|
Entrevista a Guillermo Lasso
El presidente del Banco de Guayaquil responde a Rafael Corea: podemos colaborar pero dialogando.
¿Coincide con el Presidente en que la banca gana demasiado y es hora de que se ponga al servicio del país? Hablo con números: la rentabilidad sobre patrimonio de la banca, del último año, es 22,23%. Comparando con otros sectores, en una investigación de mercado basada en la información de la Superintendencia de Compañías, hay 10 000 empresas con rentabilidad superior a 10% en el país.
Hay sectores agrícolas, industriales, comerciales, pesqueros... con rentabilidades de 60 y 80%. Pero eso no se hace notar porque la banca da más información y eso permite analizar su comportamiento. Sus balances se publican cada tres meses. Tenemos controles de la Superintendencia de Bancos, calificadoras de riesgo y auditores externos.
¿Entonces la lectura del Presidente es política? Yo lo pusiera así: me gustaría contribuir con información para que el Presidente pondere esas opiniones a la luz de lo que sucede en otros sectores y con relación a Colombia, Chile, Perú..., donde la banca tiene rentabilidades de 25 y 26%. El libre mercado determina la posibilidad de obtener resultados interesantes.
Aun así, el Presidente sostiene que la rentabilidad de la banca no se compadece con la realidad económica de buena parte del país. La banca puede hacer más, pero pregunto si conocemos los balances de Pacifictel, Andinatel, Petroecuador. Son monopólicas, dan servicios que llegan a unos 15 000 millones de dólares al año. Los intereses bancarios no superan los 500 millones. Si queremos más transparencia para contribuir a una mayor competitividad, comencemos por el Estado.
Mucho se comenta en voz baja que esas empresas son secuestradas por grupos que lucran de ellas. Nadie sabe cuánto invierten ni cuánto ganan. No es una actitud justa ante sectores que inciden más que los bancos en los costos de producción del país. Pero el tema es si la banca reducirá tasas de interés y los costos de los servicios. Los banqueros también queremos prestar a menor tasa, porque hay menos riesgo para recuperar el crédito. De hecho, desde el 2000 ha bajado de 18 ó 19% y hoy está en 9,3%. La tasa pasiva ha subido. El margen financiero bruto que al inicio de la dolarización era 12%, hoy está en un cinco. Por tanto, sí se han hecho esfuerzos. Pero comparemos las tasas para el sector corporativo.
Muchas empresas obtienen recursos al 6,5, 7,0 y 7,5%, cuando la tasa prime de EE.UU. está en 7,5 ó 7,75. Tampoco podemos pensar en bajar las tasas a niveles inferiores a los estándares internacionales. Este no es un país con un nivel de riesgo menor a EE.UU., Chile, Colombia o Perú.
¿Su respuesta a Correa es que la Banca no hará esfuerzo alguno? Le tengo una propuesta: segmentar las tasas de interés. Según la Ley Trole, sólo existe una tasa activa referencial para consumo, producción, vivienda y microempresa. Lo saludable es tener tasas por sectores, según cada nivel de riesgo, montos de operación y costos.
Al segmentar, se eliminan las comisiones, porque la tasa incluirá los costos del crédito. Segundo, habrá tasas corporativas más bajas, pues los bancos podrán mover sus costos en función de cada sector. Tercero, habrá tasas más reales para el consumo. Una sola tasa provoca que, por ejemplo, en tarjetas de crédito la tasa máxima sea 13%, cuando en EE.UU. es 18 ó 19%. El sector productivo ha estado subsidiando en alguna medida la tasa de consumo. ¿A cuánto asciende ese subsidio? No tengo el cálculo. Pero las tasas bajarán si la segmentación se acompaña con la eliminación de la contribución de la banca a la AGD que es de alrededor de 50 millones de dólares al año y unos 300 millones desde que se la creó. Hay otros costos indirectos, pues la banca actúa como intermediaria de recaudación de fondos para el Estado y se la acusa de los precios altos cuando en realidad gran parte de esos recursos van al Estado.
Ustedes siempre responden a los políticos que den estabilidad. ¿Cuánto incide ese factor en el alza de las tasas? Se mide con el riesgo país. Es la manera técnica, no hay otra en el mercado internacional. Pero no quiero ser injusto: no creo que el Presidente genera la inestabilidad política. Ésta viene desde hace 20 años y también están involucrados todos los sectores políticos, el Congreso y otras instituciones como hemos visto en los últimos días. ¿Es posible eliminar las comisiones? Si pasamos a un régimen más flexible, que reconozca las particularidades del mercado en las tasas, la consecuencia será eliminar las comisiones.
Coincido con la crítica a ciertas operaciones de una parte de la banca. En un restaurante no es posible que la propina sea más cara que la cuenta... No puede haber operaciones con comisiones más altas que la tasa de interés. Pero es fácil atacar a los bancos, cuando lo razonable, lo técnico y prudente es encontrar las razones de por qué sucede esto.
¿Detrás de las comisiones y tasas hay ineficiencia? ¿Siguen los consumidores subsidiando a los bancos? En absoluto. La banca es eficiente. Analicemos indicadores del Estado. A todas luces, Andinatel, Pacifictel, Petroecuador son ineficientes.
¿Es normable el fondo en el exterior? Se piensa legislar sobre quienes depositan en la banca ecuatoriana, cuyo dinero, para precautelar su seguridad, se coloca en el exterior. Pero hago una reflexión: quienes más depositan en Ecuador son los ecuatorianos de riqueza media y pequeña. ¿Por qué no legislar también sobre el dinero de grandes depositantes ecuatorianos en bancos en el exterior? Ahí hay una injusticia.
¿Han hablado con las autoridades? El Superintendente de Bancos escuchó nuestros puntos de vista.
¿Hubo avances o algún puente con la Presidencia de la República? Vi una gran disposición del Superintendente a escuchar y crear comisiones para analizar cada tema. Si conversa con el Presidente me parecería bien, pero no nos lo ha dicho.
¿Se pueden repatriar esos 2 000 millones que el Presidente dice que están afuera o es imposible hacerlo? Nada es imposible si hay voluntad. Pero es necesario explicar algunos aspectos. La banca tiene 9 000 millones de dólares en depósitos y un patrimonio de 1 200 millones. Si todo ese dinero fuera manejado por la banca –contando las líneas del exterior– es claro que lo que pertenece a los accionistas de la banca es apenas el 11,76%. El resto es de los depositantes.
Segundo, los fondos disponibles no son 2 000 millones. Hay que reducir unos 700 millones depositados en el Banco Central, que es más de la obligación legal del 4% de encaje, pues la banca tiene 340 millones más depositados voluntariamente en el Central.
Entonces, lo depositado en el exterior es 1 300 millones. Pero la banca ha canalizado 1 200 millones del exterior hacia el país para financiar comercio exterior y capital de operación. Si mañana existiese una ley que obligara a traer esos dineros, la reacción de los proveedores de esas líneas sería pedirnos pagarles primero. Entonces, habría 100 millones en el exterior.
¿Lo que se debe y lo que hay afuera es lo comido por lo servido? No. Quiero decir que el sistema de liquidez actual es correcto y seguro
¿Eso significa que los banqueros no traerán lo que hay afuera? Si mágicamente, en un minuto los bancos traen 1 300 millones del exterior, los deben poner en el Banco Central y éste tendría que guardarlo en bóvedas del tamaño de 10 coliseos Rumiñahui en Quito ó 20 coliseos Cerrados de Guayaquil... En la práctica, se esta pretendiendo que el Estado controle activos privados y eso es peligroso.
¿La respuesta es la misma si se habla de abrir más líneas para la producción o para el microcrédito? Con el mayor respeto para el Presidente, la mejor manera para lograr una reducción de tasas, aparte de la sectorización, es trabajar para el crecimiento de la economía.
¿Y qué hará la banca en ese campo? Lo que hace: dar crédito. En el 2002 la cifra era de unos 1 800 millones de dólares, hoy son 8 000 millones.
Pero un buen porcentaje de aquello va para el consumo... Pero también se beneficia la producción. No es lo mismo dar un crédito a la Pasteurizadora Quito para que compre maquinaria y produzca leche, que darle una tarjeta de crédito a quien compra esa leche. Si pregunta al gerente de Pasteurizadora si prefiere financiar las ventas de su empresa o que la banca lo haga a través de crédito de consumo, estoy seguro de que la respuesta va ser lo segundo. La industria se beneficiará más recibiendo la venta de contado.
¿Y el crédito para la microempresas? Eran 56 millones en el 2002, ahora son 490 millones. Sin embargo, se habla con gran pompa de que hay un banco venezolano que traería 25 millones. El gobierno de Lucio Gutiérrez también dio microcrédito desde el Banco de Fomento. Sólo colocó 50 millones.
¿Quiere decir que ya están haciendo lo que el presidente Correa pide? Por supuesto, y con eficiencia. Podemos prestar más si se crean las condiciones para que la economía ecuatoriana crezca al 8%. El Gobierno cree que si se bajan las tasas de interés en el Banco Nacional de Fomento o en la Corporación Financiera Nacional, los bancos privados tendrán que seguir... Si el Gobierno lo decide es factible y no sólo a través de los bancos del Estado. Debiéramos procurar una mayor inversión privada en la banca nacional, sería ideal que vengan bancos internacionales para competir...
¿Pero el ministro Patiño tiene razón cuando dice que si hay esa competencia la banca privada bajará las tasas? Por supuesto, pero que juegue con reglas de mercado. No creo, con todo respeto, que se pueda dar crédito al 5% a la microempresa. Eso no es real.
¿Es otro subsidio? Claro. El Gobierno lo puede hacer, pero eso ya no es competir sino tener una política económica o social. ¿El pedido de bajar utilidades en aras de los usuarios y el país es un eslogan, no una realidad económica? Es un eslogan. Diría al Gobierno que procuremos más bien bajar las tarifas eléctricas, producir combustibles de mayor calidad y más baratos... Eso se logra si las empresas del Estado son más eficientes. Si se quiere atacar a los banqueros porque es redituable en términos de votos, no estamos hablando de economía ni de técnica sino de tácticas políticas.
¿No hay, en conclusión, puntos de confluencia entre la banca y el Gobierno? Por supuesto que podemos contribuir con el Presidente, pero dialogando. Si se parte de prejuicios, en lugar de lograr efectos positivos serán negativos y costosos para la economía y los depositantes. No se puede manejar un tema técnico con un discurso político.
¿Hay otra salida que no sea diversificar los créditos para bajar la tasas? Si alguien tiene otras ideas sería bueno analizarlas y discutirlas. Hay que trabajar también sobre las contribuciones al Estado.
El ministro Patiño dijo que pudieran eliminarse algunas cargas para la banca. Eso abarataría los costos. El Banco de Guayaquil, el año pasado, en Impuesto a la Renta, contribuciones a la AGD, a las superintendencias de Bancos y Compañías, al Innfa, pagó el equivalente al 60% de sus utilidades netas.
Debiera existir un compromiso de la banca de que al eliminar ciertas contribuciones el beneficio se trasladará a los usuarios y no a las utilidades.
¿Se siente atacado por el Gobierno? No. Creo que el Presidente fue claro al ponderar la solidez y prudencia de la banca en el manejo de la liquidez. Él quiere ver tasas más bajas y reglamentar las comisiones. Eso no es un ataque sino una aspiración del Gobierno. |