REVISTA VANGUARDIA
Correa sin contrapeso nacional
| Correa sin contrapeso nacional |
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| Revista Vanguardia | ||||||
| martes, 20 de marzo de 2007 | ||||||
Página 4 de 4 EL PERFIL Un político con carisma e influencia Rafael Correa tiene condiciones muy poderosas de carisma y capacidad de influencia para ser popular: lo dice el sicólogo–motivador, Diego Merino. Bajo el modelo Neurolinguístico (PNL), por ejemplo, hay tres factores determinantes en un líder. Correa los aplica: Uno, tiene autoridad. Dos, muestra conocimiento y la gente lo ve competente. Y tres, da ejemplo (se bajó el salario mientras los congresistas pretendieron subírselo). La gente también observa de cerca en un líder su ética, la responsabilidad social y la eficacia. Correa busca compartir valores populares, viaja por el país, habla como la gente, dice compartir objetivos comunes con ella, se muestra capaz de cambiar las cosas, influye en forma positiva y motiva. ¿Qué líder de la oposición compite con él? ¿Cómo llega Correa a la gente? Usa los tres sistemas representacionales con que percibe la gente. El visual: “veo que la Patria vuelve”. El quinestésico (los sentimientos): “no me defrauden”. El auditivo: “escucho la voz de mi pueblo”. El Presidente usa los dos hemisferios cerebrales: el izquierdo lógico, formal, y el derecho soñador. Al aprobar la emergencia en salud, por ejemplo, demuestra preocupación por la enfermedad del pueblo y por llevarlo a la sanidad. Y, a la vez, muestra su conocimiento de la economía, por ejemplo, al explicar la situación de la banca. Merino cree que con estas técnicas, asesorado o no, Correa ha logrado un anclaje, es decir, algo que se queda grabado en el cerebro. Ha incorporado en la gente la estrategia a seguir para tener un mejor país: la Asamblea Constituyente. Y la gente anclada, dice Merino, no va a parar hasta que se concrete la Asamblea. Además, se ha convertido en el modelo a seguir y eso lo puede convertir en un líder incondicional, con sus beneficios (el cambio profundo para salir de las frustraciones anteriores) o los riesgos (prepotencia, tendencia dictatorial…). Rafael Correa no se controla. En su personalidad hay rasgos de intolerancia. Su alta autoestima (unida al nivel de popularidad), puede convertirse en su mayor enemiga. Correa, ya intolerante, puede derivar hacia visiones mesiánicas. “Una de las características de los liderazgos en América Latina –dice Miguel Ángel Soto– es decir yo soy el dueño de la verdad”. Con todo, la oposición no tiene un líder de sus características. LA CAMPAÑA Correa lleva algunas tarimas de ventaja... La oposición quiere que Correa gobierne. Tampoco ahí parece haber entendido la lógica del Presidente, pues Vicente Taiano se dice sorprendido, al indicar “pensábamos que Correa se iba a dedicar a gobernar”. Rafael Correa organizó su gobierno (con ministros coordinadores) para administrar (y hay numerosos planes en curso) mientras él se consagra a la tercera vuelta electoral. La oposición no tiene argumentos para lo primero (el Gobierno le refriega las cifras de la pobreza y el mal gobierno) ni ha entrado en campaña. De hecho, en este plano también el Presidente tiene a la oposición corriendo tras su agenda y su proyecto de consulta. La oposición no ha conseguido que el Gobierno precise el contenido real de sus reformas. Ni tampoco ha presentado las suyas. “El Presidente hace un trabajo de ajedrecista —dice el publicista de Maruri Comunicaciones, Mariano Ponzano—, donde combina los momentos políticos con una estrategia mediática, al estilo de Hugo Chávez y Krichner”. Su estrategia no es muy compleja. “En países con pobreza el estar muy pegado a lo social da soluciones mediáticas, aunque no sean concretas, para los problemas. Así se pone al 80 por ciento del país en el bolsillo”. Parte del marketing es la movilidad. Como los espíritus, aparece en todo lado... Y eso abruma a la oposición. |
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