REVISTA VANGUARDIA
Las células madre arrinconan a Bush
| Las células madre arrinconan a Bush |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 17 de abril de 2007 | |
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La mayoría de estadounidenses aprueba la experimentación con embriones humanos. Las fuerzas políticas en Washington están cambiando. El Senado y el Congreso, liderados por los demócratas, dieron ese mensaje al presidente George W. Bush. Primero ocurrió en el tema de Iraq, al aprobar un plan de retiro de tropas, y segundo con el reciente apoyo a un proyecto que levanta las restricciones a la investigación de las células madre. Los temas le incomodan, al punto de anunciar públicamente que los vetará. Con ello se abre nuevos frentes. Al igual que en el 2006, el debate iniciado en el Senado, el miércoles anterior, desató la polémica entre quienes defienden y critican la experimentación con embriones humanos. Pero ese debate tiene un tinte más político. La medida busca reestablecer el financiamiento federal para la investigación con células madre, el cual fue suspendido mediante una prohibición que impuso Bush en el 2001. Previamente a la aprobación del Senado, con 63 votos, entre ellos 17 republicanos, una semana antes el Congreso, liderado por Nancy Pelosi, ya había aprobado un calendario de retiro de tropas de Oriente Medio. Bush se encuentra flanqueado. Y aunque la propuesta del Senado obtuvo la mayoría, faltaron cuatro votos para conseguir la cantidad necesaria para evitar el veto presidencial. Esta semana, específicamente este miércoles, los demócratas tendrán una nueva oportunidad para conseguir los 67 votos y de este modo evitar las intenciones de Bush. En enero pasado, el Congreso aprobó un tema similar con la votación de 253 contra 174, pero tampoco alcanzó los dos tercios. En el tema de las células madre, el Mandatario demuestra que sigue muy apegado al sector extremo conservador de los republicanos. Para Bush, el proyecto es similar al que vetó en el 2006. Es una medida –a decir suyo- que cruza un límite moral. En eso se muestra preocupado. Y advierte que lo vetará cuando llegue a su mesa. Lo hará en defensa de la vida desde la concepción. La mayoría de estadounidenses, de acuerdo con algunas encuestas, apoya la investigación de las células madre. Lo mismo ocurre con la situación en Iraq, donde hay una masiva oposición a la guerra. Pero con él no hay caso. En esos puntos no concuerda con la mayoría. Ni siquiera con los líderes de su propio partido republicano. El influyente senador conservador, el mormón Orrin Hatch, sostiene que el apoyo a las investigaciones no contradice la postura pro vida. “Siempre estuve a favor de la vida y eso exige que nos ocupemos de los vivos, no sólo de los no nacidos (embriones y fetos)”. Hatch guarda esperanzas en las promesas terapéuticas de esta investigación, para tratar enfermedades incurables como la diabetes. Los opositores al proyecto dicen que los impuestos de los contribuyentes no se debieran usar para destruir embriones. En esa línea está la Coalición de Defensa Cristiana. “Es extremadamente perturbador que el Senado busque aprobar una ley que forzaría a cristianos a pagar para destruir vida", expresó Patrick Mahoney, director de ese grupo. "Eso demuestra desprecio y desdén del organismo por los creyentes". Los partidarios, en cambio, plantean que los embriones destinados a la investigación provendrían de aquellos generados por parejas que tratan de tener hijos mediante fertilización in vitro y que de lo contrario serían desechados. La discusión, planteada como tal, es científica y política. Los científicos sostienen que las células se proyectan para desarrollarse como componentes de todo tipo de tejidos en el cuerpo. Esto explica el entusiasmo que la aprobación del Senado ha generado en esta comunidad. Políticos republicanos, como Tom Corbun, sostienen que los argumentos de grandes avances científicos basados en las células madre no han sido sustentados con suficientes hechos. Las células madre, también conocidas como células troncales, aparecen en los primeros días después de la concepción. Generalmente son tomadas de embriones congelados, que resultan destruidos. En EE.UU. se empezó a experimentar con ellas desde 1998. Actualmente los investigadores que reciben subvenciones federales no pueden producir nuevas líneas de células madre, provenientes de embriones humanos. Así son obligados a limitarse a las líneas existentes, de las cuales apenas una veintena es utilizable. La postura entre el Legislativo y Ejecutivo es una medición de fuerzas políticas. Los roces demuestran que las decisiones sobre la ocupación militar en Iraq y las células madre ya no son de absoluta potestad presidencial. El Congreso tiene algo que decir y, como está visto, lo hará sin recelo. Ese estamento sabe del poder que tiene. Representa directamente a los votantes y cada legislador llegó con un discurso determinado y no dejará de cumplirlo. Algo más está claro: los demócratas siguen en guardia. |








