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Las aerolíneas de alto vuelo PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 26 de junio de 2007

Tres firmas se disputan dos millones de viajeros. Millas y alianzas son sus estrategias.

 

Una competencia de altura. Tres aerolíneas ecuatorianas afinan estrategias para captar los más de 2 millones de viajeros internos. La tendencia del mercado impone nuevos parámetros para la selección de las aerolíneas. Además de los costos, el tiempo de espera, la frecuencia de rutas y la recordación de marca son importantes para los usuarios. Por eso, la empresa Ícaro ha hecho especial énfasis en aumentar el número de itinerarios y rutas de vuelos internos.

En la carrera por captar clientes fieles, la acumulación de millas a través de tarjetas es una constante. Todas las aerolíneas tienen esa oferta, el mercado hace imposible no tenerla. Por eso debe ir acompañada de otros beneficios, conocidos como un plus. En el 2002, Ícaro desarrolló el programa Skies, a través del cual es posible acumular millas para nuevos vuelos y obtener descuentos en hoteles, arrendamiento de vehículos y en spas.

Esta es una práctica común y se activa mediante alianzas estratégicas. En estos casos, tanto la aerolínea como la empresa obtienen exposición de marca. Esa fue la motivación de la relación entre Aerogal y Nestlé. En este acuerdo, un avión ha sido pintado totalmente de rojo, con el logo de Nescafé en los costados. Esta aeronave recorrerá durante dos años las rutas de Quito, Guayaquil, Cuenca y Manta. Para Nescafé no sólo se genera un branding (el poder diferenciador de la marca) con los 29 000 usuarios que utilizarán el avión, sino que posiciona a la empresa alimenticia como una entidad que hace cosas diferentes. El mismo beneficio recibe Aerogal.

Esta aerolínea, además de ofrecer la tarjeta Aeromillas, realizó un convenio con la división de tarjetas de crédito del Banco de Guayaquil, a partir del cual los tarjetahabientes de American Express pueden convertir sus puntos en los llamados Membership Rewards en millas de vuelo.

La imagen es esencial en el mercadeo. Las empresas buscan asociarse a productos o personajes bien posicionados a juicio de las aerolíneas y a sus estudios de mercado. Tal fue el caso de Tame, que auspició el XII Campeonato Sudamericano de Fútbol Sub 17, en marzo anterior. En este tipo de acuerdos, la compañía de aviación brinda descuentos considerables, en una suerte de marketing indirecto, a través de la presencia del producto en los medios de comunicación.

Alianzas similares ha mantenido Aerogal con los equipos de fútbol: Nacional, Liga de Quito y Barcelona. Hay muchas posibilidades de enganche entre la aerolínea y el cliente y todas parten de la comodidad. Tame dio un primer paso con la máquina de Chequeo Automático, ubicada en el aeropuerto Mariscal Sucre en Quito. Este dispositivo, que se asemeja a un cajero automático, sirve para que los pasajeros con reserva y equipaje de mano se registren ágilmente, sin congestión en los counters.

Ícaro, por su parte, ofrece la línea gratuita 1 800 vuelos, con la cual los usuarios pueden hacer reservaciones las 24 horas del día. Tame brinda la opción del e-ticket o boleto electrónico, que se adquiere en www.tame.com.ec La exclusividad es otro bastión que ofrecen las aerolíneas ecuatorianas. Tanto Tame como Aerogal tienen su división de clientes VIP. La última permite a sus usuarios VIP presentarse sólo 30 minutos antes del vuelo. Cuesta 300 dólares y 150 dólares para chequeras corporativas. La tarjeta VIP de Tame importa 360 dólares anuales.

La creatividad a la hora de complacer a los viajeros marca la ruta de la aviación nacional. Es una actividad con buena salud y que ahora transporta al 17 por ciento de los ecuatorianos.