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EE.UU. puede investigar sobre el pago de febrero PDF Imprimir E-Mail
Ramiro Crespo   
martes, 05 de junio de 2007

Cuando se tiene información privilegiada es fácil aprovecharse de los inversionistas. El caso de los pativideos ha sembrado muchas dudas.

 

Información privilegiada es la que no es pública o conocida por el mercado; y que además puede afectar el precio. Manipulación de un mercado es usar esta información privilegiada para que los precios bajen o suban y vender antes de que bajen y comprar antes de que suban. Hablemos ahora de un escenario de manipulación del mercado de bonos globales ecuatorianos que se vencen en el 2030 y que pagan 10% anual de interés.

En este caso hipotético, un gobierno amigo, por medio de los bancos de inversión —participantes de buena fe— podía haber vendido 10 millones de deuda a su valor nominal (100%), porque sabía que el Ecuador, ingenuamente o colaborando, iba a asustar al mercado, diciendo “no pago de deuda ilegítima”, “renegociación al estilo argentino”, “renegociación forzosa”. Ante semejantes anuncios, y tremendo susto, la deuda bajaría de precio, digamos al 80%. Nuestro amigo habría ganado dos millones, sin correr ningún riesgo. Pero, de pronto, nuestro amigo, ve que el Ecuador habla en serio, que va a declarar moratoria; y no sólo eso, sino que todavía más, le pide mil millones de dólares, para así poder mandar al diablo a los satanizados acreedores, y claro, al Banco Mundial. Alarmado, el país amigo envía a su estrella financiera, Ph.D. (lo que impresiona) en Matemática, para que explique al Ecuador que cómo le va a prestar dinero para que declare moratoria, si el amigo ha asegurado al mercado por alrededor de 2,3 millardos de dólares contra una moratoria del Ecuador; y les explica, si no sabían antes, lo que es un credit default swap (CDS) o un seguro de crédito. Ecuador dice, tal vez inocentemente, “hermano, no te preocupes, sí vamos a pagar, pero sí declaro de pronto que la deuda es legítima y la voy a pagar, sería un asesinato político; lo tengo que hacer poco a poco, sin que se note, sin perder credibilidad”. Nuestro matemático Ph.D., se regresa satisfecho y con la información privilegiada de que el Ecuador sí va pagar. Y, en este ejemplo, siempre hipotético, ordena la compra de bonos globales 2030 a 72%, y cuando el Ecuador paga el 15 de febrero, los vende a cerca de 100%. Y el país amigo se gana alrededor de 2,8 millones de dólares sin correr ningún riesgo ni hacer mayor esfuerzo.

¿Quiénes pierden? Cuando el país amigo vendió sabiendo que la deuda iba a bajar de precio, perjudicó al que compró, que no tenía información privilegiada y pensaba que la deuda mantendría su precio o subiría, si no, no habría comprado. Cuando el país amigo compró, sabiendo que la deuda de seguro iba a subir, perjudicó al que vendió, que pensaba que la deuda mantendría su precio o bajaría, si no, no habría vendido. Y también perjudicó al comprador de la deuda al valor del 100%, quien observó como el valor de su inversión bajó en dos millones de dólares, y corrió desesperado a comprar un seguro de deuda. Por él paga una prima carísima, pero logra así mantener el valor en libros de su inversión a 100% y, de paso, protege su patrimonio técnico. Seguro vendido por nuestro alegre país amigo, que cobró de más por la prima, pues aseguró sin riesgo, porque sabía que Ecuador no iba a provocar un siniestro, sí iba a pagar.

El Ecuador, ¿sería tonto útil o cómplice? No lo sabremos hasta que el Ecuador solicitare una investigación al Departamento de Justicia de los Estados Unidos y al Fiscal de Nueva York, cuya jurisdicción y cortes el Ecuador aceptó al hacer la emisión de estos bonos. Ellos podrían ir a los bancos de inversión, revisar los libros, ver qué otro banco o fondo compró o vendió, y seguir la cadena hasta llegar al país amigo y a sus agentes e intermediarios. Y, esto lo podrían hacer, con alcance mundial, por los acuerdos internacionales sobre lavado de dinero (el transformar dinero ilegítimo en legítimo) y mercados de valores.

Podría llegarse hasta Suiza o cualquier paraíso fiscal. Si, por el contrario, el Ecuador pidiera solamente la lista de tenedores de deuda y, al país amigo, la posición de deuda ecuatoriana y CDS de sus bancos, sería solo una cortina de humo. Algo inadmisible en nuestra “Patria, tierra sagrada, de honor y de hidalguía”.