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Entrevista a Jaime Mantilla Diario Hoy cumple 25 años. Su director cuenta su mayor decepción y perfila lo que su periódico, del cual es accionista mayoritario, hará en adelante.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) se reunió la semana pasada y expresó su preocupación por la situación ecuatoriana. El director de diario Hoy dice que el presidente Correa es muy voluntarioso. También habla del cuarto de siglo que cumple el medio en este año.
Cómo se siente, como director del diario Hoy, luego de 25 años de historia, de oposición, de libre pensamiento, ante las afirmaciones del presidente Correa? Prensa corrupta y hasta mafiosa... No sé si tomarlo en serio o no hacerle caso. El problema del presidente Correa, en gran parte, es el exceso de voluntarismo. Cuando nos insultó me molesté muchísimo, nos molestamos todos los directores de periódicos. Creo que la estrategia de Rafael Correa es usar a la televisión y a la radio, por la inmediatez y por la capacidad de llegar a más personas. En el caso de los periódicos, aproximadamente el 25 por ciento de la población los lee y sólo el 20 por ciento de ellos lee los editoriales. ¿Cuál será la línea de Hoy tras los 25 años? ¿Se mantiene, se recrea, se radicaliza, cambia? La línea no puede cambiar por una circunstancia: mucha gente cree que haciendo periodismo se adquieren poder y dinero. Si se obtiene poder, un buen periodista no lo utiliza. Y si se obtiene dinero, es porque estás haciendo algo incorrecto. El negocio de una prensa libre es tener suficiente capacidad económica para resistir las malas influencias y tentaciones, pero fundamentalmente está en una línea clara sobre todas las cosas. Eso hemos tratado de hacer durante los 25 años. ¿Cuál ha sido la definición conceptual que ha cobijado ese trabajo? Independiente, plural y algo irreverente. Ser independiente cuesta mucho, porque a veces o se ataca a cualquier tipo de poder o se lo critica.
Por ejemplo, en los últimos días, un banco se molestó mucho porque para graficar una nota salió la foto de una de sus sedes. Se armó un escándalo y ya hubo amenazas. Somos un periódico plural en el sentido de que tenemos distintas visiones de la realidad en nuestra página editorial.
Ese equipo, ese ímpetu y ese periodismo de oposición al gobierno de León Febres Cordero que marca la historia de Hoy, ¿no se ha ido aquietando? Cometer errores y darse cuenta nos permite corregirlos. La época de Febres Cordero fue excitante, tremendamente dura, porque el periódico estuvo al borde de la quiebra, como ya ha estado otras veces, porque no nos dejaban importar papel. ¿Por qué pasamos por esa presión con Febres Cordero? Creo que esa fue una equivocación nuestra.
Pudimos hacer igual trabajo crítico sin meter tanta emotividad. Crecimos en circulación, pero sin los fondos para sostenerla. No sólo eso: se acabó el gobierno de Febres Cordero y siete de nuestros colaboradores fueron al gobierno de Rodrigo Borja. La percepción de la gente fue que éramos borjistas y la circulación cayó. Recuperar la confiabilidad y la credibilidad es algo imposible a corto plazo.
¿Cuál piensa que será el destino de la actual administración? Tengo miedo de la intemperancia del presidente Rafael Correa, porque por su violencia puede hacer lo que sea. Se acaba de presentar en la SIP un informe redactado por el vicepresidente para el Ecuador de la Comisión de Libertad de Prensa y la mayoría de presentes –sólo había nueve o 10 ecuatorianos- pedían que saque un acuerdo duro para el Ecuador.
¿Tan fuerte es la percepción afuera sobre el diferendo de Correa con los medios de comunicación? Es terriblemente dura la percepción. Las similitudes con el caso de Chávez son inmensas.
De Hoy se dice que su marca principal la han forjado las firmas de los columnistas. Su proceso informativo parece secundario. ¿Comparte ese criterio? Sí y creo que ese no es el mejor aval para la circulación, porque la gente no lee mucho los editoriales. Sin embargo, en el carácter del Hoy había la obsesión, primero, de hacer un buen periódico y para hacer un buen periódico se necesitan muchos recursos. En la crisis tuvimos graves problemas de subsistencia al punto que varios grupos de poder quisieron quedarse con el periódico que ya salió de la crisis y económicamente está bastante bien. Pero siento una gran frustración: el sueño de hacer un periódico independiente, incluso en el sentido accionarial. Al principio el periódico era totalmente abierto, ahora existen 282 accionistas. Muchos de los socios iniciales se retiraron en el tiempo de León Febres Cordero por miedo.
¿Cuál es hoy, en ese punto empresarial, la situación del periódico? Actualmente hay varios grupos. El que yo manejo controla la mayor parte del capital. En Guayaquil contamos con otro diario, donde aportamos el 12% y es muy abierto. En una nota editorial que escribí hace algún tiempo, cuando los Isaías atacaban el periódico y decían que Fidel Egas era accionista, les recordé que era verdad, pero que tenía la mitad de acciones que el grupo Isaías: Fidel Egas tiene 0,02 por ciento y los Isaías el 0,04 por ciento. Eso se mantiene hasta ahora.
Los accionistas son de todo lado. Incluso hay 79 empleados accionistas.
¿Hay algún cambio en perspectiva con respecto a la línea informativa? Darle más contexto a la noticia. Eso nos obliga a tener más graficación, análisis y opinión.
¿Pero cómo contextualizará las noticias si la parte arquitectónica del diario obliga a hacer noticias pequeñísismas? Vamos a hacer las noticias más largas. De todas maneras, el periódico impreso no creo que tenga muchos años más por delante. Por eso tiene que estar muy unido con la Internet, porque la interacción con el lector es vital. Vamos a crear muchos blogs. Tenemos Tv y audio en nuestro web site. Creemos en los diarios gratuitos. Da la impresión de que diario Hoy debiera ser un diario quiteño y no nacional. ¿A quién quieren llegar? El 42 por ciento de nuestra circulación está en Quito. Es un diario de clase media alta, trata de ser nacional, por eso hay dos ediciones: una de Quito, que es más comunitaria, y la de provincias.
Todos los diarios quieren ser nacionales. Pero, ¿no ese un mito? Sí, pero hay que cumplirlo. Vamos a crecer en Quito y a cumplir con las provincias. Creo que el periódico, a través de sus productos, tiene que ser mucho más comunitario quiteño y comunitario guayaquileño. Editamos en este momento un periódico en esa ciudad: Metroquil. Ahí hemos visto que es el único periódico que no tiene la obligación de satisfacer al lector que es de fuera de Guayaquil.
¿El sello político se mantendrá? Sí, Hoy es un diario político, por eso necesitamos las dos ediciones.
En el desarrollo noticioso o de opinión, ¿se explorarán otros campos o se ampliarán los existentes? Vamos a tener algunas cosas que por ahora no puedo revelar, pero la interactividad es vital. Debemos olvidarnos de tratar de decir lo que piensa la gente. Los sistemas electrónicos nos ayudan a que la gente disponga de acceso directo a la información y a la expresión. Metrohoy inauguró una sección que nos ha dado buenos resultados: eliminamos los editoriales, pero tenemos un periodista que se pasea en el trolebús preguntando a la gente cuál es su problema diario, qué piensa. También están los blogs y el SMS, que son una oportunidad única.
¿Cómo concibe, entonces, la mediación periodística? Es el complemento para explicar y dar el contexto. Para eso tiene que haber excelentes editores. Ahí viene otra parte de nuestra visión: vamos a meternos con la Aedep, en la cátedra de desarrollo de periodistas y editores, a través de las universidades.
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