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Chiriboga maneja una dialéctica perversa... PDF Imprimir E-Mail
Nelson Reascos   
martes, 17 de abril de 2007

La reincorporación de Vinicio Luna a la Selección puede entenderse como el pago de un favor. El problema del fútbol es su dirigencia.

 

Aunque pienso que Vinicio Luna es víctima de un modelo internacional que excluye a los humanos de ingresar libremente a ciertos lugares y, por tanto, no considero que sea delito ayudar a otras personas a desplazarse, él ya cumplió con la pena que se le impuso por la tentativa de coyoterismo. Punto a su favor. Desde lo legal debe, por cierto, ser considerado como cualquier otro ciudadano, con deberes y derechos.

Otro punto a favor de Luna. Si, además, es requerido tanto por el cuerpo técnico como por los jugadores de la Selección, por sus virtudes de tramitador y mediador, entonces hay otro punto a favor de Luna. Legalmente no hay motivo de escándalo para su reinserción en la Selección.

En cambio, me parece de mal gusto, ilegítimo y, sobre todo, inadecuado –ya que rompe con las normas básicas de convivencia humana– el reincorporarlo a la Selección. Así, es de muy mal gusto que –una persona que ha sido públicamente cuestionada– regrese como si nada hubiese pasado. Ahí hay un problema de legitimidad, propiciado por el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), Luis Chiriboga.

Al auspiciar el regreso de Luna despierta las sospechas de que algo le debía y en reciprocidad lo devuelve a su trabajo anterior. Esa sospecha, que es nociva para la imagen institucional y para el prestigio del fútbol ecuatoriano, sin embargo no es extraña. Es repetida y por ello es más grave.

En la FEF existen arbitrariedades, actos ilegítimos, hechos cercanos a la inmoralidad, especialmente de Chiriboga. Él se maneja con una dialéctica perversa: inicialmente exagera el castigo, extrema su rigidez, para después presentarse como magnánimo en el perdón y en la revisión de penas. Hay demasiados casos de estos. También está su estilo clientelar –cual copia de la política a la cual es afín– de favorecer con viajes a los dirigentes, repartición diferencial de dineros, castigos alejados del derecho constitucional (caso del Tin Delgado) que le permiten obtener votos de dudosa legitimidad. Es anti-estética esa actuación.

¿Cuánto conocerá de estética Chiriboga? Se trata, en síntesis, de ese viejo y poco noble estilo que la sociedad desaprueba y condena, porque lo que se quiere es un país más transparente, donde se respeten las normas, se fomente la equidad y tengamos un estricto apego a las normas civilizadas de convivencia. Que quede de lado el tú me das y yo te doy, que son vedados e incoherentes con la moral, la legalidad, el nombre que tiene el fútbol ecuatoriano.

El fútbol ecuatoriano siempre ha sido de calidad y ha estado entre los mejores de América.

Si Ecuador no despuntó ni destacó antes fue por la mala calidad de dirigentes. Ecuador debió clasificar al Mundial de 1966, por ejemplo. El país tiene glorias que son comparables con los mejores futbolistas de América: Spencer, Jorge Bolaños, Polo Carrera, Tito Larrea… Por eso es falso imaginar que se clasificó a los dos últimos mundiales por la acción de los directivos. A pesar de ellos se lo hizo. La prueba es que cuando la directiva del fútbol tiene más injerencia, como en la Copa Libertadores, a los equipos no les va muy bien. En la Selección hay una mística que tiene que ver con la identidad, con la redención social, especialmente de los negros, a quienes Chiriboga menospreció. Nunca olvidaré su frase que había que 'blanquear' a la Selección.

Ahora Chiriboga está fuera del país esperando que se enfríen las cosas. Me apena que Luna haya caído en la trampa de criticar a sus detractores.

No encuentro en el Coordinador de la Selección ni delito ni picardía ni viveza. Queda más bien un mal sabor y mal saber de la actuación de la dirigencia. No hay que olvidar nunca que los criterios del buen funcionamiento de las organizaciones humanas y sociales son, además de los criterios legales y reglamentarios, los de la bondad, la moral y la estética. La dirigencia de la FEF reprueba en sensibilidad. ¡Qué mal! Los miembros del directorio de la FEF son los llamados a resolver el problema y mejorar la imagen de fútbol ecuatoriano. El remedio, insisto, debe venir de adentro. Esperaremos por la sensatez o ¿es pedir demasiado?