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La política es la tumba de los clubes de fútbol PDF Imprimir E-Mail
Pedro Santos   
martes, 29 de mayo de 2007

La crisis de los equipos Barcelona y Emelec sí tiene una salida: transparentar sus presupuestos y democratizar las dirigencias.

 

Los equipos están mal estructurados porque se pretende jugar con sistemas tácticos actuales, pero no se contratan jugadores adecuados para ello. Hablo de la alineación 4-4-2. El fútbol actual es: jugador más estrategia, no estrategia más jugador. Se cambian los futbolistas de posiciones al argumentar una funcionalidad que el jugador ecuatoriano no tiene, porque no es producto de un trabajo técnico en las divisiones formativas. No tiene un entrenamiento que le permita ocupar varias posiciones o funciones en un equipo. En lo que respecta a divisiones semillero, los equipos deben encontrar profesionales para las escuelas de fútbol. Si los jugadores son extraídos de las clases sociales más pobres del país, es lógico que sus niveles de ansiedad sean elevados.

A la menor adversidad se destruyen. Para poder limpiar espiritualmente a un niño de 8, 10 años, cuando llegan a una escuela de fútbol, el entrenador no sólo tiene que saber de fútbol sino de sicología. Tiene que entenderlo. Entonces, ese hombre sí va a poder buscar sus capacidades motrices y desarrollar la inteligencia quinestésica, que necesita un deportista de élite. El rendimiento de un deportista está compuesto por un 20 por ciento de táctica, 20 de técnica, 10 de físico y un 50 mental. Entonces, ¿por qué nos concentramos sólo en lo físico y táctico, cuando lo mental es más importante? Lo que pasa con los jugadores de Barcelona y Emelec es que trabajan únicamente al 30 por ciento de lo que se necesita para jugar. Si ponemos el ejemplo de los chicos del Chota, que también son pobres, el sitio donde viven no es tan peligroso como el Guasmo, Bastión Popular o el suburbio oeste de Guayaquil. Por eso, aun cuando ellos tienen menor nivel de educación académica, su formación espiritual es superior.

Por otro lado, Barcelona y Emelec son rehenes políticos. Los partidos han entendido que después de la religión católica viene el fútbol. Y por eso han tratado de captar a los clubes e impiden que personas que no estén vinculadas a esos partidos políticos los tomen. Me refiero al Partido Roldosista Ecuatoriano, a través de Omar Quintana, y en el caso de Barcelona, al Social Cristiano. Ellos llevan sus prácticas políticas a la dirigencia de los clubes guayaquileños, lo cual es inadecuado. Estos dirigentes ya no tienen la capacidad motriz y la actualización de conocimientos futbolísticos para poder manejar agrupaciones de esta naturaleza. Y como no permiten que personas con estos requisitos tomen las riendas, los equipos están destruidos.

No es verdad que se necesite gente con dinero para manejar a los equipos de fútbol. Eso se hace creer al pueblo. Barcelona genera entre 5 y 6 millones de dólares anuales en publicidad y el Emelec entre 3 y 4 millones de dólares. Los campeones, en los últimos años, han manejado presupuestos que van entre los 3 y 4 millones de dólares, es decir que logran que el pueblo crea que una persona sin dinero no es capaz, que es inepta para manejar a equipos como Barcelona y Emelec. Eso es demagogia. Para salir de esto, lo primero que tienen que hacer es convocar a una asamblea y realizar elecciones democráticas y transparentes en esos clubes.

Hay que volver públicos los procesos. Cuando Jorge Arosemena dejó Emelec le dio la presidencia a Ferdinand Hidalgo, sin antes convocar a una asamblea para que los socios decidan. Lo mismo sucedió con Isidro Romero quien designó a Galo Roggiero. Lo que digan los socios no importa. Es hora de que se organicen y erradiquen estas mafias deportivas.

Los equipos tienen que abrir las cuentas para que los ingresos y egresos sean de conocimiento público. Cuando se ingresa a la página web del Manchester United o del Real Madrid se ven los valores de transferencia y los sueldos de los futbolistas. La realidad es que, de no mediar un cambio de actitud en ambos equipos, no va a pasar nada. Sólo se buscará calmar las quejas contratando un par de buenos jugadores con el dinero que tienen guardado. Saldrán entonces del apuro y las cosas seguirán igual.