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Cuando el río suena, arsénico... PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 29 de mayo de 2007
Mi esposo y tres de sus familiares murieron de cáncer: María Rubio. Mi hijo de 7 años tiene intoxicación por metales pesados. Toma 35 pastillas diarias: Eliana Valencia. Estas mujeres hacen parte de los moradores de Tumbaco que expusieron sus casos ante al alcalde de Quito, Paco Moncayo. Fue el miércoles 23 de mayo en medio del silencio. Los testimonios bastaron para que se declarara la emergencia en esta zona nororiental de la capital. El caso es conocido desde el 2003: Tumbaco registra concentraciones de arsénico en el agua mayores a las permitidas.

Hace cuatro años, había pozos que tenían hasta 300 microgramos de arsénico por litro cuando la norma INEN admite máximo 0,05 microgramos. De todas maneras, la población de esa parroquia consume el mismo líquido desde hace 25 años. Ella sabe que en el 2008 entrará en vigencia la nueva regulación de 0,01 microgramos. Mientras tanto, ¿qué ha hecho la Empresa Metropolitana de Alcantarillado y Agua Potable de Quito (Emaap-Q) para purificar el agua? En una entrevista con Vanguardia, su gerente general, Juan Neira, dijo que ha invertido 4,6 millones de dólares en remediación. De hecho, en septiembre del 2006, la Emap-Q dejó de cobrar el servicio a los habitantes del sector. Hoy garantiza un agua que cumple con la norma. Pero sigue repartiendo otra agua en tanqueros –según Neira– para que la gente pueda escoger.

La Emaap-Q, además, planea construir un tramo de conducción desde el tanque Pallares en Cumbayá hasta Tumbaco para transportar agua de consumo desde Bellavista. Y reabrir la planta de tratamiento Paluguillo. Todo esto en máximo dos años y a un costo de 8,6 millones de dólares.

¿Y la salud de la población? Los moradores formaron un Comité Pro Agua sin Arsénico e hicieron sus propios análisis en el cabello. Ese fue el detonante para que el Municipio decida ejecutar un estudio paralelo con el aval de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El director metropolitano de Salud, Carlos Jaramillo, dice que se incluirán encuestas en hogares y chequeos clínicos con dermatólogos.

Esta semana, estaba programado comenzar con las entrevistas a 1 099 personas. Sin embargo, el presidente de la Comisión de Salud del Municipio, Augusto Barrera, se sumó al pedido del Comité de Tumbaco: que los exámenes sean hechos a toda la población.

En la sesión municipal del miércoles pasado se propuso la creación de una nueva comisión entre moradores y concejales. Mientras tanto, la comisión de Fiscalización del Congreso empezó una investigación y llamó a comparecer al alcalde y al gerente de la Empresa de Agua Potable este martes 29. En la entrevista con Vanguardia, Juan Neira dijo que no irá y contestó alzando la voz: "por qué voy a ir si la Emaap no es una empresa que dependa del Ejecutivo". Además, es necesario evaluar qué tan preocupante es el estado de salud de la gente. Según Catalina Vargas, de la Dirección de Salud de Pichincha, la curva epidemiológica de Tumbaco en las últimas décadas no evidencia síntomas de intoxicación por arsénico.

El toxicólogo Iván Cabezas también lo toma con tranquilidad. Para él, las primeras pruebas a los moradores no muestran cifras de alarma. “En este estudio hay casos que llegan máximo a 0,8 microgramos por gramo de pelo cuando un nivel de preocupación es un microgramo según la OPS”. Desde el Centro Nacional de Información Toxicológica (Centox), que él dirige en la Clínica Pichincha, no se han detectado casos de intoxicación por agua con arsénico. Es más, recalca que cada persona tiene la capacidad de eliminar 20 microgramos de ese elemento al día.

La bioquímica farmacéutica, Jenny Murillo, se muestra más incrédula: “aunque el nivel de Quito es relativamente bajo comparado con otros países, no por eso se debe jugar con la salud humana”. Murillo maneja el laboratorio de Química Ambiental de la Universidad Central del Ecuador. Allí se han analizado alrededor de 100 muestras de agua que la gente lleva por su cuenta. En el examen, que cuesta 20 dólares, la especialista ha identificado que el nivel de arsénico es menor en el agua de pozo que en la de tubería.

Esto se debe a que el arsénico se concentra más en las profundidades que en la superficie. Y las perforaciones para llevar el agua a la tubería y aumentar el caudal son más hondas. Además, el arsénico se presenta más tóxico cuando se combina con hidrógeno y oxígeno (elementos del agua). El director metropolitano de salud admite las consecuencias del consumo frecuente de arsénico y se suma a las advertencias de la OPS: en altos niveles de exposición se puede producir hiperqueratosis y hasta cáncer de la piel; problemas gástricos, pulmonares, renales, cardíacos y hepáticos.

Médicos y bioquímicos coinciden en que la presencia de arsénico en esa zona responde al origen volcánico y es alta, pero no tanto como en Argentina o India donde se registran desde mil hasta 2 500 microgramos por litro. Por ahora, el Municipio se ha comprometido a financiar el tratamiento de todos los tumbaqueños con intoxicación por arsénico pero sólo después de tener los resultados de los análisis a cargo de la OPS, previstos para septiembre.