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¿Europa pierde la guerra espacial? PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 29 de mayo de 2007

Los países de la UE están rezagados en su carrera al cosmos. La causa: falta el billete.

 

 El viejo continente apunta al cielo. Consciente del retraso que en cuestión de desarrollo espacial lleva indecorosamente Europa, la semana pasada la Unión resolvió una política espacial común ante los adelantos logrados por los Estados Unidos, Rusia y actualmente China e India. Por ello, la comunidad ha establecido prioridades en su objetivo: vigilancia del medio ambiente, las comunicaciones y sobre todo seguridad civil. Los 27 países miembros de la Unión Europea, junto a Suiza y Noruega, acordaron la creación de la Política Espacial Europea. El acuerdo supone el establecimiento, por primera vez, de una estrategia común para mitigar el tiempo perdido. Esto si se toman en cuenta no sólo los logros alcanzados por Estados Unidos, sino, por ejemplo, que el presupuesto destinado en la UE es sólo el 20 por ciento del total que los estadounidenses destinan al programa.

Pero, aunque parece ser un hecho exitoso, sin precedentes, ya ha ganado las primeras críticas en cuestión de horas. Y sin siquiera salir de la esfera europea. A saber: el acuerdo pretende ser un impulso para los proyectos de satélites de la UE y de la Agencia Espacial Europea, como el Galileo y el GMES. El programa Galileo se encuentra de momento atascado, precisamente por falta de inversión. Aquí el primer opositor. El comisario europeo de Industria, el alemán Günter Verheugen, calificó de estúpido el sistema Galileo de navegación por satélite. La declaración, per se, arroja sombras de duda sobre un proyecto que fue abandonado por sectores privados y que necesita más de 3 000 millones de euros en fondos públicos.

Galileo está mancillado. El problema que Verheugen ve es la simpleza de la tecnología, pues ésta se asemeja más al funcionamiento de un GPS, similar a los que ya operan en el mundo, pero que son de origen estadounidense. No obstante, el objetivo de los europeos es precisamente acabar con el monopolio de EE.UU. para el 2012. El comentario de Verheugen dicho en una rueda de prensa, escasos minutos después de alcanzarse el acuerdo, socava además, de manera intencionada o no, la propuesta de su colega de Transporte, Jacques Barrot, para financiar con fondos públicos la construcción y lanzamiento de los 30 satélites necesarios. El próximo mes, de hecho, el francés deberá conseguir apoyo financiero para la propuesta.

En ese punto, desde ahora se avizoran problemas, pues a más de la previsible resistencia de países como Holanda y Gran Bretaña, por las declaraciones del comisionado de Industria, se puede entender que Alemania también rechazaría la propuesta. Lo que es decisivo, pues este país es el que más contribuye al presupuesto de la comunidad. En definitiva, sin apoyo público, el sistema tiene pocos visos de despegar y superar a su oponente. Esto porque hace 15 días, las ocho empresas adjudicatarias dejaron fallecer el plazo impuesto por la comisión para poner en marcha el proyecto. El motivo: no lo consideraban rentable.

Ante esa situación, la alegría del ministro de Economía alemán, Meter Hintzer, quien además es coordinador de temas espaciales del gobierno de Alemania, resultaría efímera. Ello a pesar de que se reconozca el hecho, como el primero que sienta un marco político común sobre las actividades espaciales europeas. En todo caso, Günter Verheugen está de acuerdo con algo: “El continente europeo ya no es más el pariente pobre en el espacio”.

El mercado internacional de las actividades espaciales mueve 90 000 millones de euros y crece a un ritmo del siete por ciento anual. Hace dos años, la industria manufacturera de Europa en el sector referido facturó 4 400 millones de euros y empleaba directamente a 28 000 personas. Visto así, el potencial de crecimiento es, por decir lo menos, enorme. De acuerdo con informes de la misma Agencia Europea del Espacio, las proyecciones determinan que los mercados de equipos y servicios de navegación alcanzarán, en el 2025, un valor de 400 000 millones de euros.

La desventaja europea radica en la inversión. El presupuesto destinado para usos civiles del espacio alcanza los 6 000 millones, la mitad es intermediada por programas nacionales, En cambio, Estados Unidos reporta un presupuesto de 12 637 millones cada año. Sin contar los otros 15 610 millones que invierte exclusivamente en el sector militar.

Respecto a los lanzamientos, entre el 2000 y el 2005, EE.UU. dirigió el 38% de los satélites actuales, Rusia y Ucrania alcanzaron el segundo lugar con 20%, mientras que Europa logró el 16%. China e India, en plena expansión, detentan una cuota de mercado del 7% y 3%, respectivamente. La buena noticia es que su industria espacial es competitiva. Controla por lo menos el 40 por ciento del mercado del material para la construcción de satélites y su explotación comercial.