REVISTA VANGUARDIA
Las cifras entran en escena
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 03 de abril de 2007 | |||||
Página 2 de 3 La economía será eso en el actual gobierno: economía política. Un discurso —materializado en cifras y planes—, que no perderá su norte político ni su función electoral: captar más poder para, desde allí, anclar las reformas políticas que deben darse en la Asamblea y asegurar su permanencia. Esto explica tres de los hechos que en este gobierno marcarán a la economía. El rol del Estado: regulador, planificador y promotor. La concepción de los programas de gobierno: desarrollo de los sectores. Y la relación del poder político con los demás agentes económicos: competencia y confrontación. Esta concepción atraviesa todas las políticas: la petrolera, por supuesto, pero también la turística o la agrícola e industrial que el régimen fomentará, especialmente, mediante la asociación de pequeños productores. Pensando en ellos se habla de créditos más blandos y de un papel preponderante tanto del Banco Nacional de Fomento (BNF) como de la Corporación Financiera Nacional (CFN) que pudieran contar, por partes iguales, con un total de 400 millones de dólares para este año. De ellos, al menos 250 millones provendrán de la cuenta Cereps. En ese contexto, los subsidios no son una pieza extraña. Correa y sus amigos los ven como una forma de reposicionar al Estado frente a los sectores tradicionalmente desfavorecidos. El Estado es un garante de derechos que, a sus ojos, han sido cooptados por un sistema inequitativo. Es la forma de apalancar a sectores que —en un futuro indeterminado, por ahora— deben valerse por sí mismos. Esta tesis —que suma 2 315 millones de dólares en la pro forma presupuestaria— ampara las emergencias que tradicionalmente son selecciones a dedo y puertas abiertas a la corrupción. El Presidente ha optado por ellas arguyendo que al fin así habrá recursos que beneficiarán a la población. Los montos para esas emergencias (vialidad, salud, educación…) son altos y salvo el caso de vialidad (380 millones para los cuatro años…) se conocen parcialmente. Lo que subrayan, en definitiva, es una vocación del Gobierno para poner al Estado como motor de su acción. ¿Es esto sostenible? La pregunta siempre hace sonreír a Ricardo Patiño, ministro de Economía. En Carondelet y en varios salones ministeriales hay otra lógica: el gasto social es una inversión y dinero hay. Pero sí hay quienes cuestionan la fiebre de gasto y recuerdan en el mismo gobierno el equilibrio que debe haber con ingresos reales. Por eso Correa exige resultados. Rentas puede ser, en ese caso, una herramienta fiscal importante con el incremento de recaudaciones de impuestos. Con la Unidad de Grandes Contribuyentes y las veedurías a los juzgados se espera acelerar los procesos de cobro. El cruce de cuentas con la CAE y la Superintendencia de Compañías permitirá revisar cuentas de las empresas que más actividad económica y ventas realizan en el país o en el exterior. El director del SRI, Carlos Marx Carrasco, está seguro, en todo caso, de que aumentará la recaudación (Rentas cifró la presión fiscal en 13 por ciento, dos puntos más que ahora). No es sólo un mensaje. Ya hay en camino auditorías a empresas y glosas. Y Carrasco preconiza el endurecimiento de penas para los evasores. Él, aparentemente, renunció al impuesto al patrimonio de las empresas que, en cálculos optimistas, sumaba 454 millones de dólares. Lo reemplazará por un porcentaje de los activos o ingresos como pago mínimo del Impuesto a la Renta que, según él, pudiera sumar dos por ciento. Lo que busca el régimen es modificar la estructura de ingresos y que no siga creciendo más el peso del IVA sino la imposición indirecta. |
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