REVISTA VANGUARDIA
Correa despierta a la izquierda guayaquileña
| Correa despierta a la izquierda guayaquileña |
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| William Sánchez | |
| martes, 20 de marzo de 2007 | |
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Las marchas de Guayaquil muestran que el presidente Correa se enfrenta a toda la derecha. él representa a las otras fuerzas. El discurso es de confrontación. El primer golpe fue bajo para el alcalde Nebot. Tanto que necesitó mostrar el respaldo de su gente hacia él. Rafael Correa no trató de criticar –por lo menos de frente– la labor del alcalde de Guayaquil, ni de defender la provincialización. Él trató de recordar a la gente que son todas las fuerzas de la derecha, especialmente las socialcristianas, las que han liderado la política y la función pública en Guayas. Con resultados que, a su parecer, no son tan exitosos. Por eso Correa ataca principalmente a Nicolás Lapentti, a la Junta Cívica y a las Cámaras de la Producción. Pero no consigue arrasarlas totalmente. Va poco a poco. ¿Por qué? En el referente de la gente todavía descansan las administraciones municipales de Nebot y de León Febres Cordero que, comparadas con anteriores, han marcado diferencia. La agresión que siente Nebot es más por el grupo que lo rodea. Siente que se ataca a las fuerzas vivas, a quienes lo acompañan en toda su gestión, a los que están dentro de las fundaciones y de los proyectos de sus obras. Son prácticamente ellos los que se cobijan bajo su liderazgo. Lo penoso es que estos gremios se toman el nombre de sus colectivos para decir que son una sola voz. Lo cierto es que las fuerzas vivas no son Guayaquil entero. Y eso se evidenció en las dos manifestaciones y concentraciones que se organizaron en la ciudad, el jueves pasado. Se vieron dos pensamientos distintos, dos grupos de gente: uno allegado al alcalde y otro proveniente de movimientos izquierdistas que intentan quitarle el poder a la derecha. Grupo que siempre ha existido, pero que necesitaba de un líder que los guíe. Correa entra como el hombre de clase media que ha recorrido el país en campaña y sabe el sentir popular. Es el opuesto de Nebot, del alcalde que hace mucho tiempo no hace campaña y que revela un doble discurso: dice que se ha separado de la política, pero continúa orientando y manteniendo conversaciones con el bloque del PSC. La oposición –insisto– no es sólo contra Nebot. Es contra la derecha. Contra Nicolás Lapentti, quien reconoció que el peaje a Salinas puede costar menos de los cinco dólares que anunció. Correa, a paso lento, le va ganando la batalla. Se hace llamar guayaquileño de nacimiento, lo cual es cierto; pero, además de eso, es el líder que le va robando protagonismo a Nebot, porque va captando a las masas de tendencia izquierda que esperaban a un líder que los oriente. Esa gente no es ciega sobre lo que falta en la ciudad, sabe que hay negocios entre el Cabildo y las élites. Pero, no se atrevían a pronunciarlo hasta que un presidente encabece esa postura. Y así lo hicieron. Correa reconoce que debe hacer un trabajo constante. Que sus discursos deben despertar la mente popular. Y que no debe creer en todo lo que dicen sus opositores, así sea en la búsqueda de un consenso. Por eso vuelve a criticar la concentración nebotista. Insiste en que ellos no son los verdaderos guayaquileños. Y peor que quieren la Asamblea Constituyente, porque es allí donde corren el riesgo de que una nueva Constitución eche fuera los preceptos a favor de los grupos económicos. El PSC lo sabe. Y por eso su discurso cambió de un rato a otro. Mientras Cynthia Viteri, en campaña política, aseguraba que solo el 1% de la población quería la consulta; ahora el alcalde dice que él y su gente quieren consulta, asamblea y cambios. Lo curioso es que su misma gente en el Congreso se mantiene firme en no darle paso. Ambos saben que su instrumento más fuerte son las marchas. Especialmente en Guayaquil, donde se acostumbra a la calma para solucionar los problemas políticos. Sin embargo, los liderazgos no son eternos y hasta el momento solo uno sabe que tiene que educar a su gente para que guíen masas a su favor. Ese fue el caso de Correa que envió a Ricardo Patiño, para que asumiera esa responsabilidad. Lo hizo bien. Pero a Nebot, no hay quien le siga. A Eduardo Maruri, Cynthia Viteri y Pascual del Cioppo les falta firmeza. Hasta ahora, Correa avanza con su tendencia en la tierra de las guayaberas blancas. |








