REVISTA VANGUARDIA
Fuera de Alianza País, al parecer no hay salvación
| Fuera de Alianza País, al parecer no hay salvación |
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| José Hernández | |
| martes, 17 de abril de 2007 | |
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Aquellos que se inscriben en el cambio, pero no en cualquier dirección, no han terminado de navegar en el equívoco y en el maniqueísmo...
La Consulta era lo más parecido a un equívoco. Y sí, había uno para aquellos, incuantificables sociológica y electoralmente, que se inscriben en el cambio pero que ni quieren firmar un cheque en blanco al Presidente ni quieren que el país entre en una batahola de inestabilidad y enfrentamiento. Votar por el No implicaba negar al país la oportunidad que busca desde hace lustros. Votar por el No significaba parar en forma irreversible a un gobierno de ruptura que apenas cumple cien días. La actuación —irrisoria e indecorosa del PSC, el Prian y el PSP— agregó una nota funesta para aquellos opuestos a dejar el futuro en manos poco confiables como las de Álvaro Noboa. Votar Sí era refrendar lo que ocurrió el 26 de noviembre. Salvo que ahora suman más aquellos que decidieron arriesgar con Rafael Correa que volver al pasado. Lo cual quiere decir —contrariamente a lo que afirma Pascual del Cioppo— que los electores de partidos como el PSC, el Prian y Sociedad Patriótica, consideran que esos líderes no han aprendido lección alguna. Había un equívoco, entonces, creado por la historia del país y al cual el presidente Correa contribuyó con sumo esmero. En una movida, de esas habituales en la política criolla, Correa amarró la consulta a un estatuto que contempla Asamblea con plenos poderes, una campaña dependiente del Estado (que favorece al Presidente), voto en plancha, decisiones con sólo 66 votos, una atribución de escaños —el método proporcional— que no existe... Es decir, los ciudadanos y ciudadanas que quieren el cambio, se vieron forzados a autorizarlo mediante un combo insensato. Y cuestionable pues fue redactado pensando en que el Ejecutivo tenga mayoría de asambleístas y obtenga así la posibilidad de poner autoridades y textos constitucionales a su medida. Ahora, tras el triunfo avasallador del Sí, aquellos que se inscriben en el cambio, pero no a cualquier precio, se deben estar preguntando cómo escaparán a la campaña maniquea que se viene con la Asamblea. Porque el debate que empieza ya no debiera estar entre quienes quieren los cambios y los que se oponen. La gran discusión que hace falta en el país es sobre el cambio mismo, su perfil y sus alcances, su orientación y la posibilidad de que sea asumido por una inmensa mayoría del país. El problema aquí no es de miedo ni de campaña sucia sino de contenidos. Por esto, la campaña para la Asamblea no debiera ser puesta bajo la égida del maniqueísmo. Por una razón: se debe reconocer el liderazgo que tiene el Presidente y, a la vez, crear condiciones para que el electorado establezca —con él y su partido— una relación constructiva, racional y contradictoria, que hasta ahora no han aceptado. La han reemplazado por excomuniones y maniobras, sobre todo verbales, de desprestigio. Escapar al maniqueísmo es esencial pero esa no parece ser la vía pautada por el Gobierno. El Presidente desvinculó, en efecto, la Asamblea de la posibilidad de llegar a acuerdos previos y el domingo 15, dio a entender, a las 18:00, que ni los desea ni los necesita. Además no vislumbra interlocutores políticos susceptibles de liderar posiciones antagónicas o diversas a las suyas. Esa alternativa no aparece. Exigiría una derecha propositiva y creíble; contexto que es irreal en este momento. Y demandaría un centro izquierda pragmático y distante de ciertas visiones ultristas del Gobierno y de sus amigos. ¿Jugarán ese papel Andrés Paéz y León Roldós? Los dos dan a entender que el Presidente compartirá el beneficio de su éxito. Pero como saben que eso es imposible, proponen ir solos o en acuerdos de tendencia por fuera de Alianza País. Correa no encontrará oposición de peso ni siquiera en los movimientos nuevos que componen Alternativa Democrática. Son minoritarios y, en casos, han sido seducidos por la intemperancia. María Paula Romo ya mandó a callar al ex presidente Hurtado... como lo hizo Correa. Así quienes se inscriben en el cambio, pero no hacen parte de Alianza País, no han terminado de navegar en medio de equívocos, sospechas y pensamientos unívocos o maniqueos. |








