000 familias en 21 comunidades y con ellas trabajó. Pero éstas no son las familias que están en la zona de alto riesgo, porque ese organismo no puede ir contra el señalamiento que hizo el Estado: reubicar Cusúa y Bilbao. Falta mejorar mucho en la coordinación. Y no se sabe cuánto tiempo va a durar el proceso eruptivo del Tungurahua. Mantener un albergue por seis meses no es ético ni técnico porque sicológicamente, cuando las personas están todos los días con otras, en un mismo espacio, pueden surgir muchos problemas. Por eso tampoco se puede hablar de fondos, porque el Estado es el que tiene que marcar en qué quiere apoyar a las personas. Lo que sí es seguro es que será mucho más barato trabajar en las políticas de reordenamiento territorial para Palitahua, Juive Grande, Pillate, Chacauco, Cusúa, Bilbao, entre otras, que manejar un albergue y movilizar en cada crisis a las instituciones de ayuda y socorro. El reordenamiento territorial debe venir con una declaración de Parque Nacional de las zonas de mayor riesgo. En caso contrario, la gente volverá, aunque sea a cultivar. De ahí que se debe tomar en cuenta el aspecto social y dotarles de medios de producción. Insisto, la solución es reubicarlos y crear un Sistema de Prevención y Atención de Desastres como el colombiano o el mexicano. |








