|
Luis Fernando Suárez, DT de la selección, mira con optimismo su proceso. y espera ser protagonista en Venezuela.
¿Cuáles son las lecciones que saca tras los ciclos en los cuales también convocó jugadores de una nueva generación? No es que uno esté buscando llamar a la gente más joven, pensando que eso es la panacea. Busco darle oportunidad a la gente —independientemente de si es joven o viejo— que sea buena y que con su capacidad aporte a la Selección.
¿Por qué esto es una novedad? Porque antes se pensaba que la Selección era para un grupo casi mínimo. Hoy cualquier jugador se da cuenta de que puede jugar en la Selección.
¿Qué implicación ve en la mentalidad de los jugadores? Esto es importante porque todos deben ser conscientes de que cuando se les da una oportunidad es por méritos y que si se les hace titulares tienen la misma responsabilidad que si hubiesen jugado 100 ó 120 partidos internacionales. A nadie se le va a pedir menos.
Pero en la lista definitiva no cambió la base con que contaba. ¿Por qué? Por reconocimiento a lo que ellos han hecho. Uno no puede decir que ya hicieron algo y que no tienen nada más para dar a la Selección. Ellos tienen sobrados méritos, sea que estén jugando aquí o por fuera, y por esa razón vuelvo a llamar a esa base.
Que además ya conoce su sistema y tiene una memoria táctica. Es lógico que uno tiene que llamar a los que tienen esa conducta táctica que hace relativamente más fácil el trabajo cuando nos juntamos.
Si tuviera que caracterizar a esa nueva generación de jugadores, ¿dónde pondría el énfasis? En la parte táctica no ha habido problemas. Creo que el jugador ecuatoriano tiene esquematizada una forma de jugar y se adapta rápidamente.
Además —y esto es una virtud— aprende muy rápido. Creo que en lo que más ha evolucionado es en lo técnico. Tiene mejor ductilidad, mayor facilidad. En la parte táctica el problema no era tanto el aprendizaje sino el olvido.
¿Se abstrae mejor de los problemas del entorno cuando llega a la Selección? Lo he notado casi siempre: cuando el jugador llega a la Selección, sí es capaz de sacar de lado el problema de los clubes. El ambiente de la Selección les gusta; allí se sienten bien.
¿Ha cambiado su sistema de juego? El sistema, en el fondo, no ha cambiado. De pronto hay cambios de forma, hay variantes, hay cambios mínimos. Uno no se puede quedar estático porque ya nos conocen mucho. No cambia el sistema sino algunos movimientos de algunos jugadores.
Habla de jugadores más versátiles. Así es. Hoy por hoy la capacidad del jugador ecuatoriano está como para seguir siendo protagonista, y es lo que más tranquilidad me da.
Cuando llegó dijo que quería dar mayor velocidad a la Selección y mayor efectividad en el ataque. ¿Lo ha logrado? El fútbol que ha practicado Ecuador ha sido siempre efectivo porque consiguió clasificar al Mundial pasado. Pero es verdad que a mí me gusta más el trabajo de ataque en velocidad. De pronto lo que queríamos hacer era definir mucho más rápido: eso es lo único. Todavía falta mucho por hacer en eso. Lo complicado no es aquello sino que la cultura sudamericana es diferente y yo tampoco quiero cambiarla. Me parece injusto cambiar culturalmente un equipo.
¿Pero adelante el equipo está como para que usted esté tranquilo? Estoy tranquilo adelante, atrás y en la mitad. Hoy estoy tranquilo no sola mente por los jugadores que están sino por aquellos que podrían ser reemplazantes de los jugadores titulares.
Esto da un salto desde que Maturana dijera que Ecuador tenía, para ciertos puestos, uno o dos jugadores. Creo que tenemos más jugadores. No la cantidad que tienen países como Argentina o Brasil que siempre dicen que son muchos más los seleccionables. Pero me parece que son muchos más los que pueden tener la posibilidad de entrar en la Selección y de rendir como lo deben hacer internacionalmente.
Hay más jugadores afuera. ¿Cómo se traduce esto en la Selección? Para mí la parte más complicada eran los primeros meses, el primer año de adaptación a la nueva cultura. Todos aguantaron, ninguno se fue. Seguramente vivieron un montón de cosas complicadas pero no se marcharon.
Eso habla de un progreso porque antes el jugador ecuatoriano se iba a los tres meses. Luego, destaco que han respondido bien donde les exigían mucha fuerza y velocidad. Creo que el primer año lo pasaron con un sobresaliente.
Hubo campeones, jugadores que han ido de menos a más, entonces ese proceso va bien y seguramente se va a reflejar también en la Selección.
¿No se ha notado aún? No, todavía no. Se verá cuando nos juntemos, cuando entrenemos, cuando hayamos trabajado juntos porque he tenido cuatro partidos con ellos pero sin entrenamientos. Lo quiero ver reflejado después de todo lo que se haga antes de la Copa América y que se note más en la competencia oficial de Venezuela.
Cuando piensa en la Copa América, ¿qué reto se da? Una cosa es lo que uno quiere, y otra es lo que puede hacer porque, al final, uno también ha de contar con los demás equipos, que tienen incluso hasta más obligación.
En la Copa América, yo quiero ser campeón. Claro, seguramente también hay otros equipos que quieren ser campeones y que tienen toda la capacidad para serlo. Pero eso es lo que espero del Ecuador: que se sienta igual que otros equipos, con la capacidad para llegar a ser Campeones de la Copa América.
|