INICIO arrow REVISTA VANGUARDIA arrow El campo del sí está en disputa arrow arrow arrow
El campo del sí está en disputa PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 24 de abril de 2007
Índice del artículo
El campo del sí está en disputa
Página 2
Página 3
Página 4

En la izquierda y la centro izquierda hay posiciones irreconciliables. ¿en Cuántas tendencias se dividen? ¿Correa las necesita? Vanguardia aporta respuestas.

 

El sí, tras su triunfo avasallador el domingo 15, se convirtió en el mayor enigma político del país. Los amigos del No, ven en este éxito del Presidente, un pasaporte para instalar en el país una dictadura.

En esta visión, Correa pulverizó la derecha y puede administrar el Sí a su favor y sin contrapeso alguno.

En el campo de la izquierda, la sensación no es la misma. Primero, porque la izquierda no existe. Hay muchas siglas y capillas en esa corriente. Hay visiones arcaicas y extrañas mezclas de indigenismo y marxismo o de nacionalismo con cepalismo. Hay una socialdemocracia trasnochada y visiones posmodernas cuyos orígenes pudieran encontrarse en experiencias como la chilena o en el movimiento Verde alemán… Ese campo que se movió alrededor del Sí y hoy reivindica esa victoria, no comparte la misma estrategia, no analiza el momento político ni concibe el papel de Correa de la misma manera.

Dicho de otra forma, el Sí es un campo en disputa e irá dividido a la Asamblea.

Muchos hablan de alianzas y listas unitarias. Pero lo cierto es que hay divergencias irreconciliables. La ID irá sola. Ni ella haría alianza con el MPD o Pachakutik ni esos grupos la consideran de izquierda. Eduardo Delgado, de Somos Poder Constituyente, ya excluyó aliarse en listas con Alianza País. Y allí lo ven como extremista. Diego Borja, de Poder Ciudadano, también habla de alianzas. Pero su expectativa –ser la tercera opción– pone límites a sus declaraciones… Y León Roldós no es visto como de izquierda.

Esta división alienta dos interrogantes: ¿Correa necesita alianzas? ¿En cuántos bloques puede dividirse el Sí? Vanguardia buscó las respuestas.

 EL GOBIERNO
El enigma llamado socialismo del siglo XXI

¿Son creíbles el presidente Correa y Gustavo Larrea, ministro de Gobierno, principales animadores de la política gubernamental? La oposición dice que no y cree que sus afirmaciones son una trampa para ingenuos. Sin embargo, el perfil que, hasta ahora, ellos hacen de la Asamblea los pone a buen recaudo de la tendencia más extremista. Es verdad que la base programática fundamental (que el ministro Larrea hace en Vanguardia y que fue analizada por el gabinete en la reunión de Quinindé) ni es exhaustiva ni describe el proyecto global que maneja el Gobierno. Pero es suficiente para que grupos como Alternativa Democrática, del cual hacen parte, por ejemplo, María Paula Romo y Augusto Barrera, se inscriban en esa tendencia.

Barrera dijo a Vanguardia que las señales que ha emitido el presidente Rafael Correa no coinciden con los anuncios de la Unión Demócrata Cristiana. En ellas ve más aciertos que errores. No ve que quiera hacer un partido único. La comisión que nombró –con el respaldo del Conesup– para preparar un proyecto de Constitución es variopinta y nada extremista. Marcó el campo de una tendencia que tiene que construirse como una fuerza democrática.

“La tesis de renovarse o morir no es solamente para la oposición —dice Barrera—. Es para todos y sobre todo para las fuerzas del cambio”.

El concejal de Quito admite que Correa puede capitalizar solo la fuerza electoral del 15 de abril. Pero recuerda la volatilidad política del país. Lucio Gutiérrez trotó con los estudiantes del colegio Mejía de Quito. Pero meses más tarde, estos participaron en su caída… Esto prueba que la izquierda progresista no tiene que engolosinarse con los sondeos sino transformar la fuerza electoral en fuerza democrática.

Barrera y sus amigos manejan un escenario ideal que no es producto —dice él— de sus aspiraciones sino de las conversaciones políticas con el Ministro de Gobierno. ¿Qué ven para la Asamblea? Una alianza con fuerzas democráticas como Nuevo País, Acuerdo Progresista en Azuay, Jubileo 2000… la certeza de que ellos y el Gobierno tendrán en sus listas personas del perfil de Gustavo Vega, Medardo Mora, Fernando Cordero, María Paula Romo, Fernando Gutiérrez…. Esto tiende a probar —cree él— que el Gobierno quiere una alianza deliberante y democrática.

De todas maneras, la apuesta que hacen grupos como Alternativa Democrática al estar cerca del Gobierno es construir una nueva izquierda en el país. ¿Y cuál es su perfil? “Una izquierda —responde Agusto Barrera— que salga del corporativismo, no se construya sobre la muerte del otro, crea en la pluralidad y la democracia y tenga sentido común”. Esa izquierda debe construir una estructura de acuerdos por niveles (Barrera incluye en ciertos puntos a la derecha que él llama limpia) y manejar la razón ética pero también la razón práctica. Una izquierda que entienda que, en vez de hegemonías electorales siempre pasajeras, lo que necesita el país es volver hegemónica la democracia.

¿En este campo se moverá realmente Rafael Correa? Barrera y sus amigos han hablado con Gustavo Larrea; no aún con el Presidente de la República.