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El pativideo revela una izquierda patética PDF Imprimir E-Mail
José Hernández   
martes, 05 de junio de 2007

El video muestra que esta izquierda que gobierna nunca parirá la nueva izquierda que parte de la opinión soñó con el éxito de Correa. Image

 ¿Qué dirán Alberto Acosta, Fánder Falconi, Fernando Bustamante, Raúl Vallejo, Jeannette Sánchez y la poeta extraviada en la Cancillería? ¿Qué dirán María Paula Romo, Augusto Barrera, Fernando Cordero, Norman Wray y Sebastián Roldán, los nuevos aliados del gobierno de Rafael Correa? ¿Qué hubieran dicho, en sus columnas de opinión y en sus salas de clase, sobre ética pública, transparencia administrativa y respeto de la legalidad si el pativideo hubiera sido obra de un gobierno poco afín? ¿Le hubieran creído —como Ricardo Patiño pide que se le crea— sólo porque él es Patiño y dice amar al país? ¿Qué hubieran dicho de un gabinete que, sin otro argumento que el espíritu de cuerpo, recibió al ministro cuestionado como héroe en el aeropuerto? ¿La cheveridad reemplaza ahora la racionalidad que impone la administración de la cosa pública? ¿Qué hubieran dicho si un Presidente, de otro borde político, hubiera cubierto, como lo hizo Rafael Correa, a un ministro que graba un delito cometiendo otros, guarda la evidencia y es delatado por un asesor nada confiable, pero asesor al fin y al cabo del funcionario que gestiona la plata del Estado? Conociendo a Alberto Acosta, a Fernando Bustamante, a Raúl Vallejo, a Fánder Falconí...

cualquiera imagina la respuesta: hubieran puesto a ese presidente, a ese gabinete, a ese ministro en la picota pública. Pero ahora no lo han hecho. ¿Por qué? Porque están en el poder. Y el poder es opaco. Ajeno a principios y a valores. Pragmático. Ramplonamente pragmático. Y también hemipléjico. Así, entre amigos o entre panas convencidos, además, de estar salvando al género humano y luchando contra el imperialismo de varias cabezas, no hay para qué hacerse líos. Ni navegar en dudas existenciales.

Además un problema (o hasta una metida de pata) no puede dar al traste —¿no es verdad?— con un proyecto histórico. Histórico con una gran H. Y ese proyecto bien vale instrumentar la ley o ignorarla, irrespetar las libertades civiles, grabar a escondidas, arremeter contra los medios donde hablaron o escribieron... Total, en este caso se trataba de conocer cómo funcionan los especuladores del mercado de la deuda... Y esa razón, que Armando Rodas hubiera podido explicarles en cursos nocturnos; esa razón, voluminosa como aldaba vieja, hay que tragársela sólo porque la dice Patiño, quien ama la patria. Pues bien: el pativideo ha revelado mucho más de lo que imagina el Fiscal General de la Nación.

Ha dicho que intelectuales, como Fernando Bustamente, quien creía hasta antes de entrar al Gobierno en la democracia liberal, ahora negocia las formas de esa democracia. ¿También diría usted hoy, ministro, que lo importante es el fondo (el proyecto) y no la forma? ¿Están de acuerdo usted y Falconí y los otros académicos —que respiraban principios hasta hace poco— en que no importa violar la ley, como ha dicho el ministro Patiño? Porque él no sólo la violó: está orgulloso de haberlo hecho. Y ya previno que lo volverá a hacer. Y lo dice como si él se hubiera inmolado por la buena causa y el Estado hubiera logrado beneficios inconmensurables con su proeza fílmica. ¿Cuáles? Lo que destapó el pativideo es patético para la izquierda que está en el gobierno. La descubrió vieja, doble, leninista. La reveló incapaz de asumir la reconstrucción política de una ética pública en el manejo del Estado. La mostró incompetente para lidiar con la Administración por fuera de esquemas de padrinazgo y protección.

Y, sobre todo, la devolvió a la que ha sido la mayor de sus estafas históricas: su actitud oportunista y ambivalente frente a la ley. Quizá los intelectuales, instalados en los ministerios, respondieran: ¿a partir de cuándo su gobierno va a respetar las leyes? ¿Y cuáles leyes? ¿Las que salgan de la Asamblea y sólo si les son favorables? ¿No eran todos esos defectos juntos los que reprochaban a la derecha arcaica y corrupta? El pativideo desveló que esta izquierda que gobierna, nunca parirá la nueva izquierda que parte del país soñó con Rafael Correa.